Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadQuemen toda la pólvora que quieran

Quemen toda la pólvora que quieran

Que no me vengan a decir que hay que recomendar que no quemen pólvora.

Por mí que se gasten toda la plata que quieran en pólvora.

Por mí que se quemen hasta el rabo.

Por mí que hagan lo que les dé la gana con su plata y si resultan quemados, allá ellos; que enfrenten las consecuencias y su responsabilidad.

Uno como comunicador y periodista se desgasta rogando, aconsejando, sugiriendo, recomendando “mire que la pólvora puede ser mala por esto o aquello, se advierten consecuencias fatales, trata uno de sensibilizar; y resulta que con eso uno no cambia nada.

El que va a quemar pólvora ya está programado y listo, está decidido ¿y quién se lo impide? Nadie.

Sí me da pesar y mucho pesar de los animalitos, los animalitos de compañía, especialmente, gatos, perros y aves enjauladas, que entre otras cosas no deberían existir aves enjauladas hoy día, y que las tienen ahí solo porque cantan muy bonito.

Cuando suena la pólvora, los gatos y los perros se esconden, ruegan con su mirada que no quemen más se enferman, se estresan, sufren. Esta es la peor época para ellos.

Hace unos días encontré un meme en el que se leía: Imbécil el que quema pólvora. Dos veces imbécil el que quema pólvora teniendo mascotas. Tres veces imbécil el que quema pólvora teniendo mascotas y niños.

Alguien agregó: Cuatro veces imbécil el que compra pólvora a pesar de no tener para el mercado.

Y otro alguien se atrevió a manifestar: Cinco veces imbécil el que quema pólvora esperando que lo admiren, cuando quienes le sonríen no es por halagarlo. Seis veces imbécil quienes queman pólvora aún sabiendo que a los vecinos no les gusta o saben que esos vecinos tienen alguna persona delicada de salud. Siete veces imbécil quien quema pólvora tirándoselas de experto, ricachón, botaratas y muy macho y solo cuando se quema dice: Qué imbécil soy yo.

Como conclusión, todo está listo para el gran mercado de la pólvora; para venderse y para quemarse. Ahí les dejo el trompo bailando en la uña.

Por algo, el eximio compositor de música parrandera Gildardo Montoya, hizo una obra musical titulada Qué pereza diciembre en la que dice:

Ay qué pereza diciembre como es de aburridor

Ay de los meses del año, este es el más cansón

Pues va uno por la calle y lo abrazan los borrachos

Hombre y le queman la ropa con los totes los muchachos.

Y remata con dos sentencias que cualquiera las ha vivido:

En ese mes de diciembre se gasta uno el dinero

Y al enterrar el año tira filo el mes de enero

Hombre y las pobres mujeres por ese tal aguinaldo

Pues muchas meten la pata y las dejan arrullando.

Es con mucho gusto… qué viva diciembre…

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos

 HAZ TU DONACIÓN