¿Será que en Manizales la corrupción se burla de la justicia?

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POR CRISTIAN CAMILO ZULUAGA C.

En el inicio de esta última década las denuncias por presuntos actos de corrupción en Manizales estuvieron al orden del día, todo eso llevó a que dos exalcaldes, parte de sus gabinetes y contratistas tuvieran que sentarse en calidad de acusados en estrados judiciales, incluso uno de ellos alcanzó a estar mes y cinco días en prisión, a raíz de una medida de aseguramiento en su contra. Hoy a pocos días de finalizar esta decena de años todos están absueltos y parece que nadie sabrá a ciencia cierta, cómo o por qué ocurrieron los hechos denunciados.

Hace tan solo unos días terminó en la absolución de los acusados, el último de los más emblemáticos o connotados casos judiciales de los últimos años en la ciudad. El del presunto sobre costo en la compra de las sillas del Estadio Palogrande de Manizales, mobiliario que fue necesario para las mejoras que le hicieron al mayor escenario de la capital caldense, con el fin de cumplir los requisitos de la Federación Internacional del Fútbol Asociado (FIFA) y ser sede del Mundial Sub-20 que se realizó en 2011 en nuestro país.

Cursaba la mitad del año 2010 cuando el diario La Patria de Manizales publicó un informe especial denunciando un presunto sobrecostos en la compra de estas sillas y advirtiendo que Manizales las iba a pagar unos mil millones de pesos más caras que el resto de sedes en el país. Incluso la Corporación Cívica de Caldas y la Contraloría General del Municipio de Manizales advirtieron de un presunto detrimento patrimonial.

Recuerdo claramente que el fiscal encargado de este caso fue inicialmente José Dorancé Pineda Murillo, quién en las audiencias concentradas dijo en su acusación, que en Manizales se había pagado por una silla sin espaldar $66.758 pesos, mientras que en Pereira $35.032 y agregó que en la capital caldense una silla con espaldar valió $76.000 pesos, mientras que en Pereira $47.000.  Argumentó que las sillas eran de la misma calidad y especificación técnica y que además el contratista era el mismo. 

Dorancé también dio datos parecidos al comparar costos con otras sedes mundialistas. Este proceso lo finalizó otro fiscal. Pineda Murillo en 2017 fue nombrado director de Fiscalías en el Quindío y ayer leí que ahora anda por el Magdalena.

En julio de 2018 el Consejo Seccional de la Judicatura reveló que este proceso de las sillas del Estadio estaba cumpliendo siete años de investigaciones y que llevaba en ese entonces un total de 11 aplazamientos en diferentes etapas, todas solicitadas por los abogados defensores de los que en ese momento eran imputados. Aplazamientos que fueran o no necesarios y justificados retrasaron el desarrollo normal del proceso. Además de los atrasos que generó la congestión del sistema judicial colombiano.  

Fueron en total 10 años de proceso. La Fiscalía pese a los argumentos, que aseguraba eran muy contundentes, ya que hablaba con cifras exactas, extractos de los contratos y el costo de las sillas, no logró demostrar la culpabilidad de los sospechosos. Todos salieron limpios, hoy continúan siendo inocentes, pese a que en una década completa los tuvieron en tela de juicio y con una imagen de presuntos corruptos.

Ahora quedan enormes interrogantes que tal vez nunca vayan a tener respuesta ¿Fueron ciertas las denuncias de sobrecosto de las sillas del Palogrande? ¿Por qué en Manizales pagaron más costosas las sillas que en Pereira, Armenia, Cali, Barranquilla y otras ciudades, según los documentos que respaldan las denuncias de La Patria y las acusaciones de la Fiscalía? ¿Había entonces algún interés oscuro en quienes denunciaron ese presunto sobre costo?… y muchas otras preguntas que ya qué carajos. No vamos a saber que pasó de fondo en este novelón.

La Fiscalía además perdió otros cuatro procesos que se investigaron en esta década y que involucraban a funcionarios públicos de Manizales. Son estos Manizales Segura, TIM (En este hubo dos procesos) y el robo de más de 300 vehículos, entre carros y motos,  de los patios de la Ruta 30 en la capital caldense. En todos hubo absolución. 

Pero todo no llega hasta ahí. El proceso penal por la tragedia del Barrio Cervantes, dónde murieron 48 personas, entre adultos y niños, también terminó en absolución. Un estudio técnico de la empresa Acuaservicios concluyó que la tubería falló y el ingeniero dueño de esa firma también argumentó que la culpa de la tragedia no se le podía achacar a la empresa del acueducto, ya que había una acumulación histórica de responsabilidades que originaron la tragedia. Penalmente nadie tendrá que responder por ese casi medio centenar de muertos. Una de las peores tragedias de esta capital cafetera.

En la historia reciente y en la actualidad siguen apareciendo denuncias de corrupción. A la Alcaldía pasada le cuestionaron temas como la contratación y manejo del Instituto de Cultura y Turismo de Manizales y la Asociación Cable Aéreo de Manizales, el contrato de las Zonas Azules con una empresa que tiene problemas de corrupción en otros países, aunque acá no tenía condenas ni inhabilidades en la época de la firma del contrato y muchas otras posibles irregularidades más. De esto la Fiscalía no ha reportado si hay avances significativos que deriven a una imputación de cargos o un archivo de las investigaciones. Tal vez deberán tomarse más tiempo, aunque son casos que llevan varios meses, incluso años.

A la administración actual también le han surgido una serie de cuestionamientos en contratación y manejo de lo público, pero la Fiscalía tampoco se ha pronunciado sobre alguna investigación de oficio.

Mi pregunta sobre si ¿la corrupción se burla de la justicia en Manizales? no es porque quiera ver presos a todos los políticos, funcionarios y contratistas que han señalado. Solo porque me parece curioso que tanto caso connotado que tuvo tanto show mediático y que puso a Manizales a sonar negativamente en el país, ahora terminan en absolución y por qué no sé si haya alguien que algún día responda a la siguiente pregunta  ¿Sí los que fueron imputados y ahora son denunciados, no incurrieron en esas conductas delictivas tan graves, entonces de quién era y ahora es el interés de encochinarlos?.

Ah… ya le estaba dando guardar a este texto cuando me acorde del caso más robusto, Aerocafé. Son como 60 sospechosos, todos están tranquilos, el caso lleva alrededor de una década y uno de ellos hasta llegó recientemente al equipo de trabajo del Gobierno Nacional. Nombramiento que causó algunas reacciones fuertes de líderes políticos que en sus redes sociales, hasta llamaron ladrón al nuevo funcionario del Estado, Aunque en la reciente visita del presidente Iván Duque Márquez a los predios de ese proyecto, nadie dijo nada. Primó la lambonería descarada que hasta el contralor general, Carlos Felipe Córdoba Larrarte, dijo que bautizaran el Aeropuerto con el nombre del mandatario de los colombianos.  Algo así como Aeroiván o AeroDuque. Qué descaro.

1 COMENTARIO

  1. Felicitaciones por estos artículos muy bien elaborados , nos demuestran que estamos condenados a seguir viviendo en una Sociedad cochina llena de administradores públicos corruptos sin valores de buena conducta. Nuestro hermoso y rico país será grande cuando los que nos gobiernen no sean politicos.

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