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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

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Regresar a la normalidad no será fácil

 JJ Arias Henao

Hay muchas verdades que aun, si las sabemos, no nos atrevemos a afirmar y mucho menos nadie, absolutamente nadie, sabe qué va a pasar, cuánto durará y qué es lo ideal para no terminar contagiado.

Cuando nos dicen que todos somos asintomáticos, nada qué hacer, hasta que no tengamos la vacuna, yo te contagio sin querer y sin saber, tú me contagias sin querer y sin saber y así sucesiva e interminablemente.

Ya los gobiernos no saben qué más medidas inventar, lo que aquí se hace se critica dónde el vecino y viceversa, es más, hasta se olvidan que solo los separa un puente.

No será fácil cuando nuestros hermanos ciudadanos informales, regresen a las calles y vean las restricciones del cliente y de él, para entablar una venta.

Nada fácil cuando regresemos y veamos que nuestros almacenes favoritos cerraron porque no aguantaron más.

Los restaurantes, cafeterías y bares, tendrán que empezar de ceros, si pudieron aguantar.

Y no será fácil para los pequeños y medianos empresarios que, luego de más de 60 días de cuarentena, no encuentran cómo pagar sus salarios para un tercer mes de receso o la prima de mitad de año.

Regresar a la calle se hará, cómo ya nos anunció el gobierno nacional, inteligente, ojo, muy inteligente; es más, tan inteligente que si nos contagiamos, debemos saber decir, quién y en dónde, para salir a hacer el cerco epidemiológico.

No será fácil y todos lo sabemos, controlar al ciudadano, no se logrará, ni aquí ni en la India.

Mientras muchos están esperando ansiosos un clásico de las grandes ligas en España, Italia o Alemania, y uno que otro de nuestro país, o vemos el desespero de iniciar los grandes eventos deportivos, artísticos y de toda índole, otros en cambio, esperan con desespero poder salir a buscar el pan para sus hijos, así sea limpiando el parabrisas del doctor.

La señora de la ventica de arepas, el lustrabotas, el jornalero, el taxista, el obrero, la empleada, el de los tintos, etcétera.. etcétera… etcétera, van a regresar a como dé lugar, y todo porque quedarse en casa es fabuloso, pero quién aguanta tantos días con la nevera vacía.

Ya es hora de regresar a la casa materna, al pueblito, a saludar los amigos, volver al culto, a comer chuzitos de mil o arepas con todo en la esquina del barrio, vamos a regresar, eso sí, nadie de nosotros sabrá el riesgo que estaremos corriendo.

Esto no es el fin del mundo, pero cuando me piden que debo estar  mínimo a dos metros de mi familia, mis amigos, los compañeros de trabajo, que debemos ser desconfiados del vecino, me doy cuenta de lo duro que es todo esto, que nos tocó vivir en está pandemia y hay que seguir la vida y Dios quiera que llegue el milagro de la vacuna. Dios nos escuche.

JJ

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