Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadPasar la Línea, un orgullo.

Pasar la Línea, un orgullo.

ESCAMPAVIA

         Recuerdo que el viaje de Pereira a Ibagué, sin afanes, tomaba tres horas, los grandes camiones eran parte del paisaje; con los años el número de vehículos creció de tal manera que esa misma serpenteante y vital carretera se convirtió en un trancón sin fin, lo que estimuló a construir, lo que desde 1.913 era una meta consagrada en la ley 129 de ese mismo año, cuando se realizó el primer trazado que tardó 9 años en sus estudios y que no fue posible desarrollar con la tecnología de entonces.  

         Como necesitábamos ir hasta la represa El Prado, emprendimos el viaje por la ruta más corta, y sin conocer el resultado de los trabajos para cruzar la cordillera, los cuales después de muchas idas y venidas, finalmente se iniciaron en el año 2.004, en el gobierno del presidente Uribe y su ministro Andrés Uriel Gallego; entonces el ingeniero Vallejo, nuestro paisano y alto ejecutivo de Autopistas del Café, nos visitó, porque estaba convencido de que el trazado aprobado no era la mejor opción, información que le transmití al presidente Uribe, quien convocó a una reunión en la que los diseñadores y sus interventores, entre quienes se contaba con algunos profesores de la Universidad Nacional, para contrastar  la hipótesis que le había mencionado, en efecto,  por razones técnicas, estudios de accesos, de suelos y otras, que, profesionalmente serio, como es el ingeniero Vallejo, aceptó, se concluyó con que, en efecto, el diseño que se licitaría era la mejor opción.

         Después de padecer el trancón de los primeros 10 kilómetros que nos separan de Armenia, por fin accedimos a la deliciosa doble calzada que facilitó el viaje, el cual toma una desviación antes de llegar a la Ciudad Milagro y a Calarcá, en una vía que, si bien no es de doble calzada, está en excelentes condiciones y entrega el tráfico para acceder a la vía a La Línea, sin causar trancones en el casco urbano de las dos ciudades del vecino departamento del Quindío.

         Cuál no sería nuestra sorpresa cuando nos encontramos en una autopista, la obra que soñaron los colombianos por más de un siglo, era, como decimos coloquialmente, un descreste, en efecto el trayecto entre Calarcá y Cajamarca está conformado por 31 puentes, 25 túneles, tres intercambiadores viales, entre los que se encuentra el túnel de mayor longitud en Sur América, es una carreta que da gusto transitar, ya no es complicado superar los enormes camiones que en grandes cantidades transitan uniendo al sur occidente del país con su capital.

         Después de haber pagado $ 19.200.oo por los 20 kilómetros construidos en doble calzada entre Pereira y Armenia, pensamos que la tarifa por usar esa belleza de autopista sería alta, pero no fue así, recibimos un tiquete de INVIAS por $ 10.800.oo, es decir $360 por kilómetro recorrido de una vía que requirió enormes inversiones en viaductos y túneles, algo que no se pueden compara con los $ 960 que nos cobran por kilómetro en un tramo que no tiene las gigantescas inversiones que se ha hecho para cruzar la cordillera central, para ponerlo en blanco y negro el peaje por kilómetro es de 2.7 veces más costoso lo que se paga en la carretera que se construyó hace décadas y que solo requiere mantenimiento, que lo que cuesta transitar por una obra de ingeniería de mostrar y que apenas está en servicio desde hace tres años, hacer comparaciones entre obra pública con la de iniciativa privada no es tan simple, pero este trayecto es un ejemplo que no todo lo público es un desastre y que por el contrario, en la corrupción siempre participa un  privado, no es así señores de ODEBRECH?.

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