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Espiritualidad“Por una ética global”

“Por una ética global”

Por FRANCISCO ARIAS ESCUDERO,  PADRE PACHO

Una ética mundial para la supervivencia de la humanidad sobre nuestra tierra es prioritaria y fundamental. Los amenazantes problemas que confrontan hoy a la humanidad exigen una acción común y concertada. Sin un consenso básico mínimo sobre determinados valores, normas y actitudes, resultará imposible una convivencia humana digna. Paul Kennedy, afirma que todos somos ciudadanos del mismo mundo, necesitamos también compartir un mismo sistema ético, un sentido de justicia, y de equidad, mientras consideramos las varias formas en que, colectiva o individualmente, podremos vivir el siglo XXI.

Cada vez es mayor el numero de personas que nos hacemos conscientes de que la crisis económica financiera global tiene también que ver con valores y normas éticas comunes. Cabe preguntarnos: ¿acaso no tenemos leyes que simplemente habría que aplicar? Sin duda las soluciones a esta crisis pasan por cumplir todo lo previsto por la ley, pero la simple ley no basta, porque la voluntad ética, es fundamental y ninguna disposición legal se puede llevar a efecto si no hay una conciencia moral basada en ciertos principios éticos elementales.

El desastre político, social y ecológico que las naciones del mundo han ido creando es tal que, a menos que las mismas naciones cooperen como nunca antes, la humanidad no tendrá mucho futuro. El sufrimiento humano y ecológico que pesan sobre la humanidad y el planeta, los peligros de conflicto, violencia, y destrucción, están llevando a que filósofos, politólogos, y teólogos, hagan un llamado a la formulación de una “ética mundial” que sustentaría y guiaría la respuesta común y concertada que se requiere para resolver esta crisis.

Existen dos principios básicos que subyacen a todos los valores y normas éticos: el principio de humanidad y el de reciprocidad. Como primero todo ser humano debe ser tratado humanamente, ya que posee una dignidad inalienable e intocable, tanto el individuo como el estado, están obligados a honrar esta dignidad y protegerla.

El otro principio es el de la reciprocidad que se encuentra en las analectas de Confucio y en las tradiciones bíblicas e islámicas: “lo que no desees que te hagan a ti, no lo hagas a otros”. Esta es la regla de oro de la reciprocidad, que durante millones de años se ha reconocido en todos los códigos y mandatos de las religiones junto con actitudes o virtudes morales como, la justicia, la veracidad, el espíritu cívico, la generosidad, que han sido, pilares básicos para construir una ética global.

Durante muchos años la ética aplicaba la teoría del contrato social, donde cada uno tenga el espacio o ambiente indispensable para el desarrollo de su se personal; con un principio categórico, “mi libertad llega donde comienza la libertad del otro”, cada quien viva sin molestar al otro. Hoy el criterio debe ser distinto, no solo vivamos y dejemos vivir al otro, sino que actuemos y hagámoslo de forma más concertada, coincidiendo en valores compartidos, en ideales y convicciones morales comunes.

Existe una regla de oro para una ética global, para resolver conflictos de manera no violenta, para superar el sufrimiento humano originado por la pobreza, y proteger a aquellos que no se pueden proteger a sí mismos, un principio que lo encontramos en todos los grupos y culturas humanas: “tratar a los otros como se quiere ser tratado por ellos”, un principio que en el contexto de violencia que hoy vive nuestra nación, debemos tener presente para cualquier tipo de dialogo y concertación que queramos construir.

La ética actual desarrolla una serie de reglas prioritarias: “la regla de la resolución de problemas” el progreso es bienvenido siempre que genere soluciones y no problemas. Otra regla es “la carga de la prueba” quien presente un nuevo conocimiento científico, una innovación tecnológica, una nueva forma de producción industrial, deberá demostrar que aquello que se emprende no ocasiona perjuicios sociales o ecológicos. Una tercera regla es “el bien común”, la prioridad del bien de todos por encima del individual. Una cuarta regla es “la urgencia”, el valor mas urgente tiene prioridad sobre el valor intrínsecamente superior. La llamada “regla ecológica”, no es licito destruir el ecosistema para favorecer el sistema social. Y la regla de “la reversibilidad”, en los avances técnicos, lo reversible tiene prioridad sobre lo irreversible.

Nunca es tarde para romper el espiral de la violencia, si no construimos nuestro país con unos principios básicos para todos, nuestro futuro, no será otro que destruirnos unos a otros.

Padre Pacho   

1 COMENTARIO

  1. La generacion de estos dias no esta preparada con los buenos principios de educacion y convivencia , son personas con mucha falta de amor y responsabilidades y por lo tanto nunca podremos esperar nada bueno de ellas. Las cosas conseguidas con violencia no traen buenos resultados .

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