Pensando en voz alta

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Por Jaime Bedoya Medina.

*El certamen electoral en Estados Unidos hace que pasemos inadvertidos otros fenómenos políticos de nuestro entorno. Bolivia y Chile se jugaron sus cartas políticas que de ninguna manera dejaré de subrayar, por la importancia que tienen semejantes acontecimientos para los procesos democráticos de la región.

El domingo 18 de octubre, Bolivia, que tiene la curiosidad de contar con dos capitales: Sucre y La Paz, realizó elecciones presidenciales y parlamentarias. Contra todo pronóstico, ganó en primera vuelta, apoteósicamente el candidato de Evo Morales, del Movimiento al Socialismo; economista, con postgrado en Londres, Luis Arce, profesor universitario, sobreviviente a un cáncer, ministro de economía durante todo el mandato de Morales; es reconocido como el autor del milagro boliviano, pues redujo la pobreza del 60 al 37 % y elevó el PIB de 10 mil millones de dólares a 49 mil millones.

Votaciones en paz, con reconocimiento inmediato de la presidenta encargada y el segundo en votación, Carlos Mesa. Pero, además se llevó la mayoría en el parlamento, lo que augura gobernabilidad tranquila en favor de la causa multiétnica y pluricultural boliviana. Con 11 millones de habitantes, el censo electoral habilitó a más de 7 como electores. La derecha se muerde el codo con este triunfo, que da lecciones a la estúpida, antropofágica, prepotente y dividida izquierdacolombiana. 

Y, el 25 del mismo mes, Chile, la gran nación de Neruda y Gabriela Mistral, con unos 19 millones de habitantes y 14 de electores, se volcó a las urnas y por aplastante mayoría determinó que cambiaría la constitución de Pinochet, a través del camino constituyente, que en abril del 21 elegirá los delegatarios. Esa vieja constitución que el dictador impuso y que defiende sin argumentos la derecha, es el muro de contención para el desarrollo de la verdadera democracia chilena. Los partidarios de la reforma triunfaron por las movilizaciones populares del año pasado, que desafortunadamente, dejaron tanta muerte y destrucción. Y es también la contundente conclusión que los de arriba no entregan nada por respetuosas solicitudes de la base y menos con las plegarias al señor.

Momento para reconocer la pulcritud y garantismo del presidente Piñera, que no tomó partido, al menos, en público por ninguna opción. De cómo siga manejando las cosas, dependerá su sitial en la historia. Esa es una derecha distinta a la que conocemos aquí.

Esperamos, con la estruendosa derrota sobre el grotesco peluquín gringo, ponerle la cereza al pastel de esta nueva historia continental.

1 COMENTARIO

  1. Que bueno: pensar en voz alta.
    Que bueno aflorar libremente el pensamiento, para develar que independientemente de quienes son los gobernantes , la pobreza , la desigualdad, la corrupción , son situaciones que caracterizan a los diferentes gobiernos en la actualidad.

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