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Director Fundador

Sociedad¿Por qué me pegas?

¿Por qué me pegas?

Por HERNANDO AYALA MELGAREJO

  • “Los niños no necesitan más dolor, necesitan educación y mejor ejemplo” Isabel Cuadros, Asociación Afecto. 
  • “Los niños en toda sociedad de respeto deben ser los hijos de todos, cuidados por todos”.  Claudia Pita, Maestra Inclusiva.

Mi hija me liberó para siempre del castigo físico, patrón de crianza que me abrumó desde primera infancia. Ella me enseñó muy temprano que voluntad de entendimiento y comprensión eran suficientes. Pactamos a sus seis años que trataríamos los desacuerdos cuando la cabeza hubiera enfriado suficiente.   Hoy a sus 25 años dueña de su autonomía en ejercicio hace más de diez, con disciplina y riguroso respeto por la verdad cueste lo que cueste y todo en su debido lugar y medida, con todas las diferencias prevalece el amor sin conflicto. Nada fuera de lo común y corriente como seres humanos cada uno, ella en su sobriedad, discreción, sencillez y carácter irreductible, yo caminando la adolescencia de la vejez, con todos los defectos dignos de humanidad sin daños a terceros.   

El asombro irredimible es que pactamos no pelear y no fallamos. Lo logramos. Jamás ni con el pétalo de una rosa, no hubo agresión física, verbal, ni emocional. Soy consciente de lo poco creíble y hasta odioso que puede resultar el relato. Es que se trata de mi mayor orgullo. Mi hija sabe qué es la ausencia de castigo de cualquier índole gracias a su ética de autorregulación que le ha permitido enseñarme semejante lección de la cual fui el más aplicado aprendiz. Mi segundo hijo fue el gran paso a este logro y creo que algún correazo recibió. Mi hijo mayor, once años mayor que su hermana y seis años mayor que su hermano, si supo del rigor de la chancleta amorosa y severa. La evolución fue asombrosa para salir de ese patrón de crianza que se vivió con la intensidad promedio en infancia de mis hermanas y yo. La no agresión a los niños la enseñan desde hace milenios comunidades aborígenes amerindias, en nuestro territorio.

¿Entonces por qué me pegas?, pregunta Amapola, la niña en primera infancia hija de Paloma Valencia, Senadora, en un video viralizado, momento tomado de una intervención pública sobre la Ley que prohíbe el castigo físico contra los niños entre los colombianos. ximena Norato, la periodista directora de la Agencia Pandi, que participó en el proceso de la norma, me reprende porque hice eco de ese episodio. Me dice que tiene mucho valor que la Senadora ponente del proyecto reconozca que también está transformando esta realidad en causa propia y que es el ejemplo del predicamento sobre la materia. Yo estoy de acuerdo.

Se puede corregir sin castigar.

Imagino que muchas primeras piedras caerán desde el fariseísmo que caracteriza a una sociedad hipócrita que anda por las calles con carteles y pancartas de “los buenos somos más”. La mayor violencia extendida y en volumen en Colombia y Latinoamérica, está de puertas para adentro en las familias y una proporción desmesurada es sobre los niños que viven en su hogar el mayor riesgo.  Están hoy el caso de Sara Sofía y el documental serie Gabriel en Netflix, para saber el tamaño de la enfermedad.

No es una Ley pedagógica, sin efecto punitivo, ni un arrepentimiento momentáneo, emotivo, el efecto capaz de transformar una realidad tan arraigada y atávica como el atrevimiento por costumbre de alzar la mano contra los niños, con narrativas como aquella de que “se convierten en máquinas de guerra” o “no estarían cogiendo café” cuando cayeron en actos de violencia. La travesía es muy larga e intergeneracional, semejante transformación la vivirán quizás nietos de la Senadora en cuestión si ella hace la tarea como quedó escrita en la ley. Jimena Norato dice que esta semana “se firmó la paz” porque los colombianos se educarán en donde hay educación, para no imponer castigo físico a los niños. Mi hija me curó a mí de ese mal. Trabajaré el tiempo posible para mí en vida, en compartir herramientas y claves para alcanzar la verdadera paz que sueña mi querida y admirada colega.  Creo que la ética de comunidades aborígenes nos entrega ejemplos ancestrales sobre cómo lograr la no violencia con los niños.

Proceso #EMPATE_21 Integridad Juego Limpio #EticaDiversidad. Humanizar humanidad. 

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista Proceso DISNNET SOCIEDAD PARA TODOS 30_DS.  

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