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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadPetro y su cita con la historia 

Petro y su cita con la historia 

Miscelánea

Luego de la posesión de Gustavo Petro como Presidente de la República de Colombia y lo propio por parte de Francia Márquez como Vicepresidente, los medios de comunicación se dedicaron a medir las diferentes reacciones; seguí muy atento el sondeo y pude concluir que, aun tratándose de expertos en política y líderes de opinión con posturas muy diversas en su visión de país, el consenso es que se ha tratado de una ceremonia, por encima de cualquier otra consideración, sin antecedentes, pletórica de emoción y de sensibilidad.  

Les contaré cómo vi y sobre todo cómo sentí yo la cosa.  Lo primero es que desde muy temprano me preparé con unas viandas y una bebida espirituosa, porque yo tenía el pálpito de la intensidad de lo que iba a pasar; adicionalmente le pedí a mi familia que me acompañara; para persuadirlos, les dije que en mi memoria no tenía recuerdos de una ocasión tan relevante y tan significativa para la vida institucional de nuestro país.    

Muchos podrán calificar el hecho como una posesión o un cambio de gobierno más. Me llamó la atención que el Canal Caracol en su programación anunciara el programa simplemente como «Cambio de Poder» y la verdad me pareció displicente, me sonó como el título de una película de acción, pero, en fin, uno entiende que la transición hacia un gobierno de izquierda y progresista, además de ser algo inédito en Colombia, representa una incomodidad y una amenaza para todo el establecimiento y de ahí que muchos quisieran bajarle la caña al asunto y otros hasta hubieran estado apretando el «asterisco», rogando a Dios, para que algo saliera mal y que a Petro y a Francia se les aguara la fiesta.  

Pero fue todo lo contrario, en medio del inclemente invierno que ha azotado al país en los últimos meses y días, el pasado domingo la providencia, cómplice y generosa, dispuso un día radiante en casi todo el territorio nacional, lo que permitió que quienes asistieron a la Plaza de Bolívar de Bogotá vivieran la fiesta de manera plena, como lo alcanzamos a ver por televisión.  Todo un despliegue de expresiones artísticas, de cultura y de simbolismos, para dejar claro que en esta ocasión no se estaba posesionando un presidente sino todo un pueblo, ávido de reivindicación y de reconocimiento.  

Dos momentos culmen para mí, desconcertantes, que me erizaron la piel; el primero de ellos el abordaje que el presidente del Congreso hizo en su discurso, recordándonos los horrores de la violencia, citando, entre otras, las masacres de Machuca y Bojayá; un escabroso comienzo que nos ubicó en esa historia de violencia y de muerte, que para algunos sectores de la sociedad hasta el momento no ha pasado de ser un mero anecdotario; en solo unos minutos Roy Barreras nos sacudió y nos inspiró sobre la paz, como el camino sin el cual Colombia no puede salir adelante.  

El otro momento, un tanto vergonzoso, por el capricho de Duque, Gustavo Petro haciendo uso inmediato de su investidura para que los militares llevaran al acto la espada de Bolívar, para que a nadie le quedara duda sobre quién ostenta ahora el poder y especialmente para recordarnos que no es el primer rebelde que se hace presidente, aunque ahora, como nunca antes, legitimado por la gente y la democracia. 

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1 COMENTARIO

  1. Esperaba más de esta nora Sr. Cifuentes, sonó más a nota farandulera y no al discernimiento que esperaba suyo sobre las palabras del discurso de posesión que ese sí merece un análissis de buen cerebro!

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