No todos los días tenemos jóvenes que en unos Juegos Deportivos Suramericanos como los que se realizan en Asunción Paraguay, nos traigan seis medallas de oro, una de plata y una de bronce.
Tengo la fortuna de conocer desde su primera infancia, la vida, sacrificios y méritos de Luis Felipe y Viviana Andrea Uribe Bermúdez y sus padres Alberto y Mercedes, personas humildes y trabajadoras.
A David Arias, quien logró las medallas de plata y bronce en natación clásica, no lo conocía, porque al cumplir mi periodo de diez años en la presidencia de la Liga Risaraldense de Natación y realizar con el apoyo de la Junta Directiva y los empleados los Juegos Bolivarianos en 2005, di un paso al costado. Dejamos el legado de un proceso y la liga mejor organizada.
Ello fue posible gracias a mism compañeros de Junta, Perches Giraldo, Helmer Zuluaga, Egidio Tique, Luis Fernando Grajales, Abel Gallego (QEPD) y Sandra Lucía Ospina.
Alberto llegó desplazado del Urabá. En 1997 le dimos hospitalidad, un machete y lo hicimos vigilante de la Liga. A poco tiempo hizo pareja con Mercedes y les dimos el manejo de la cafetería. Al lado de William Cadavid (QEPD) aprendió mantenimiento de piscinas y fue así como, con esfuerzo y constancia, sus hijos tuvieron la oportunidad de ser deportistas de alto rendimiento.
Recuerdo que Marco Antonio Llano (QEPD) último pereirano medallista de oro suramericano en los años 80, y Juan Guillermo Morantes, los enrollaban en sus pechos -como canguros- para que los niños perdieran el temor al salto desde la plataforma de diez metros.
El jueves pasado Felipe y Viviana tuvieron el detalle de llamarme desde Asunción e invitarme a la Villa. Me Hicieron feliz. El viernes me fui con los muchachos a sentir el orgullo pereirano de verlos campeones suramericanos. No podía privarme de tener en mi pecho la alegría y las seis medallas de oro. Y claro, la foto para la vanidoteca. Ofrezco disculpas por la primero personas, pero el que siembra, recoge.
Ellos están ya en Medellín en concentración para el Mundial de Clavados en Alemania, clasificatorio para los Olímpicos de París. Van motivados y eso es clave.
Viviana (25 años) y Felipe (21 años) aprendieron a caminar en los bordes de las piscinas olímpicas. Atraídos por las piruetas de los clavadistas, se integraron al Club Águilas, fundado por nosotros y ahora entrenado por el técnico cubano César Saldívar.
Viviana y Felipe han recibido atractivas propuestas de las poderosas ligas de Bogotá y Antioquia, pero ellos tienen aquí a sus padres, sus amigos, su raigambre, su Pereira. Ojalá les alcance y el apoyo oficial sea el que merecen.
Justo es reconocer que el mérito de Felipe y Viviana se debe también al esfuerzo de las juntas directivas que han sostenido la Liga. Igualmente, a la Secretaría de Deportes de Pereira y al Ministerio del Deporte.
Tengo la convicción de que en nuestro medio no es posible tener campeones si no fuera porque los padres llevan, traen y motivan a sus hijos.
Por eso, pido que el alcalde Carlos Maya ordene que le vuelvan a ceder a Mercedes la cafetería cerrada desde la pandemia. Ella, que es la otra campeona, no ha podido trabajar, que es lo que le gusta y lo que hizo posible que hoy Pereira tenga dos grandes medallistas de oro. Seis, por cierto, y frente a un gigante de la natación como Brasil.


