Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

DerechoSIN LIMITES- Vejez

SIN LIMITES- Vejez

Por LUIS ALBERTO MARTÍNEZ

Llega la vejez y el caminar se hace lento. Los recuerdos de los primeros años de nuestra existencia van llegando como arriba el ocaso de la vida. Los juegos infantiles, el cine, la escuela, el colegio, los partidos de futbol en la calle y la alegría del domingo para ir al estadio a ver jugar al equipo de los sueños.

El tiempo vuela como un relámpago fugaz, no se detiene y la edad se nos viene encima y con ella los achaques de la vejez. Claro que antes del final es necesario evocar bellos momentos vividos en plena juventud; siluetas atléticas, hembras por montón, la fatiga de los placeres, trabajo, dinero, salud; fascinantes e inolvidables días.

Ayer, éramos hijos y todo llegaba como por encanto, hoy somos padres y tenemos nuestros hijos a los cuales contemplamos de rodillas, y de rodillas nos hunden en el abismo del sepulcro.

Al aparecer el episodio de la vejez, a muchos se les cae el pelo de sus cabezas, aunque a los jóvenes también y se convierten en brillantes pensadores, a otros el cabello negro se les pinta de blanco, son las canas, señal de nobleza, experiencia y sabiduría.

Hombres y mujeres, en épocas lejanas lucieron esplendorosos; ellas, dueñas de esbeltos cuerpos y hermosos rostros, pero el paso demoledor de los benditos años las hunde en la sombra como raudales de desencanto. Las cirugías para hacer más atractivas sus figuras, las cremitas para las arruguitas en sus delicadas caritas, finalmente pierden el efecto y muchas ya no quieren siquiera mirarse al espejo.

Aquellos hércules fuertes y valientes de igual modo se untan pomaditas y no obstante su fortaleza, tiemblan cuando tienen que ir al urólogo para el examen de la próstata. Hay quienes, a los 65 años de edad empiezan a consumir el milagroso viagra para lubricar el motor de las pasiones.

La vejez y la muerte son amigas, van de la mano, todos hacemos fila, algunos se han ido a temprana edad y no tuvieron tiempo de envejecer, otros conservan aún la mirada altiva y luchan por mantenerse de pie y los más viejitos van perdiendo la memoria y la vista también; y por naturaleza los movimientos se hacen lerdos, pausados.

Sin embargo, son numerosos los personajes que llegan a los 70 años llenos de lucidez luego de un arduo trajín en el camino de la vida. Grandes investigadores, escritores, filósofos, artistas, empresarios triunfan siendo mayores de 80 años.

Joe Biden a los 77 años de edad fue elegido presidente de los Estados Unidos.

La vida es, y nosotros estamos aquí para vivirla en todo su esplendor y belleza: adolescencia, juventud, madurez, vejez y muerte, el viaje hacia la otra dimensión.

Bueno, la verdad ya me siento un poco cansado, debe ser por los años, mejor voy cerrando este capítulo. Recordándoles una vez más que la vejez y la muerte van de la mano, cuando llegue el fin, unos viajarán en vuelo directo al infierno y allí confinados en ardientes llamas pagarán sus faltas, otras, benditas almas, llegaran al purgatorio, algo así, como casa por cárcel y nosotros, plenos de virtudes, vamos directamente a gozar de la vida eterna. He dicho

 Luis Alberto Martínez. LAM

1 COMENTARIO

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Más articulos