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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadREFLEXIONES DE LAS CAMPAÑAS ELECTORALES

REFLEXIONES DE LAS CAMPAÑAS ELECTORALES

Estamos ante retórica muy preocupante por la presidencia de Colombia que incita a la violencia física, emocional y verbal, que se ha ido gestando desde hace más de 30 años, han salido a relucir las pasiones más vulgares, donde no hay el debate por las ideas, en donde exista el análisis de cómo salir del atolladero en que se encuentra nuestro país.

En la primera vuelta nos encontramos con un candidato muy afín al uribismo, aunque siempre lo negó, pero así lo vimos los votantes; a ello se le adiciona que su Secretario de Seguridad en la alcaldía de Medellín tenía lazos con grupos criminales, peor aún, el candidato siendo alcalde no permitió su captura, de acuerdo con información de la fiscalía y versiones de un medio radial. Todos estos hechos lo marcaron y salió de la contienda electoral por un candidato que es todo un chiste, por decir lo menos.

Es bien complicado entrar en un diálogo sensato e inteligente con un candidato que considera a Adolfo Hitler como un gran pensador alemán; en estos momentos grandes escritores, filósofos, pensadores, músicos, científicos alemanes deben estar revolcándose en sus tumbas al escuchar semejante desfachatez. Hitler fue un ser humano con inmensos errores, el más notable fue el holocausto que le costó la vida a seis millones de judíos que perdieron sus vidas. ¿Qué pensará en estos momentos el pueblo judío de tan desacertadas palabras? ¿Cómo se desarrollarían las relaciones diplomáticas con Israel en caso de ser elegido? A lo mejor no las habrá, pues tiene un proyecto de decreto para acabar con la diplomacia, un ejemplo es que piensa acabar con la embajada en la OTAN, en donde ni siquiera somos miembros, y por lo tanto nunca ha existido.

En Alemania el solo hecho de nombrar el holocausto nazi y a Hitler produce dolor y vergüenza, pero no, a muchos de mis conciudadanos les da igual, es más, le celebran sus “guachadas” y la ignorancia como pilares para intentar construir un país hecho pedazos como resultado de la aplicación de un neoliberalismo a ultranza desde los años 90, es decir, sin detenerse a ceder ante la violenta imposición de políticas que solo han beneficiado a una élite cada vez más hambrienta de los recursos del estado en desmedro de la inmensa mayoría de los colombianos, llegó a tanto, que la población los hizo de lado, hoy están completamente ignorados los Uribe, los Pastrana, los Santos, los Duque, más los 50 clanes que han estado pegados de la “teta” del presupuesto público. Una avidez en donde todo tiene un precio, en donde todo se compra, en donde la persona honesta es calificada de “huevón”, de “tonto”, una gran pérdida de valores.

Un candidato al que la mujer solo sirve para estar en la cocina y tener hijos, al mejor estilo nazi. Su mayor fortaleza de acuerdo con su formación y experiencia es en el área de la ingeniería civil, de manera precisa en la construcción de vivienda, pero en su campaña a la alcaldía se comprometió con los bumangueses en entregarles 20.000 viviendas, pero entregó “Cero” viviendas, una promesa no cumplida. Él mismo dice en un video acerca de la oferta de su empresa de lotes de 40 metros cuadrados a $100 millones de pesos, es decir, metro cuadrado a $2,5 millones, y a reglón seguido dice él mismo que es “un atraco”, pero a la audiencia le da risa y aplaude a semejante insensatez, es increíble. Hay que sumarle el caso de corrupción más grande su administración, el relleno sanitario El Carrasco por US$250 millones, que lo tiene contra las cuerdas ante un juez. En su paso por la alcaldía no cumplió con su eslogan de campaña: “no robar, no mentir, no traicionar, cero impunidad”.

En Colombia tenemos muchos problemas, pero requerimos de un líder con mayor conocimiento del país, de sus problemas, tener mayor compasión y respeto, no es aquel que no sabe dónde queda Vichada, aquel que cree que todo se maneja con “madrazos”, que le importa “un culo la ley”. Ni la religión católica se salva de su grosería, con el trato a una figura muy santa como es “La Virgen María”. Aquel quien debió conocer la urbanidad de Carrero, en los modales y el respeto. Pero lo peor es, ¿qué sociedad somos? ¿Hasta dónde nos han llevado nuestros dirigentes? Para estar aplaudiendo a un señor que no tiene un programa ni una estructura de gobierno. Un señor que va para juicio, ya que la fiscalía expuso sus argumentos, en caso de ser condenado, deberá ser separado del cargo.

El crecimiento tecnológico y científico ha sido extraordinario en los últimos años que hemos experimentado, pero también hemos perdido a más velocidad nuestros valores morales. Se han producido daños terribles a nuestra naturaleza, algunos irreparables. También es vergonzosa la corrupción, se pierde un billón de pesos por semana, un dato delirante, no cabe en la cabeza de muchos, dada su magnitud, y aun así aplauden un candidato perdido en su sicopatía. Más que una crisis económica, es una crisis de modelos de vida, en donde la envoltura se valora más que el producto, envolturas como la del “ingeniero” sin producto nos lleva a la pérdida de la poca institucionalidad que aún tenemos.

No nos van a salvar quienes nos han llevado a este resultado, es muy lindo el número para muchos economistas de un crecimiento del PIB en 2021 superior al 10%, pero un tremendo desastre en lo social. Hoy 20 millones de colombianos aguantan hambre, tenemos un indicador GINI de lo peor en el mundo, un sistema educativo de muy baja calidad, serían suficientes para mandarlos al “carajo” y bien lejos de las costas, pues ellos no son la salvación. No seamos tan ingenuos, no les creamos a los medios de comunicación, ni a la élite más poderosa del país quienes viven engañándonos.

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2 COMENTARIOS

  1. De acuerdo, al viejito lo único positivo que yo le vería es que no le pagaríamos una pensión tan extensa.
    Ya tiene el lento hablado decrépito de los abuelos sin facultades, de esos a los que nadie les hace caso.
    Bien por la analogía del producto y la envoltura, adecuada a la circunstancia.

  2. Desafortunados los colombianos tener que soportar estas nuevas formas de hacer política, desposeidas del juego limpio y llenas de agravios, acusaciones., donde no se exponen las ideas y las formas de gobernar bien el Estado.

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