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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¿Quién fue el elegido?

¿Quién fue el elegido?

Esta columna es escrita los jueves en la tarde, la cual, después de corregida, es enviada el viernes en horas de la mañana a los distintos medios para los que escribo. Luego, al no tener el don de adivinación, no sé qué haya sucedido ayer domingo en la justa democrática a la que, con inmensa expectativa, acudió el país para elegir su Presidente. El rasgo característico de las relaciones sociales es la acción individual o colectiva, la cual es desarrollada en beneficio de todos. En una sociedad organizada como la nuestra, la autoridad se impone de manera democrática ante la necesidad de dirigir los destinos de los ciudadanos en bien de la comunidad, exigiendo el mejor ejercicio de las funciones a cada uno de los integrantes de ese equipo, denominado gobierno. Por diversas razones la confianza entre ese gobierno y gobernados se ha venido deteriorando creando un clímax nocivo para su estabilidad y, cuando decimos, ese gobierno, no nos estamos refiriendo a uno en particular sino al gobierno del momento. Hoy, América Latina, presa de ese inmenso inconformismo está cayendo en manos de inescrupulosos demagogos que, con falsas promesas, ofreciendo el oro y el moro, están destruyendo la democracia, arrastrando a la pobreza y la miseria a unas comunidades que hoy quisieran reversar su situación. Colombia, no ajena a ese fenómeno de pérdida de confianza en sus instituciones, ha venido desde las elecciones del 2018 navegando en ese proceloso mar de vientos huracanados y de aguas embravecidas, con una población dividida y no de cualquier manera, sino enfrentada en mitades iguales, según se desprende de las angustiosas encuestas. Quiera Dios, por el bien de todos, que hayamos llegado a puerto seguro, en paz y en calma. En ese raro comportamiento del ser humano cuando es convocado de manera colectiva, se pone de manifiesto la sicología de masas que, según Gustave Le Bon, médico, sicólogo y escritor francés, quién fue el primero en describir el fenómeno sicológico de las masas y de las colectividades amorfas; “la masa es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado. Pero, desde el punto de vista de los sentimientos y de los actos que los sentimientos provocan, puede, según las circunstancias, ser mejor o peor. Todo depende del modo en que sea sugestionada”. Convocada la masa afecta a uno de los candidatos en contienda, a celebrar la victoria o a protestar por la derrota de esa izquierda resentida y llena de odio, solo nos queda, hoy lunes, la esperanza de constatar que, independiente del resultado obtenido, la sensatez de la gente se haya impuesto o, en últimas, que el Gobierno, suficientemente alertado sobre lo que sucedería, supo con inteligencia, aplomo y responsabilidad como correspondía a su legítimo proceder, imponer el orden para tranquilidad de todos los colombianos. Las gentes de bien, que somos sin duda alguna la inmensa mayoría por encima de los extremistas y violentos, defensores acérrimos de la democracia, amantes de la paz y fervientes creyentes de un mañana pletórico de esperanzadoras posibilidades de superación y de progreso, saludamos alborozados este nuevo amanecer, si es que en realidad supimos derrotar la convocatoria hecha a los jóvenes por el Pacto Histórico, de dar, en caso de ser derrotados en las urnas, rienda suelta a una “represión violenta”. Si respondimos, salvando la democracia, salud a la República, si fuimos inferiores, que el mañana no nos pese, por cobardes e indiferentes.

Alberto Zuluaga Trujillo.                                                       alzutru45@hotmail.com

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