Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadReparto Imperialista y nacionalismos: causas de guerras.

Reparto Imperialista y nacionalismos: causas de guerras.

Los países imperialistas  organizaron primero en  América, luego en Asia y  África  sus colonias, repartiendo  los territorios de acuerdo a sus intereses, para demarcarlos e impedir la intromisión de otra potencia en ellos;  la primera división de ese tipo se dio entre España y Portugal, que con el tratado de Tordesillas  partieron las tierras de América, con la intervención del papa Alejandro VI; esto hizo que las otras potencias europeas  se sintieran  despojadas y vieran en  España  la enemiga a  combatir,  con cuya  derrota  causarían la del papado.

Lograda la independencia política de España, nuestros países  acordaron mantener la división geográfica que heredaron de ella  para evitar  guerras territoriales, razón  por la que el archipiélago de San Andrés y Providencia  es parte de nuestro territorio, aunque esté más próximo a Nicaragua.

El imperialismo “armó” los países modernos, pero desaparecida la autoridad colonial resurgen los nacionalismos que terminan en conflictos  o  guerras  entre habitantes de un mismo territorio.

En  Ruanda habitaban  dos etnias de igual lenguaje y Dios,  la comunidad Hutu con ayuda de soldados zaireños asesinó a la minoría Tutsi, exterminando en pocos días  un cuarto de su población  sacrificada  masivamente con machetes, desplazando 1,3 millones de personas; el señor Wole  Soyinka  premio Nobel de literatura en 1986,  en entrevista titulada  “Ruanda, una nación clínicamente muerta” ,  “El  Tiempo” Domingo 29  Mayo de 1994 página 18 A dice : “ A todos les preocupan los gorilas de Ruanda. Pero hoy hablamos de la muerte humana y la especie en peligro son los Tutsi”    

¿Cómo se explican los levantamientos al  estilo Ruanda  en Liberia y Somalia?, ¿Cómo se explica esta tendencia?  Según el señor Soyinka: “Hace 100 años en la conferencia de Berlín  los poderes coloniales que gobernaban  África se reunieron para  dividir sus intereses en estados, agrupando a varios pueblos  en algunos sitios o separándolos en otros, como un sastre demente que no presta atención a la tela, el color o el patrón de la prenda que está haciendo”

Una de las grandes desilusiones para la OUA  Organización para la Unidad Africana, cuando se originó  fue no poder  enfrentar  ese reparto, por el contario uno de sus principios fue no  intervenir en las fronteras heredadas de la época colonial, siendo uno de sus grandes fracasos.  Sin embargo no todo es tan desalentador, hay lugares de África donde poco a poco llega la paz, por ejemplo en 1995  varios estados subsaharianos la alcanzaron y prácticamente concluyeron guerras sangrientas como las de Angola, Eritrea, Etiopía, Mozambique y Uganda, que se unen a Namibia, Zambia y Zimbabue que hace años no tienen conflictos importantes. No todos los problemas derivan de las potencias  coloniales, desde la independencia los líderes africanos preocupados por mantener su poder  y autoridad dentro de esas  fronteras artificiales creadas por el colonialismo, han preservado el Statu Quo.       

El  imperialismo  atropelló  comunidades  obligándolas  a conformar  estados,  esto no solo ocurrió en África;  en Europa el caso más típico es el de Yugoslavia, que inicialmente pertenecía a dos imperios  muy influyentes el Otomano y el Austro-Húngaro donde convivían  diversas  etnias,  religiones y naciones.  Las etnias balcánicas provenientes de pueblos eslavos son  el grupo etnolingüístico  más grande de Europa, con el tiempo fueron formando identidades nacionales;  las etnias mayoritarias en la antigua  Yugoslavia eran: Croatas, Serbios, Eslovenos, Bosnios, Macedonios  y Albaneses, pero habitaban allí otras etnias minoritarias como Romaníes, Búlgaros, Turcos y Judíos; Serbios y Croatas vivían bajo la influencia del imperio Austro-Húngaro , y otros  bajo la influencia otomana en la zona de Bosnia  y Herzegovina

