Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadPaís de reinados: Democracia y gobierno ¿un fracaso eufemístico?

País de reinados: Democracia y gobierno ¿un fracaso eufemístico?

Barranquilla se alista para iniciar sus carnavales que van hasta el miércoles de ceniza y en el país se celebran reinados de todo tipo, algunos de ellos tan poco apropiados como reinados infantiles o de mujeres de la tercera edad, somos proclives a las celebraciones, el jolgorio, las fiestas ¿Para olvidar nuestra diaria realidad? O ¿Para convencernos de que si somos un pueblo feliz?

En un país plagado de problemáticas, exclusiones y desigualdades, la única manera se feliz es ser amnésico, cosa en la que nos hemos vuelto expertos, pasamos de la euforia de un triunfo deportivo a la depresión por nuestras realidades económicas o sociales, y a fuerza de repetir  escándalos, permanecemos anestesiados; los escándalos son  focalizados de manera sistemática y tendenciosa, callando lo que le conviene a los grandes grupos económicos, y haciendo alharaca de lo que va contra sus intereses; así nos manejan a punta de cortinas de humo, logrando que muchos de nosotros terminemos alinderados en uno u otro bando, mirándonos como enemigos.

Aún no logramos aceptar al disidente como uno que, aunque piense diferente a nosotros, no necesariamente es nuestro enemigo, al que no tenemos por qué eliminar. Para acallar las voces incómodas para nuestro grupo, se usa el discurso incendiario, pérfido, buscando encasillar al otro según los intereses de los líderes, acudimos a la retórica del odio, del miedo, usando palabras descalificadoras como las de “guerrilleros de civil”, y otras expresiones sesgadas para intimidar a quien no comparte nuestras visiones de la vida y nuestros odios, fingidos o reales.

Los colombianos nos hemos acostumbrado a dejarnos encasillar por los intereses de las clases dirigentes, ya superamos la dualidad partidista de nuestros padres, pero ahora estamos encasillados en tribus que se hacen matar por sus caciques a cambio de nada, mientras tanto esos caciques hacen alianzas entre ellos, buscando empoderarse o permanecer en el poder.

Estamos convencidos que participar en política es hacer democracia, y no nos damos cuenta, o aceptamos con resignación, o como cómplices que se benefician,  que lleguen al poder ciudadanos que utilizan todo tipos de estrategias: aliados non santos, compras de votos, financiación mafiosa de campañas, es decir se tata de ganar el poder, y  generalmente quienes  llegan a ocupar esos cargos ya van amarrados por los pactos que hicieron con narcos, bandidos e indeseables con los cuales parecen cogobernar, o peor, a los que  parecieran consultar antes de proceder como autoridad, lo que no permite solucionar las problemáticas,  pues los aliados locales viven de esas problemáticas.

Al parecer el cambio de Constitución de 1886, autoritaria y centralista por la de 1991 centrada en los derechos ciudadanos y descentralista fue solo un maquillaje que terminó montando un escenario democrático sofista; me explico, antes de la constitución del 91 los gobernadores eran nombrados por el presidente y éste nombraba alcaldes, todos ellos eran de libre nombramiento y remoción. Luego, basados en la idea de permitir a las personas de cada municipio participar en la elección de sus autoridades, se implantó la elección popular de alcaldes,  gobernadores y el pago de emolumentos para concejales, alcaldes y gobernadores, lográndose con esta medida,  aparentemente muy democrática, solucionar parte de la problemática de empleo en las entidades territoriales, y dando paso a un nuevo “Frente Nacional”, un  acuerdo que había demostrado su eficacia para evitar las  hegemonías políticas y  exclusión a los opositores, ayudando a aplacar los espíritus sectarios y violentos, propiciando un clima de paz  para reemplazar a la vieja pugnacidad política, su efecto perverso, al garantizar la alternancia  en el poder y el reparto miti- miti de la burocracia,  originó una corrupción desbordada, consentida y hasta programada, lo que llevó a Turbay a su célebre frase “roben, pero  en sus justas proporciones”.

Éste mismo efecto perverso está arrojando esta democracia participativa nuestra, que nos tiene divididos en bandos, he tenido que recordarles a viejos conocidos,  y aclararles a nuevos  amigos y vecinos, que aunque pensemos distinto, ellos y yo somos del mismo lado: no he sido guerrillero, paramilitar, secuestrador, extorsionista o delincuente, y tanto ellos como yo somos ciudadanos de bien, trabajadores, pagadores de impuestos a los que nos usan cada cuatro años para que los elijamos y luego, nos den la espalda y nos golpeen con impuestos abusivos, o subidas de precios de productos populares o de primera necesidad para pagar a los grandes financiadores legales, los aportes que dieron a las campañas de estos candidatos.

A la larga los líderes políticos municipales, departamentales o nacionales, a nombre de cualquiera ideología o partido político, solo nos usan para asumir el poder, esquilmarnos como ovejas y con nuestro voto cómplice, la mayoría de las veces robarse el erario público sin el más mínimo rubor de su parte, ni la menor vigilancia de los mal llamados entes de control. Estos órganos de control bajo la Nueva Constitución son ocupados por personas amigas, aliadas o compinches de los gobernantes, a los que no solo no juzgan como debería ser, sino que muchas veces son elegidos con el avieso propósito de tapar y esconder las actuaciones delincuenciales de sus jefes o capos.

