SIN LIMITES – Canastonas Y Periodistas

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Por LUIS ALBERTO MARTÍNEZ

Hace ya mucho tiempo en Pereira y seguramente en otras ciudades del país, las bicicletas canastonas, aquellas que eran infaltables en los negocios de estanquillos, graneros, supermercados y otros similares por el servicio rápido y eficaz que prestaban, paulatinamente han ido desapareciendo del mercado.

Y hacemos alusión a este vehículo de dos llantas que posee en su parte delantera una canastilla y atrás una parrilla donde transportaban los mercados y víveres de la canasta familiar, porque fue durante varios años artífice de una atractiva carrera ciclística anual, organizada por el Circulo de Periodistas Deportivos de Risaralda, Cicrodeportes, hoy (Acord Risaralda), evento que brindaba alegría y emotividad a los pereiranos que disfrutaban de la peculiar actividad – deportiva – recreativa.

La seductora competencia tenía un trazado de lujo, se corría entre las carreras séptima y octava, lago Uribe Uribe, parque la Libertad, con punto de partida y de meta la plaza de Bolívar.

Los mensajeros canastones tomaban la prueba muy a pecho, desde el mismo momento de inicio salían disparados, parecían cohetes, con un dominio y una destreza sorprendente para maniobrar las pesadas ciclas. La gente vibraba de emoción ante estos valientes “pedalistas “que devorando las calles en violento pedaleo buscaban la victoria que pondría en alto el nombre del negocio que representaban. Los locutores micrófono en mano corrían a entrevistar al héroe de la jornada, el programa era completo.

Terminada la escalofriante carrera de las canastonas se daba inicio a la esperada Clásica de los Periodistas de la ciudad. Esta siempre fue una competición como para alquilar balcón. A la plaza de Bolívar llegaban los émulos de “Cochise“ y compañía a disputar el duro duelo radial, no con el micrófono, ni con máquinas de escribir, sino en modernas “máquinas “de ciclismo

En la clásica participaban los comunicadores de la época, en bicicletas altamente competitivas y con vestimenta propia con los distintivos de los patrocinadores que eran muchos y de especial prestigio en la región. El espectáculo se tornaba cada vez más atractivo por el vertiginoso y demoledor ataque de los ciclistas que iban en pos del triunfo a toda costa. El público que quería ver a los personajes de las comunicaciones trenzados en tenaz lucha deportiva, seguían llenando la plaza e irradiaban en fragor incontenible los vivas y los aplausos a estas figuras de la prensa y la radio.

Las canastonas quedan en el recuerdo por la asistencia que ofrecían y la valentía de aquellos emisarios que se atrevieron luego de fatigantes labores diarias en sus empresas, a batirse como leones tras un trofeo y una entrevista en la radio pereirana, y los periodistas que escribieron páginas inolvidables de heroicas jornadas deportivas, que evocamos con cariño y admiración.

Cuidémonos, el Covid 19 no perdona. Las vacunas apenas vienen en camino, entre tanto la agonía se hace más extensa. He dicho.

Luis Alberto Martínez. LAM

4 COMENTARIOS

  1. Que bonitos recuerdos que con el tiempo dejan una gran huella y no volveran pero nunca se olvidan gracias don luis por su bonita labor dios lo bendiga siempre

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