Destruidos los  grandes imperios al terminar la primera  guerra  mundial, las potencias de la época crearon el reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, cumpliendo el sueño de unificar los eslavos del sur, con  una  terrible  incongruencia:  los croatas habían combatido contra los serbios en la primera y segunda  guerra mundial;  la primera Yugoslavia fue invadida por los fascistas en 1941 y  los guerrilleros unionistas yugoslavos  llamados  “partisanos”  comandados por Tito, pelearon contra fascistas  y  nacionalistas Croatas y Eslovenos a los que derrotan en 1945, creándose la  República Federativa Socialista de Yugoslavia desde 1943 a  1991, bajo la mano fuerte de Tito los nacionalismos parecían dormidos.

El equilibrio del país se basaba en Serbia y Croacia las naciones más grandes, dos enemigos de guerra  integrados en un país común sin solucionar la cuestión nacional,  existían grandes desigualdades entre norte desarrollado y el  sur más pobre. Con la nueva constitución de 1974  garantizando  la autodeterminación de las seis repúblicas yugoeslavas, y dos comunidades autónomas con derecho a veto dentro de serbia: Kosovo y Voivodina,  se  aprobó el marco legal de la desintegración  del país y se  reavivó el resentimiento serbio. Muerto Tito,  con la crisis del comunismo en Europa  y el estancamiento económico  ganaron poder las ideologías nacionalistas que empezaron a crear sus propios partidos, se destacaron dos  líderes nacionalistas Slobodan Milosevic  presidente de Serbia, y Franjo Tudjman presidente de Croacia,  que  buscaban independizar sus  pueblo;  Eslovenia  y Croacia declararon  la  independencia  el 25 de Junio de 1991 y, cuando  en 1992  Bosnia y Herzegovina querían darse su propio gobierno, los serbios -pueblo mayoritario- se opusieron a la idea y empezó la guerra, los tres pueblos mayoritarios croatas, serbios y bosnios lucharon entre sí defendiendo la zona donde eran mayoría e intentando expulsar las minorías,  el asedio a  Sarajevo capital de Bosnia-Herzegovina  durante cuatro años  y el genocidio de Srebrenica ( “Srebrenica: el genocidio de los hermanos”,  David Mayorga “El Espectador” Domingo 27 de Julio de 2008, página 36)  fueron los dos hechos más dramáticos del conflicto. 

Entre 1998 y 1999 miles de Albano- kosovares  huyeron por la lucha entre esa etnia y  el ejército serbio, la OTAN  bombardeó Serbia,  Milosevic se retiró y,  Kosovo  decidió separarse unilateralmente de Serbia,  sin ser reconocida  oficialmente por la ONU y  las grandes potencias.  

El apoyo a Kosovo  crearía un efecto dominó (“El efecto Kosovo”,  Juan Camilo Maldonado “El Espectador”  semana del 24 de Febrero al 1de Marzo de 2008, página 7 A)  que ocasionaría futuras desintegraciones a nivel mundial.  Europa es un nido de nacionalismos separatistas;  existen comunidades  autónomas unidas a España como los vascos y catalanes,  y brazos armados  separatistas desmontados  por negociación como el  caso de ETA en España y  el IRA en Irlanda.

Rusia mantiene conflictos  con  algunas  de sus ex – aliadas en la URSS, independizadas del bloque soviético entre el 11 de Marzo de 1990 y el  25 de Diciembre de 1991; las 15 repúblicas integrantes de la URSS declararon su  independencia, firmaron  en Diciembre de 1991 el tratado de Belavezha  que puso  fin a la  URSS y creó  la comunidad de estados independientes, surgiendo 15 estados independientes  y  cuatro estados auto-proclamados, no reconocidos:

– Osetia del sur  y  Abjasia,  en Georgia.

