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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Qué más esperamos para cambiar a Colombia?

¿Qué más esperamos para cambiar a Colombia?

De entre tantos análisis y tantas conclusiones que ahora se están escribiendo como resultado de las pasadas elecciones en primera vuelta, la mejor calificación que tiene Fico y su campaña, es la que afirmó por ahí algún entrevistado: «fue muy mal candidato». Esto se fue tejiendo y se puede re-observar en las redes, pues  estos medios  permitieron conocer no solamente las insustanciales promesas del ahora excandidato, sino que también permitieron conocer su verdadera  personalidad que muchos tildan de enfermiza y revanchista, si analizamos el odio encarnizado sobre el candidato Gustavo Petro, odio que continúa persistente y progresivo.

Fico, excento de aquellos aires de sublimación intelectual y de sanas rodillas en el reclinatorio, refleja una imagen de gamín adolescente haciendo apología al régimen uribista. 

De otro lado, la inmadurez mental de los colombianos sobre estos asuntos persiste en un crudo estancamiento que impide al ciudadano raso e incrédulo por ignorancia, reflexionar y profundizar sobre las mejores propuestas y la mayor experiencia política del candidato protagonista de turno. La inverosimilitud causada por algunos personajes en el pasado, al recordar por ejemplo un lustrabotas en Bogotá y un analfabeta en Pereira entre muchos otros, es también hoy motivo de ingrata recordación e histórico rechazo. Una cosa es que nos parezca irrespetuoso e imprudente o fuera de contexto el bullying hacia Rodolfo Hernpandez  por las redes, y otra cosa, que dulcemente entendamos la necesidad que se debe tener para hacer circular esta clase de vídeos con un protagonista que pretende agacharnos por cuatro años la cabeza, repitiendo sus mismas inconsistencias de siempre y buscando resultados diferentes. Quien no conoce  su historia, tiende a repetirla, es la  famosa frase del poeta y filósofo estadounidense de origen español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana y Borrás, refiriéndose a los pueblos. Hernández no conoce el Vichada ni conoce su pueblo, ni siquiera nuestra geografía. No es ninguna perita en dulce, es agresivo chabacano y grotesco, so pena de encontrarse imputado por la justicia colombiana por hechos ya conocidos.   

Votemos entonces por Gustavo Petro. No es la perfecta solución económica y social si se quiere, pero sí es la más acertada.  Yo sí lo considero un intelectual de la política, y por ello  su evolución como buen estadísta y pensador están en la palestra. Su Don de Gentes y su ecuanimidad que no posee Hernández,  son ejemplares. Qué más esperamos para cambiar a Colombia? 

*Directivo Soer (Sociedad de Escritores de Risaralda).

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