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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadPara recordar a  "Vaca Brava"

Para recordar a  «Vaca Brava»

Personaje polémico, controvertido, influyente: el doctor Juvenal Mejía Córdova. Controvertido, porque tenía una forma de ser muy peculiar que se caracterizaba por su mentalidad «cuadriculada» y unas ideas ancladas en el pasado, se negaba sistemáticamente a reconocer que la sociedad necesariamente debe tener cambios, y/o evolucionar de acuerdo a los avances tecnológicos y las modernas concepciones políticas, sociales y económicas. Lo que le grangeó una enorme resistencia por parte de las nuevas generaciones y una gran simpatía y confianza de parte de las personas con mentalidad conservadurista.

Abogado de profesión, secretario de educación de Caldas, esta situación le despertó su amor por la docencia. Cuando se crea el Departamento de Risaralda, su gran amistad con la clase política de esta nueva región, vio en  su temperamento recio a la persona ideal para manejar los temas de orden público. Así las cosas, cada vez que en Pereira había desórdenes, lo nombraban alcalde, papel que desempeñaba con lujo de competencia.

Su apego a la Ley era tal que en cierta ocasión envió al mensajero de la alcaldía a comprar una caja de fósforos a determinado establecimiento comercial, para verificar cuánto le cobrarían por dicho producto. Al regresar el mensajero éste le dice al alcalde (Mejía Córdova) que le habían cobrado treinta y cinco centavos, ante lo cual el mandatario procede a hacer sellar el establecimiento por especulación, ya que el precio oficial de los fósforos era de treinta centavos.

Fundó y dirigió el colegio Liceo de los Andes, el cual se caracterizó por ser el mejor colegio privado de varones. Las familias apetecían este plantel educativo porque existía la idea de que allí la disciplina era de hierro.

Un hecho que marcó la ciudad fue cuando hizo tumbar dos árboles de mango de la Plaza de Bolívar, lo cual desató la ira de los pereiranos.

Su paso por la Universidad Libre tuvo dos etapas: como directivo y luego docente. En su calidad de directivo, se puede decir sin temor a equivocación alguna, que manejó la universidad con mucha severidad, tal como lo reconocen todos los estudiantes. Su desempeño como docente, sí tuvo mucho éxito, pues sus clases eran muy amenas y llegaban al estudiante.

Su autor preferido era el epistemólogo Don Manuel García Morente. Una de sus  grandes pasiones fue dictar conferencias siendo sus temas predilectos la vida y obra del Libertador Simón Bolívar y el prócer Francisco de Paula Santander.

Dentro de sus convicciones políticas sobresale su enorme respeto por las autoridades legítimamente constituidas.

También hacía parte de su ideología, el apego a la institucionalidad religiosa  (católica) a tal punto que despidió a un profesor de su colegio porque lo escuchó en medio de una clase sembrando en el estudiantado ideas anticlericales.

En su actividad de asociado en el famoso Club Rialto, le sobrevino en compañía de  otros la idea de fundar el Club del Comercio.

Consideraba que por su experiencia y su trayectoria política, podía aportarle soluciones a la ciudad, razón por la cual se hizo elegir concejal a una avanzada edad llena de lucidez, volviéndose un referente en esa corporación pública.

Su amor por Pereira lo impulsó a escribir una columna en uno de los medios más importantes de la ciudad, utilizando una novedosa estrategia consistente en cambiarse el nombre, para poder decir lo que él pensaba sobre los aconteceres políticos, sociales y económicos de la ciudad, y que nadie lo molestara por ello.

Preguntado por uno de los reporteros locales, en su concepto, ¿cuál era el personaje del milenio?, a lo que nuestro personaje respondió: «Carlos Marx». El reportero sorprendido ante el hecho de que el entrevistado era de filiación liberal, pero de ideas conservadoras, decide exigirle una explicación ante la sorprendente respuesta. El entrevistado opta por extraer de su biblioteca un ejemplar de El Capital, colocándolo en las manos del entrevistador y recomendándole abrirlo al azar, y una vez abierto Juvenal pregunta: ¿señor, qué encuentra usted ahí de especial? Y el periodista responde: «en cada página encuentro varias fórmulas matemáticas». Juvenal replica en el acto: «Marx es el personaje que más ha estudiado la economía desde antes del hombre ser hombre». Y finalizó diciendo: «Tuve que vivir más de noventa años para darme cuenta que viví toda mi vida equivocado».

Ya en sus últimos meses de vida, dos connotados profesionales e historiadores propusieron al entonces alcalde Juan Manuel Arango Vélez, que se le otorgara la Cruz de los Fundadores a Mejía Córdova como un justo reconocimiento por sus invaluables servicios en favor de esta capital, a lo que el burgomaestre accedió sin titubeo alguno, pero -como lo dijo alguna vez en una de sus conferencias el famoso escritor colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal-, «los mandos medios siempre dañan y obstruyen la voluntad política del  gobernante». La secretaria jurídica de la alcaldía decide que «al doctor Juvenal Mejía Córdova no se le puede conferir dicha presea, pues al haber sido alcalde él ya tiene la condecoración». Informado de esta situación el doctor Juvenal, éste exclamó: «!Ah! Yo no sabía que uno se podía llevar una medalla de esas para la casa». De esta manera a nuestro personaje, nunca se le otorgó una condecoración o reconocimiento por su relevante labor de toda una vida.

Quedó entonces sentado en la historia la ingratitud de Pereira para con uno de sus más nobles dirigentes

*Directivo SOER (Sociedad Escritores Risaraldenses)

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