 – Transnistria  o Transdniester con comunidades rusas y ucranianas pro-rusas en  Moldavia, según Wikipedia el 15  de  Marzo 2022, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de  Europa, por resolución declaró a  Transnistria como “territorio de Moldavia ocupado por Rusia”.

La   guerra Ruso-Ucraniana se inscribe dentro del conflicto imperialista  USA – OTAN, versus Rusia- Pacto de Varsovia, con el que Rusia esperaba contrarrestar la influencia occidental y ampliar su  zona de influencia  en sus antiguos dominios, Asia, África  e incluso América latina;  invadir  Donetsk y Luhansk   territorios pro-rusos, para  “defender” sus habitantes, es  cosa que ya hizo en el pasado apoyando a Transnistria;  invadiendo a Georgia en 2008, en apoyo a separatistas de  Abjasia y Osetia del sur,  provincias de habla  rusa;  y  arrebatando Crimea a Ucrania,  todo esto para conservar su influencia en la zona  mediante lo que los analistas llaman: “conflictos congelados” o  “volcánicos”.

Putin utiliza dos viejas  estrategias: de Hitler, la de apoderarse de territorios con  habitantes de su nacionalidad y,  comparte con  Mussolini  la  pretensión de  recuperar la grandeza  del pasado; al parecer en Ucrania  a Putin se le creció el enano, cosa que le pasó antes  al Duce italiano,  que no pudo derrotar a Etiopía,  un débil adversario para sus tropas.  También está   Chechenia,  provincia creada en 1920 como parte de la URSS, que a partir de 1991 ha buscado separarse como lo hizo Ucrania, siendo invadida por Rusia  tras declarar su independencia en 1994.

No solo  África y Europa  tienen conflictos derivados del nacionalismo; en Asia  también  hay reclamaciones territoriales:  China se opone a la independencia de  Kosovo, porque no reconoce la independencia del  Tíbet  declarada  en 1972, ni al Dalai Lama como su gobernante;  también ve a Taiwán  como una provincia rebelde  que tarde o temprano se reunificará con el continente.  La región de Nagorno- Karabaj,  cuya  población  tiene mayoría Armenia, fue  provincia autónoma de Azerbaiyán durante el dominio ruso, desaparecida la  URSS,  resucitó el nacionalismo  y ahora buscan unirse a Armenia;  tras  unos días de guerra, Rusia consiguió un acuerdo de cese al fuego,  frágil e inestable entre las partes. Sin olvidar a  Chipre, dividido  entre la tradición turca y la griega,  cuya parte norte fue ocupada por Turquía y se declaró independiente sin  reconocimiento internacional.

Ojalá las amenazas alimentarias nos hagan cambiar de modelo  económico, dedicándole energía y esfuerzos a lograr la autonomía alimentaria,  que países como USA consideran un asunto de seguridad nacional  y  que, a  nuestros apátridas gobernantes y grandes importadores, no les importa  un pepino.

Cualquier guerra es detestable, en especial  si por los  egos de unos gobernantes, miles de ciudadanos son desplazados o asesinados a nombre de cualquier credo o idea, como dijo alguien: ”una ideología que para imponerse cause lágrimas a una sola madre, no vale la pena”

2 COMENTARIOS

  1. Mil gracias amigo por su comentario.Soy escéptico, parece que los seres humanos buscamos la «destrucción» del enemigo aunque también nos cueste la vida, los grandes poderes solo quieren hacer negocios y dinero

  2. Hola. Danilo interesante y clara disertación sobre el conflicto actual, toca esperar si las consecuencias a nivel alimentaria global, hace declinar los egos
    De los imperios . Y llegar por fin a la instauracion de un nuevo orden mundial mas justo y equtativo pars toda la humanidsd… Felicitaciones.

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