SIN LIMITES – El Milagro

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Por LUIS ALBERTO MARTÍNEZ

Todo transcurría con calma y natural belleza en un hogar humilde, pletórico de paz y tranquilidad, las cosas marchaban bien, nada hacía falta dentro de lo común. La familia la conformaban tres personas, un padre, una madre y un hijo que soñaba ser un futbolista profesional, tenía ídolos en este deporte, pero no lo decía.

Este joven se destacaba en los partidos de fútbol porque tenía la manía de hacer muchos goles y en la escuela sobresalía como buen estudiante, puntual y con buenas calificaciones; cualquier día, inesperadamente, fue sacudido por la tentación a las drogas, a su alrededor estaban los demonios disfrazados de amigos que lo inducían al maldito vicio.

La armonía y alegría hogareña se convirtió al paso del tiempo en la más oscura y atroz tragedia, el muchacho que lucía una bonita presencia con talla de modelo, y la ilusión de un hombre correcto se fue diluyendo hasta caer en un silencio de sombras.

El terrible desastre hacia su entrada en aquel hogar, la dicha de un bonito círculo familiar se transformó en angustia y desolación, las lágrimas embargaban aquellos rostros pálidos y tristes de los abnegados padres al ver a su único hijo envuelto en un torbellino sombrío y lúgubre a causa de ese mal violento y destructor que lo había llevado al más excesivo deterioro mental, y físico alarmante.

La madre una piadosa mujer poseedora de una fe inquebrantable transcurría gran parte de los días en oración, rezaba sin descanso, la misa diaria siempre fue una luz de esperanza que alumbraba su infatigable anhelo de un nuevo amanecer. El descarriado hijo cada vez más adicto a la drogadicción empezó a adueñarse del poco dinero y objetos de valor que poseían sus envejecidos progenitores. Los altercados aparecieron al interior de aquella morada.

Algunas noches, dormía bajo los puentes y en fríos andenes, señal del ocaso de una trágica vida. Sin embargo, la dura batalla por la reconquista de ese ser no cesaba.

Los Centros de Rehabilitación fueron testigos del precario estado en que se encontraba esta tétrica figura. Pasaba el tiempo, se recuperaba, pero volvía a tropezar, era una desgracia, los” amigos”, negociantes del vicio, no lo dejaban en paz.

La señora madre se sentía más fuerte y poderosa que esa sombra maligna; ella seguía orando, esperaba un milagro, tenía la firme convicción que el Todo Poderoso y la Santísima Virgen rescatarían a su cría de las garras de la perversión.

 Y el milagro llegó. Fue una noche fría y de penumbras cuando de repente un rayo de luz iluminó el aposento y allí apareció una hermosa doncella llevando de la mano al jovenzuelo que cayendo de rodillas y bañado en llanto pidió perdón a sus padres por haberle robado parte de sus vidas; y erguido, mirada triste y voz segura, juró nunca más volver a caer en el abismo. La doncella desapareció por encanto y los tres de nuestra historia en caluroso abrazo, cerraron el perverso y despiadado capitulo. Y ahora, con el destino bendecido, viven en jubilo acariciando sueños y metas por cumplir.

Cuidémonos, el virus es tan cruel como la droga, en cualquier momento nos inyecta su mortal veneno. He dicho

Luis Alberto Martínez. LAM

1 COMENTARIO

  1. Eso suele pasar hoy por hoy aconsejar mucho nuestros hijos delas malas acciones y malas amistades y mano dura delos expendedores de este maldito vicio que hoy tiene a muchos jovenes en la calle muchas gracias don luis por tan bonita labor que comparte dios te bendiga

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