Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Bellas ArtesPRE-TEXTO - ¡Inventa!

PRE-TEXTO – ¡Inventa!

Aquí, cuando tenía 12 años crecí como artista en la Casa de la Cultura de Guadalajara de Buga; mi madre me llevaba a este celestial y encantador lugar, pero antes, entrábamos a la papelería Santo Domingo y me compraba: dos pliegos de papel periódico, un lápiz Ebony, limpia tipos, dos ganchos y un saca punta, todo a espaldas de mi padre, que se soñaba y deseaba que fuera un profesional de cualquier área académica menos artista, como si el arte no fuera una profesión como piensan muchos, “cómo es la vida”, gracias a él, mi papá Afranio Llanos Panesso me hice artista. Lean pues -Un día cualquiera me ayudó, haciéndole trampa a mi profesora, de la tarea que me puso, dibujar un Simón Bolívar y no tenía idea de quién era y del cómo lo conseguía, él, como un héroe y en un acto de magia sacó de su bolsillo una moneda de 1 peso, ahí estaba el libertador dictador o el dictador libertador, y, con un ritmo de ola de mar, apareció ese dibujo que me enamoró del arte, del dibujo. Yo era víctima de su propio invento y QEPD-.

Un lugar con aroma a aceite de linaza y trementina, enseñaban a través de los clásicos del arte plástico del mundo y colombianos entre otros a dibujar, pintar, a experimentar con técnicas clásicas, también a realizar modelado con el color terracota del barro del río Cauca y del hilo de agua de una quebrada llamada Quebrada Seca; se hablaba de métodos y trucos en esta área, de mitología Griega, y la pluriculturalidad mundial, de platillos volantes y extraterrestres; el tiempo que corría en cada uno de los conversos se hidrataba de cada vaso de café o una copa de vino Borgoña; habían invitados especiales: Beethoven y Bizet, alternaban con Lucho Bermúdez, Portabales, se escuchaba el currulao, la salsa y Gardel entre otros. Los modelos de yeso nos hablaban en el silencio, los de carne y hueso (las modelos) se vestían o no se quitaban la ropa, los maestros sabían tanto, que queríamos dormir en esta antigua casa que se abrió para las bellas artes en el año de 1.969.

De pronto rompía el silencio el maestro del piano interpretando a Motzar, Ravel o un bolero de Manzaneros, el solfeo de los tenores o las sopranos con sus voces de cristal campanilleaban nuestro espíritu, era la escuela; ahogábamos las penas o pintábamos el inconsciente que de manera mágica y hermosa  aparecía en esos pliegos con metáforas poéticas a través de las figuras, formas voluptuosas con claro oscuro impresionantes, recuerdo a: Villanueva, Valencia, Gutiérrez y a Lozada, rondaba la disciplina, la observación y el intercambio de recomendaciones para mejorar el trabajo entre nosotros, éramos hermanos en la escuela de artes y equipo en el colectivo de futbol que representaba la Casa de la Cultura de “la ciudad señora”, ganábamos en esta tarea y a veces nos equivocábamos en los dibujos, no importaba era un goce pagano.

Entrábamos a las 3:30 pm, el profesor Henry Vargas llegaba a las 2 de la tarde en una bicicleta con dirección como de las motos Harley- Davidson, con parrilla, una sombrilla, un maletín y dos botellas de vino, la dieta sagrada que nos permitía llegar a las puertas del cielo, enmarcado éste, en un metro por setenta centímetros lleno de formas, volúmenes y composiciones; no faltaba el converso que arrimaba pasadas las 9 de la noche a robarse el show en el lugar de clase, se sabía todas las técnicas plásticas pero no pintaba, hablaba de música como director de orquesta, pero dicho en un lenguaje jocoso “tenía más ritmo un paro cardíaco” que este mago de la palabra, mejor dicho, los maestros callaban, eran momentos de cuento y ficción muy locos, pero, qué cucarrón para saber, se aprendía sin duda alguna de este gran hombre enjuto, vestido de camisa azul celeste, pantalón azul petróleo y zapatos charol con hebilla.

Hablábamos con Zeus y Prometeo, defendíamos el Minotauro que nació del romance de Pasífae y el Toro de Creta, creíamos en las cartas de Van Gogh escritas a su hermano Theo, que en su esquizofrenia, no importaba, finalmente todos éramos esquizoides, yo todavía lo soy, tampoco importa.

En fin, un espacio majestuoso y especial con una historia, que mal contada se condensaría en una colección de 8 voluminosos tomos, novelescos, épicos, artísticos, poéticos, mitológicos, anecdóticos, y cómo no, todo lo escrito en esos tomos, es real, menos el romance ingenuo entre un pintor y una pianista o a la visconversa…Tampoco importa, lo fundamental de la fábula, es que donde hay un ambiente cultural, rodeado de arte, con personas cultas o sensibles por lo menos, seres raros pero pertinentes e indispensables, yesos, modelos, cantantes, naturaleza, arquitectura patrimonial o solamente un buen conversador con argumentos o anécdotas reales o ficticias pero bien narradas, nacen proyectos humanos que sirven a la sociedad para convencerla de lo bella que es la vida y lo importante de la cultura en momentos históricos de convulsiones sociales, económicas, políticas y humanas.

Nada más crudo para decir cosas que el arte, es otra forma contundente de expresarse o hablar con imágenes, danza, teatro, cine, música, canto en una sociedad que no lee ni escribe. Si con esto no se convencen de lo importante que es el arte, por lo menos confundí, parodiando a Maquiavelo, que sería una propuesta chévere e interesante, lo importante de la vida es el QUÉ HACER, por el momento ¡INVENTA!

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