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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadPaisajes de la tormenta

Paisajes de la tormenta

Un diluvio caía sobre el tejado, apenas intentaba abrir los ojos. Era un día de esos en los que un país se jugaba el porvenir. Así estaban puestas las barajas de nuestro destino colectivo aquella mañana. Por fin cesó la lluvia. Había que salir, vencer las truculencias de quienes como tiburones hambrientos amenazaban con succionarnos. Un aire escudriñador se percibía en el ambiente. Una mujer sentada con una biblia encima de sus piernas en el borde de una cerca que circunda un árbol de tamarindo, me mira con ojos de basilisco. Gentes que caminan, algunas mujeres visten con colores vibrantes, incluso ancianas, en contraste con tonos opacos, cenizos, que en su andar no disimulan la incertidumbre de llevar a cuestas sus secretos hilos de esperanzas avasalladas.

En una banca del parque un hombre de ojos melancólicos, extasiado en un soliloquio oscuro, delirante, de camisa roja, tres escapularios con pepas grandes, blancas y múltiples objetos colgantes en un morral raído, parece llevar a cuestas su casa, sus despojos, los rastros de la borrasca y la huella de la guerra.

Una anciana desvencijada sacada como de un cuento de terror, de labios hinchados, también vestida de rojo, (el trapo rojo, que un día fue símbolo de rebeldía), con un escote que alardea unos pechos cual frutos disecados, se impulsa con la pequeñez de su cuerpo implorante, balanceándose en una miseria sin amargura.

En la quietud de la plaza, adheridos en una pesadilla, rostros agotados por el calor y el cansancio acumulado sobre sus vidas, proyectan en su gestos un rictus amordazado e indescifrable; rodeados por una arboleda de naranjuelos, ceibas, pentadras, un árbol de Neem, traído de las riberas del mismísimo río Nilo; flores de duranta, azucenas, cariñosas, brilla a las once, vida mía. ¡Vaya nombres! Por tratarse de un gran bosque tropical, todo aquí florece.

Tierra fértil aplastada por la infamia de ese latifundio que danza en los linderos de la muerte. Una niña con aroma de festejo, se le escapa a su madre, detrás de un azulejo que cree atrapar con sus pequeñas e inocentes manos.                                                               

Aleida Tabares Montes

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3 COMENTARIOS

  1. Continuará? Porque nos dejas con ansias de saber todo lo que viste y cómo viviste lo que pasó ese día 🥰🌻🦋

    • Respetado Columnista:.
      El texto pulcro, real.poetico.
      Una mirada, creo, de lo que es el desarraigo de su lugar de origen, de poblaciones en diferentes puntos de la geografía nacional e internacional.

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