La política colombiana perdió su norte, ahora es politiquería  y se volvió un negocio, cuyo modus operandi es recibir financiación a narcos y delincuentes para gobernar ciudades y departamentos devolviendo con creces el préstamo recibido (o quizá co-gobernando con ellos para proteger sus intereses), lo digo por los rumores de la pasada campaña, esperemos que las actuaciones de los nuevos mandatarios los desmientan, por ejemplo: en la alcaldía Maya se montó una extinción de dominio que resultó ser una payasada, ¿Cuándo empezarán nuestros gobernantes locales a hacer ejercicios serios de autoridad?  No solo prohibir consumir narcóticos en parques y sitios públicos, sino también erradicación de los “Bronx” locales de Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa; frentes de seguridad ciudadana, y extinciones de dominio de ollas de vicio en todas las ciudades del departamento.

Los parlamentarios, quienes ni siquiera pagan su seguridad social, representan lo peor de quienes llegan al poder en Colombia, pues se creen con méritos para cometer todo tipo de desatinos. SÍ ya tenemos un montón de abusos y prerrogativas que permitimos a nuestros gobernantes ¿Por qué no instituir el sistema monárquico en Colombia? imaginemos que habría pasado de haber coronado un rey al estilo de Idi Amín Dadá,  con canibalismo incluido, los opositores políticos harían parte del menú de un banquete.

Según Javier Ríos www.elopinadero.com.co  16 de enero 2024, el alcalde de Pereira Mauricio Salazar, está utilizando la creación de percepciones, como estrategia de gobierno, “Esta estrategia, de naturaleza tanto sociológica como psicológica, se está imponiendo como un poderoso instrumento de cambio en la sociedad. Al entender que la percepción moldea nuestra creencias y acciones se ha vuelto decisivo influir en cómo las personas interpretan su entorno”. Según mi leal saber y entender, aunque yo no vivo en Pereira, lo que se necesita es gobernar con autoridad.     

En un país con millones de personas dispuestas a disculpar al mandatario, seguirlo fanáticamente y endiosarlo; con una ética amplia y permisiva que nos hace decir sin rubor: “No importa que roben, con tal que repartan o hagan obras”, y teniendo en cuenta nuestro estilo festivo, carnavalesco, veintijuliero, descomplicado, guapachoso y desabrochado, valdría la pena preguntar ¿Deberíamos volver al tiempo de los reyes?  podríamos tener un virrey de alguna casa noble europea  para mejorar la raza, como proponían a inicios del siglo XX personajes como Luis López de Mesa,  o entronizar a alguno de nuestros políticos blancos para que asuma los poderes  de rey, o  coronar uno al estilo de los reyes haitianos, lo digo porque en este tiempo se burlan de la vicepresidenta y la afrentan por su color de piel y origen humilde,  diciendo que se gasta el presupuesto nacional,  sin recordar los abusos de la vice Martha Lucía, quien  trataba de hacer su propio puerto  privado en San Andrés, pasando por encima de los  derechos e intereses raizales, y los altos costos de “proteger” al expresidente Uribe.

¿No sería bueno tener un monarca? Ya en España olvidaron los escándalos de Juan Carlos I, en Inglaterra el rey tiene de consorte a su ex-moza, ¿Cuáles son nuestros escrúpulos para no aceptar que nos gobierne alguien tan humano (por aquello de errar) como uno de ellos, o uno de los bandidos nuestros?  Así podríamos parafrasear al Dr. Gaviria: “Bienvenidos al futuro, regresando al pasado”

Como dijo Michel de Montaigne: “Nadie está libre de decir estupideces, lo malo es decirlas con énfasis”.               

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2 COMENTARIOS

  1. Mil gracias querido Isdaen junior, muy ciertas sus apreciaciones, muy válidos sus planteamientos, mil gracias por leerme y comentar mis escritos, eso lo valoro como un gran gesto de un amigo.Mil saludos para Isdaen padre, bendiciones para uds y su querida familia.

  2. Buenos días Danilo. Saludos de Isdaén.

    Los reinados no tienen la culpa de la realidad del país y la verdad este tipo de eventos que para mí son

    muy agradables y me gustan, los han empleado como escudo y elemento distractor de los corruptos.

    Una reina se prepara, participa, compite y gana no tiene porque cargar con el tema político de este país

    pero desafortunadamente se le hace eco a este tipo de eventos que a mí no me disgustan y lo

    relacionado con los malos manejos, los asesinatos, la inseguridad y otras realidades más fuertes nada

    de nada. Lo que quiero decir es que también se debe publicitar fuertemente y con ahínco todas esas

    cosas malas que deben cambiar cuanto antes.

    Otro aspecto importante con el sectarismo, el pluralismo político, los fanáticos políticos, los soldados

    políticos, en fin se debe abordar para mí desde esta frase: » No hablemos de política sino

    de necesidades» y a qué , quién o quiénes le toca responder.

    Llego el momento de » no alcahuetear más» y dejar el miedo, ya que por aguantarnos pasa lo

    que pasa. Fácil no es pero peor es no empezar ya que estamos «mamados» de esta situación.

    El presidente Petro ahí va, poco a poco avanzando y como dice la frase » El buen trabajo no traiciona»,

    los destapes y soluciones se han venido haciendo paulatinamente y con éxito. ¡ Ahí vamos !

    Gracias Danilo y un feliz día le deseo.

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