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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadPromoción del Arte en la Era Digital

Promoción del Arte en la Era Digital

En la era moderna, el arte ha trascendido las fronteras físicas de las galerías tradicionales, encontrando un nuevo hogar y una nueva audiencia en el vasto mundo digital.

Las dinámicas de promoción y apreciación artística se han transformado radicalmente por la proliferación de plataformas en línea y redes sociales.

Este cambio ha democratizado el acceso al arte, permitiendo que artistas de todos los niveles exhiban y vendan sus obras sin las limitaciones de los canales convencionales.

Desde galerías virtuales hasta mercados de arte en línea, el panorama digital ofrece una ventana global para artistas emergentes y establecidos, brindándoles la oportunidad de conectar directamente con su público.

Las redes sociales, como Facebook, Instagram, Twitter o X y TikTok, han revolucionado la promoción y el consumo de arte, permitiendo a los artistas compartir su proceso creativo, interactuar con seguidores y promocionar sus obras de manera instantánea.

Esta nueva era también presenta desafíos. La saturación en línea puede dificultar que los artistas destaquen entre la multitud, mientras que la atención efímera de las redes sociales puede obstaculizar la construcción de una base de seguidores sólida.

La dependencia de la tecnología puede excluir a aquellos que no tienen acceso a ella, limitando su participación en la escena artística moderna.

La promoción del arte en la era digital requiere encontrar un equilibrio entre lo tradicional y lo nuevo, lo físico y lo digital.

Es importante aprovechar las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías, pero también es bueno no perder de vista la importancia de la conexión humana y la experiencia tangible del arte en las galerías tradicionales ya que al hacerlo, se estará creando un panorama artístico más inclusivo y diverso.

El mundo del cine, por ejemplo, ha sido testigo de una creciente influencia del marketing en la determinación del éxito de una película.

Campañas publicitarias masivas, y otorgamiento de premios se convierten en herramientas clave para impulsar la taquilla, a menudo descuidando la calidad y la originalidad en el proceso.

La inteligencia artificial adquiere cada vez papel predominante en la producción cinematográfica.

Desde generación de guiones hasta creación de efectos visuales, la IA está transformando la industria del cine, para provecho suyo, por la disminución de costos, pero según  los críticos y periodistas de cine  en detrimento de la contratación de recurso humano, la creatividad humana y la autenticidad artística.

Esta tendencia plantea desafíos importantes para la preservación de la integridad del arte en un mundo dominado por el comercio y la tecnología.

Es crucial recordar la importancia de mantener viva la esencia del arte como una expresión genuina de la experiencia humana.

Las emociones que evocan las obras artísticas no deben ser eclipsadas por estrategias de marketing o la intervención de la inteligencia artificial.

El verdadero valor del arte radica en su capacidad para conmover, inspirar y provocar reflexión en el espectador.

Es responsabilidad de artistas, críticos y espectadores defender esta integridad y asegurar que el arte siga siendo un reflejo auténtico de la condición humana, más allá de las influencias comerciales o tecnológicas.

2 COMENTARIOS

  1. Si Javier, estoy de acuerdo con todos los aportes en el arte desde la era digital hasta la IA, para los asuntos de la estética o el mundo del espectáculo. En mí caso particular, a la hora de crear (en la intimidad) a través de dibujos, pinturas, xilografías y terracotas en mi taller, está prohibida la entrada de la era digital y la IA, me sirven de apoyo, para ver el mundo y admirarlo. Solo pueden ingresar a mi espacio artístico «humanos demasiado humanos», que hablen de arte o a fines, de lo contrario los atiendo en el comedor, con un buen café.

  2. Tengo entendido que el cine es una serie de cosas que dan vida, emociones, placer, libertad, gusto, amor y otras más. Como los rituales. Y hasta motivan la inteligencia para ponerlo a uno a opinar. Opinarle a alguien en vivo, cuando se disfrutó con alguien la misma película o con muchos más, cuando se comparte la opinión escrita, hablada o televisada.
    Ojalá a la Inteligencia Artificial no le de por ejercer el oficio de la crítica.
    Ver una película en un celular o en una pantalla de una tablet o en un televisor, me sabe a almuerzo en una nave espacial a dos cuadras de la luna, todo el embutido en una pastilla.
    Y el arte, reciclado, sintetizado, comprimido en exuberantes plataformas digitales, pasados por los mismos medios antes mencionados, un celular (así sea de 10 millones), una tablet o un televisor (así sea de 10 millones), también me recuerda el almuerzo astronauta.
    No me imagino LOS DIEZ MANDAMIENTOS o EL ACORAZADO POTEMKIN en mi celular, no me lo perdonarían Eisenstein ni don Cecil B. De Mille.
    Y Picasso, se emberracaría conmigo si se diera cuenta que me pongo feliz mirando su GUERNICA en mi Samsung.
    Pero ahí vamos.

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