Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadSe nos fue Luis Caballero

Se nos fue Luis Caballero

En una exposición en Hacienda Castilla de Pereira, exhibida hasta el pasado sábado 20 de enero, un lindo espacio, mágico y evocador, es como caminar “Cien Años de Soledad”, asistí con buenos amigos, la mayoría artistas y sensibles desde sus conocimientos, realizamos el recorrido con David Ricardo, el guía experto, de la exposición de Luis Caballero, 61 trabajos originales en diferentes técnicas y formatos, que fueron de seguro, una de las mejores exhibiciones del 2023 y de lo que va del 2024 en casi dos años de trabajo por la cultura en Pereira de este centro cultural y de negocios. ¡Gracias!

Caballero fue un ser humano extremadamente sensible que partió a Paris, después de pasar por los talleres de la U. de los Andes con muchas expectativas, su trayectoria como artista fue la sumatoria, de una cantidad de elaboraciones que lo llevaron a plantear esta propuesta contundente sobre el territorio erógeno, masculino, poderoso y seductor, dibujos de jóvenes muertos asesinados por la violencia narco que vivió Colombia en los años 80´s y mediados de los 90´s en la ciudad  de Cali, antípodas inertes, imágenes impresas en periódicos y revistas con rostros violentados y que, Caballero los trasformaba bajo el concepto del manierismo, en cuerpos dormidos y otros envueltos con lápices sanguinas (color de la tierra oxidada) como símbolo del vejamen o, los sublimaba con sus claro oscuros, un tratamiento bello de maestría en el dibujo. Muchos de los retratos de estos cuerpos eran inventados para evitar acusaciones o demandas legales. Esta postura del maestro muy política y crítica contra esta era de violencia, los hizo como un grito desde la ciudad Luz, ¡no maten a los jóvenes! El estudio del poderoso Renacimiento, grandes maestros como Velázquez, Rosso Fiorentino, Pontormo y Parmigianino, ellos eran sin duda referentes donde encontraba, algo que correspondía o reflejaban su propio temperamento.

El dibujante más importante del arte colombiano en los últimos tiempos lo vimos. Sus trazos, líneas gruesas y delgadas, manchas y técnica mixta: grafito, carboncillo, brocha seca, sanguina sobre papeles y cartulinas que mostraban el tiempo suspendido desde su muerte, en ese recorrido lo volvimos a revivir, una estética perdida, sus descripciones: el dolor, la sensualidad, el erotismo y de alguna manera, el desvanecimiento del ser resucitado en la belleza del cuerpo masculino, como un regalo natural. Unos dibujos perfectos desde su interpretación y otros más crudos y casi inacabados, pero con la misma esencia, en los últimos meses de su vida, estuvo peleando con la muerte y además, quería morir dibujando, no como un hecho heroico, sino como un acto de lealtad con la belleza, porque esta nunca muere.

El dibujo como texto ideológico lo hizo arma para hablar a través de las invenciones bidimensionales, ideas, mundos increíbles que denotan sus cuerpos. Sus planteamientos en la época parecían locuras, caprichos o enajenamientos totales llenas de dudas. Hasta hoy y después de su muerte, se creía que sus dibujos eran solamente modelos con un realismo estupendo, pero fueron muchos los insumos para llegar a estas conclusiones. Esas piezas artísticas colgadas en esta bella arquitectura, exhalaron un aroma a tibies y sudor liviano, en contexto con el silencio y el verde nativo del espacio museal.

El anecdotario de lo que vimos y escuchamos del curador general y a valuador de obras de arte de Hacienda Castilla, maestro Juan Jiménez, se convirtió en un diccionario para entender mejor, de lo que sucedió con el desenlace del paso del maestro Caballero por este plano material. Situaciones familiares, de la vida profesional y su savia íntima.

Estos dibujos de jóvenes casi dormidos, erotizados, mezclados, arrumados, serenos y anatómicos, elaborados sobre la superficie blanca, el valor de línea con las puntas de sus lápices, aplicada o colocada por el gran artista, son como ritmos musicales, líneas quebradas, impulsos, perfiles perfectos que le dan el volumen y la fuerza, para entregarnos una obra con matices, poesía en imágenes, textos mudos, una relación entre hombres. Buena forma para prolongar la vida, no importaba si era con el sexo o simplemente en el reposo, eran y son seres humanos.

En un momento de su vida afirmó Luis Caballero “Para mí Bacon es un profeta, un pintor sensacional que tiene hoy el papel que tenía Picasso en los veinte […]. Mis conceptos sobre la pintura han cambiado totalmente. He renegado de todas mis meninas y estoy dedicado a copiar a Bacon de la manera más descarada”, le escribió Caballero a Beatriz González en una carta de 1963.

Cuando el espectador común y corriente ve estas obras, las misma que vimos nosotros, hombres jóvenes en poses eróticas poderosas, realizadas por un ermitaño, la estigmatizan y la vuelve fútil ante la audiencia. Es por ello que humanizar y sensibilizar universalmente desde la infancia es fundamental, de lo contrario caen en la inteligencia artificial IA, muy de moda, por encima de la inteligencia natural, con sensibilidad, criterios, autonomía y construcción verbal de estilos profundos y otros excepcionales. La primera nació para argumentar, desde la tecnología de los dispositivos y artefactos que por demás nos colonizaron, que la belleza y la sensibilidad está perdida y de paso, borrarnos la huella de los grandes pensadores, artistas y científicos que han hecho uso de la pasión y la inteligencia de carne y hueso, para visionar mundos prospectivos y futuros, donde los seres humanos reflexionemos, para no caer en soliloquios o creaciones vacías, llenas de cosas que no conmueven. Lo anterior lo predijo el mismo artista en el mundo del arte, cuando expresó en entrevista con Fausto Panesso en El Magazín Dominical (edición 643) de El Espectador, Bogotá, 1995. “Creo que para hacer pintura erótica hay que pintar con materia viva, en ebriedad de vida. Escupir lo que se lleva dentro, hasta quedar fresco, libre, con una sensación física de triunfo y alivio. El equivalente sería mojar el pincel en sangre o en semen, en lugar de trementina”.

Se nos fue Luis Caballero, otros espacios abrirán las puertas para ser visto por artistas, personas sensibles o común y corrientes que leen, ven la vida y la muerte, viviendo en espacios pequeños, cuadraturas blancas llenas de historias con amor, de la muerte y el sexo, en mutua relación tranquila o erótica, donde el cuerpo es un territorio de Paz, donde se vive intensamente.

4 COMENTARIOS

  1. Buen artículo..maestro….james ….sensible y muy argumentado de historia de Luis caballero…importante que estas generaciones de olvido…y ojalá antes que eso pase….en las salas que aun tenemos en pereira se cuente la historia del arte ..de la vida…de la muerte del amor…y del desamor…que todos tengan la oportunidad de leer una semántica práctica de que así como usted maestro todavía …describen el.placer de leerlos….

  2. Uno se siente afortunado cuando espacios culturales como el del museo casa o hacienda Castilla, nos dan la posibilidad de apreciar exposiciones como la que se acaba de ir.. Gracias por la oportunidad, gracias al curador JUAN JIMÉNEZ y a El maestro JAMES por esta semblanza y comentario.

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