PENSANDO EN VOZ ALTA. “Reforma Social, Solidaria y Sostenible”.

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Por JAIME BEDOYA MEDINA

El expresidente Uribe es zorro viejo que amedrenta echado y pone sus peleles a hacer el trabajo sucio, mientras se reserva el papel de buen hombre. Así pasa con la asquerosa reforma tributaria que el títere llama rimbombantemente “Reforma Social, Solidaria y Sostenible”, con la esperanza que, al bautizar con  nombre humanista al atropello, seduciría a los ciudadanos que nos cree bobos. Pero “se le fue el tiro por la culata” según enseña la filosofía popular. ¿Cuál ha sido el papel del “presidente eterno”, en este proceso? Pues, que le ordenó a su pupilo, presentar el esperpento a condición de que al primer “chapaleo” popular, él saldría a desautorizar el engendro, como en efecto lo hizo. Pero le dejó fatales consecuencias a él, el gobierno y a su organización política, a la que también dividió. Los partidos de la oposición como los de la coalición se indignaron y ya le decretaron la muerte de tercera al atraco. Nadie niega que el estado necesita dinero para realizar sus programas sociales. Pero, aprendan al presidente Biden que va a subir impuestos a los poderosos porque así es la justicia social. Ese es el ideario del socialismo liberal-no marxista- que necesita Colombia y que tanta urticaria despierta entre la derecha uribista.

El presidente pagó una millonada a la misión de expertos extranjeros que recomendaron lo mismo que nuestros sabios economistas, Kalmanovitz Sarmiento y Ocampo: gravar altas pensiones y sueldos; eliminar exenciones tributarias de las que gozan muchas y poderosas empresas, combatir le evasión y perseguir sin cuartel el perverso contrabando que elude las responsabilidades fiscales, amén de incentivar la economía informal, entre otras cosas. Pero, en todo caso, no meter la mano al bolsillo de los trabajadores de bajos ingresos. Nada tuvo en cuenta este pobre hombre que tenemos de presidente. Pero, los dirigentes tradicionales, con honrosas excepciones, como Velasco, García y José Daniel López-qué gran congresista y joven promesa-, no se están apartando del gobierno por convicción. No, señores; es porque la encuesta Datos y Conceptos les mostró la rabia de los colombianos quienes sentenciaron no votarán por alguien que haya aprobado el atropello duquista. Y, al castigo del voto sí le temen los desvergonzados que, en el 2018, fueron capaces de ponerse del lado “del que diga Uribe”, a sabiendas de que nada bueno le esperaba a este martirizado país. Ojo con el 22, cuando podremos darle la vuelta a esta tragedia.

Jaime Bedoya Medina   

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