Sin límites – Virus

0
51

Por: Luis Alberto Martínez

Iniciamos el 2020 con mucha alegría y optimismo, el panorama se veía claro, no había nubes que pudieran opacar el venturoso año que apenas iniciaba. Celebramos los Reyes Magos el 7 de enero, fue un día de descanso de solas y de impulso a nuestras actividades cotidianas. Transcurrió el primer mes con la fuerza arrolladora y el pertinaz deseo de alcanzar nuevas metas. Pero al inicio de febrero empezaron las primeras escaramuzas, ya corría vagamente la noticia que algo trágico, como una sombra silenciosa que venía desde el lejano oriente, opacaría los resplandores de la existencia humana; y sin mayores atenuantes se escuchó el grito angustioso que despertó al mundo.

Un tal Covid 19 empezó a inocular su mortal veneno en las gentes causando una inmensa desolación, el horror y el miedo apareció desnudo ante la fatal amenaza de muerte que, como un relámpago, expandió sus truenos por todos los rincones del planeta.

En marzo llegó ese violento y satánico mal a nuestro país. Fue entonces cuando comenzó a aparecer en nuestras pantallas de televisión el presidente Iván Duque anunciando la primera cuarentena en todo el territorio nacional. Todo quedó herméticamente sellado. Pero el devastador virus aumentó su furioso ataque y extendió sus poderosos tentáculos cada vez más fuertes y agresivos. El número de víctimas fatales creció desmesuradamente y el aislamiento y las medidas de bioseguridad aumentaron.

El torrente impetuoso y perverso avanzaba, todo se clausuró, los deportes a nivel mundial, eventos de todo orden, grandes superficies y comercio en general cerraron sus puertas y el desespero inclemente de la población no se hizo esperar. Todas las celebraciones quedaron suspendidas. En abril, la Semana Santa esperada por todos los fieles cristianos solo se vio por la tele y medios virtuales. Los paseos y viajes acostumbrados para esta fecha por algunos pacientes se quedaron en veremos.

Mayo mes de las Madres, una torta casera, o un almuerzo pedido a domicilio, abrazos, lágrimas y nada más. Las rosas se quedaron esperando.  Junio, Día del Padre, también se fue en blanco, ni una cervecita siquiera, la ley seca y el toque de queda nos perjudicó. El día sin IVA si fue una locura, mucha gente corrió a comprar lo que no necesitaban con plata que no tenían y la pandemia aumentó. En julio las victimas mortales aumentaron, la nación llora amargamente. La cuarentena se extiende hasta el treinta de agosto, anuncia el mandatario de los colombianos Iván Duque. Desde Bogotá se asegura con mucha insistencia que nos acercamos al pico más alto de la pandemia, la fatalidad no cesa. A pesar de la cruel situación se mantiene la esperanza de la llegada de una vacuna capaz de eliminar al sagaz y siniestro virus que ha cobrado miles de vidas en la faz de la tierra.

Mientras la cura salvadora llega, seamos obedientes con el presidente. Usemos adecuadamente el tapabocas, con la mirada al frente y permanente. El lavado de manos que sea una costumbre inteligente y el distanciamiento en las calles donde haya tumulto también, para que el virus se quede viendo un chispero y desaparezca del país entero. He dicho.

Felicidades. Luis Alberto Martínez. LAM

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí