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CulturaPedro II, el primer papa latinoamericano

Pedro II, el primer papa latinoamericano

Por JOSÉ DANILO SALAZAR

En mi artículo sobre Maradona,  me quejaba de que el papa Francisco I, fuese de nacionalidad argentina y no de otro país de este lado del mundo católico, pero en mis viejos recortes de prensa, en “El Tiempo” del domingo 10 de abril de 2005, página 1-8, me encontré una joya de la picaresca colombiana que deseo compartirles.

En Barbosa Antioquia, nació en 1892, un niño al que bautizarían  como Antonio José Hurtado, estudió para cura en el seminario de Santa Rosa de Osos, infortunadamente la muerte de su padre le impidió terminar sus estudios. Luego de pagar servicio militar, regresa  a su pueblo natal en 1923 y se dedica al oficio de dentista, que había aprendido sacándole muelas a sus compañeros de cuartel, monta su consultorio y además de extraer muelas, se dedicó a poner dientes de oro sobre todo a políticos y campesinos y además de eso les leía la biblia.

Según afirmación de sus parientes, posteriormente para ganarse la vida debió trabajar como ebanista, fotógrafo ambulante en los trenes, y hasta de modisto y joyero en Bogotá, como con picardía decían mis abuelos  “antioqueño no se vara, porque varado vive”.

Después de enterarse por el medio de comunicación de aquella época, la radio, de la enfermedad y muerte del papa Pío XI, decidió en 1939, ocupar la vacante con el nombre de Pedro II, desacatando las profecías de san Malaquías, que aseguraban que el fin del mundo ocurriría, si algún papa llevaba ese nombre .

Convencido de tener lo que hoy llamaríamos el perfil para papa,  desde Medellín, envió un telegrama al vaticano en los siguientes términos “Eminentísimo Cardenal Camarlengo. Su Santidad Pío once ha muerto. Mi corazón que lo amaba más que todos, está de luto. Sacro colegio de cardenales: ¿buscáis a vuestro futuro  vicario?¡yo soy ! Antonio Hurtado”, el texto fue publicado en un periódico  de la capital antioqueña y pronto surgió el rumor de que Barbosa tenía un papa.

Esperando recibir una respuesta que jamás llegó, empezó los preparativos para  armar la  que sería su sede papal en  su pueblo natal, se compró un anillo con una piedra preciosa, se confeccionó dos vestidos papales, compró crucifijos, santos, hostias copones y una custodia de oro puro, y la  casa de bahareque, sede de su dentistería, la declaró como su vaticano, debiendo contratar más empleados que ahora necesitaba para atender su creciente clientela, y sus nuevas labores eclesiásticas.

El cónclave reunido en Roma mientras tanto había elegido  como papa al cardenal Eugenio Pacelli, quien tomó el nombre de Pío  XII,  a pesar de enterarse de la noticia,  el dentista siguió con su labor pastoral como Pedro II, diciendo que así como Pío XII mandaba en Roma, él mandaba en Barbosa.

En su consultorio puso fotos de todos los papas, mandó hacer una capilla para celebrar misas y transformó su silla de dentista en un trono papal, en un lote contiguo tenía un estanque con peces y algunos animales con los que les gustaba hablar, tenía un séquito de cardenales entre los que se destacaban el carnicero, el peluquero y el tendero del pueblo quienes lo secundaban en sus andanzas, entre sus empleados estaba una sobrina suya encargada de la portería  y quién era la que dejaba pasar a clientes y curiosos que venían a conocer al papa,  a solicitarle favores económicos o consejos, aunque para mucha gente solo era un loquito inofensivo, se hacían largas filas de campesinos que querían verlo, el los recibía y les hablaba en latín. Además de sus labores pastorales  tenía un kínder donde enseñaba inglés a los niños y les presentaba películas.

El papa Pedro publicaba un periódico llamado “El Emmanuel”  donde daba a conocer sus pensamientos, con propuestas tan novedosas como aumentar a 16 los mandamientos, e impedir la participación del clero en política, de haberse aprobado ésta sabia iniciativa, ¿de cuántos  horrores se hubiera salvado el país en la violencia política?, no hay que olvidar la malhadada participación de sectarios sacerdotes, que azuzaron a ignorantes campesinos para que atacaran y asesinaran a sus  hasta el día anterior, pacíficos vecinos o compadres por el simple hecho de ser liberales.

Pero  “como de eso tan bueno no dan tanto”, el párroco del pueblo y el alcalde se pusieron en contra del dentista y lo obligaron a ir a exámenes siquiátricos a Medellín,  donde le diagnosticaron que sufría de  “delirio místico”, no pudieron internarlo como demente y  siguió dando misas y comunión, en semana santa y navidad lucía sus trajes papales y repartía panes, organizaba procesiones que daban la vuelta  a la cuadra, siempre acompañado de una  multitud curiosa.

En 1939, en Junio, el dentista y su familia fueron excomulgados por el párroco del pueblo, el padre  Jesús Antonio  Arias, porque al haberle preguntado a unos niños que estaban en clases de catequesis quien era el papa, ellos respondieron en coro “ Antonio Hurtado”; pero aun así el vaticano siguió funcionando a pocas casas de la iglesia del párroco. Pasados cinco años de nuevo fue excomulgado Pedro II, pues su procesión del Domingo de ramos, se cruzó con la del párroco, más tarde, cuando el padre Arias ya no estaba en el pueblo y luego de hablar con el Arzobispo Joaquín García, el papa Pedro hizo las paces con la iglesia, se confesaba e iba a misa en las madrugadas.

En sus años de papado, en el vaticano de Barbosa llegaron a trabajar hasta 25 personas, del papa se asegura que nunca tuvo novia y fue célibe, aunque lo rodearon bellas mujeres, vestía elegante y se decía que tenía pinta de apolo; le gustaba la buena vida, gustaba de frutas, vinos, cordero y sardinas enlatadas dormía en cama de plumas y tenía masajista propio.

Pasado el tiempo, comenzó a asegurar que hacía milagros, y en su periódico escribía que curaba a personas con cáncer y hacía caminar a  niños minusválidos, debido a su fama regional atendía desde borrachos, a quienes les enviaba una de sus empleadas con su anillo para que lo besaran,  hasta personajes internacionales como la poetisa cubana María Dalia Iñiguez, la actriz Libertad Lamarque y el político Alfonso López, algunos se lo tomaba con seriedad y otro se burlaban.

Publicando encíclicas y esperando la muerte de Pío XII,  se pasaron los años del papado de Pedro II, a  comienzos de los cincuentas mandó hacer su ataúd, dictó su testamento, el 14 de Marzo de1955, a los 63 años, después de 16 años de labor, el papa de Barbosa murió a las 5 de la tarde, fue enterrado en su ataúd  de pino y cargado por una multitud. Sus restos reposan  en un osario de la iglesia dela  divina misericordia, en su pueblo natal, rodeado de sus paisanos y clientes de  su dentistería.

Terminado el apostolado de Pedro II,  en su vaticano funcionó  un almacén de ropas, al lado de tiendas y cantinas, aunque quería donar su silla-trono papal al vaticano de Roma, ésta quedó en la casa de la cultura de su pueblo. Aclaro que,  aunque me duele que ese papado fue apócrifo, me da alegría saber que fue un colombiano el primero en ostentar el título de papa, así fuera de manera espuria.

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