En ceremonia especial se dio a conocer la obra titulada Risaralda 2032 -Visión de Todos-, editada por la Comisión, Regional de Competitividad e Innovación (CRCI) presidida por el gobernador Víctor Manuel Tamayo Vargas y la directora ejecutiva Natalia García Zapata, acervo documentado e investigativo que lanza una prospección sobre el territorio con el fin de tener metas al año 2032 para determinar bienestar social, infraestructura, sostenibilidad ambiental, la salud, la cobertura educativa de calidad, además del fortalecimiento de áreas estratégicas como el transporte, el empleo, al turismo, el mejoramiento empresarial, el emprendimiento, la internacionalización, todo ello esparcido en un tejido articulado con exigencias de las comunidades y el posicionamiento en el ranquin nacional. Los componentes de este trabajo acordado son actores propios encausados por la CRCI, con quienes se formuló este plan para Risaralda con la metodología de “cierre de brechas” definida por el Departamento Nacional de Planeación, el cual plantea factores críticos de éxito frente a los retos previstos al 2032. Tiene el ecosistema que superar con resiliencia los fuertes golpes ocasionados por la pandemia y los alborotos y daños anárquicos que impidieron un ritmo constante pero que se ha venido aliviando con tenacidad en la propensión por disminuir la pobreza y enaltecer la vida de los habitantes.
Como afincamiento de lo dicho, Juan Sebastián Gutiérrez del Ministerio de Comercio Industria y Turismo, manifiesta que “los resultados del Índice Departamental de Competitividad (IDC) para el 2022 ubicaron a Risaralda en la cuarta posición entre los 32 departamentos de Colombia y la ciudad de Bogotá, (…). Esto lo hace estratégicamente competitivo ya que apunta a aumentar el valor en tres líneas: productividad, calidad y transformación (…) y la convergencia con los vecinos”.
El trabajo documental fue canalizado mediante la construcción de 43 mesas sectoriales que verterán su contenido en el marco de crecimiento económico y social que implante capacidad laboral, ampliación productiva y fortalecimiento del talento humano como responsabilidad ambiental. En la dinámica estuvieron 72 instituciones, 611 personas de los 14 municipios que definieron retos para llegar con viabilidad a la fecha referida, a pesar de las incertidumbres nacionales e internacionales, a las distorsiones financieras, alimentarias y energéticas y a cuyo fragor, la recuperación y la búsqueda de nuevos mercados son propósitos de la intención regional, cuyo ejemplo se mostró en el 2021 y 2022.
En los pilares de competitividad aparecen como sectores priorizados: “comercio, metalmecánica, moda, industrias 4.0, agroindustrial, turístico, salud, bioeconomía y biotecnología, industrias creativas y culturales”. En las transversales: “educación, desarrollo social, ciencia tecnología e innovación, logística, infraestructura, internacionalización, ambiental”.
En el 2021 el departamento presentó la más baja desigualdad histórica con un coeficiente Gini de 0.420. En cuanto al comercio exterior las exportaciones han tenido una baja en su rubro primordial del café que del 70,9% para el 2021 disminuyó 23,2% pero sigue siendo el principal renglón. En otras partidas la tendencia ha sido positiva; para el 2021 alcanzó un incremento de US$67,9 millones respecto al 2020 (31,6%).
Para la cristalización de la agenda de proyectos cruciales de Risaralda, se estima: Destinar inversiones por 2.4 billones de pesos en el cuatrienio 2022- 2026 de los cuales la región cuenta con recursos garantizados por 813 mil millones de pesos de contrapartida. Asignar en el presupuesto de regionalización durante el año 2023, 278 mil millones de pesos que permitirían dar inicio a los que ya se encuentran en fase III y que cuentan con viabilidad técnica. Para los años 2024 a 2026 se requiere una inversión alrededor de $1.3 billones. El saldo de $2.6 billones adicionales se necesitan en vigencias posteriores entre los años 2026 y 2032, por ser de largo plazo y desarrollos por etapas”. ¡felicitaciones!


