Sin Prensa libre, imperio de oscuridad y engaño

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Por HERNANDO AYALA MELGAREJO

  • Crisis económica amenaza al ecosistema mediático libre.
  • Muro entre periodismo y audiencias letal para el derecho a la información

#DiaMundialDeLaLibertaddePrensa mayo 3

#LibertadDePrensa

Los monopolios de poder en sociedades con regímenes concentradores de control total en lo público en alianza con los dueños del capital, se frotan las manos por la inminente disolución de más y más medios de vocación periodística independiente y libre, insostenibles por no pertenecer a conglomerados económicos, por tal causa más frágiles y vulnerables en la gran recesión y colapso de la economía mundial un siglo después de la gran depresión en la tercera década del siglo veinte, que pareciera repetirse.

La guerra desatada contra la libertad de prensa por los regímenes autocráticos potencias mundiales y repúblicas satélites en regiones de mayor pobreza y desigualdad como Latinoamérica con el caso colombiano, venezolano, ecuatoriano, brasilero, todo el continente, tienen más débil que nunca este servicio imprescindible en el avance real de democracia genuina en estos territorios.

El precio de la pandemia es de factura muy costosa para la sostenibilidad del ecosistema

de periodismo libre y las casas editoriales más importantes con mayor tradición de independencia económica y política, no encuentran la salida ni cuentan como es obvio con apoyo de regímenes que fundan su supremacía en desinformación, engaño y control de la opinión con grandes inversiones en sistemas propios de información institucional y subsidio a medios corporativos de conglomerados privados socios de sus intereses políticos.

Dos meses antes de la proclamación de la Constitución de Colombia en 1991, de esencia democrática, garantista de derechos fundamentales como el derecho a la información, libre expresión y acceso a la comunicación en lo público, hace treinta años el 3 de mayo fue proclamado como Día Mundial de la Libertad de Prensa en la Declaración de Windhoek, Namibia, para comprometer a todas las naciones en la garantía de «La información como bien común», que no acogen con claridad Estados hostíles a la prensa independiente y libre. 

Al ratificar este compromiso en el aniversario treinta de esta declaratoria, el epicentro de la acción se ocupa en nuevas realidades de sostenibilidad, retos económicos enfrentados por los medios periodísticos, la salvaguarda de las grandes corporaciones de Internet con integridad y más transparencia, sumados estos dos factores a uno esencial en la necesidad de fortalecer las capacidades de alfabetización mediática e informacional en todo el planeta humano.

En su declaratoria de Windhoek 21 UNESCO aboga por «promover la información como bien común necesario para “reconstruir mejor” el mundo post-COVID. Se trata de un valor que se apoya firmemente en la aspiración de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas respecto de avanzar en “el acceso público a la información y […] las libertades fundamentales” (ODS 16.10). Además, constituye el nuevo contexto normativo para destacar al periodismo libre, pluralista e independiente como trampolín para el progreso».

El periodismo arropado por la industria mediática en el juego del éxito, fama, poder, ascenso socioeconómico en connivencia con concentradores de poder político y económico, escogieron orilla contraria al público, las audiencias y en ese engaño sacrificaron su mayor patrimonio, credibilidad, legitimidad para sumirse en el cuento que los puso lejos de la confianza de la gente. Esa es la mayor factura que pagan en este tiempo y políticos que siempre apuestan al oportunismo aparecieron como sus principales detractores, caso visto en Washington desde 2016 a 2020.

Por cuenta de esa faceta de periodismo industrial, influencer cooptado y degradado, la más visible en la industria del rating, las comunidades se apartaron de la confianza en los medios y se propagó el genérico de “periodistas aliados del poder”. Muy ruidosas expresiones de ese periodismo ideologizado, siguen marcando tendencias en los espacios mediáticos y de redes sociales, así la población no confíe pues su reconocimiento está en orillas partidistas que los alejan de la mayoría de las audiencias y a cambio degradan más el derecho a la información limpia, potable y confiable para todos.

El primer paso que debe dar el periodismo, periodistas y medios de auténtica vocación independiente y libre, es sintonizar y empatizar con las audiencias desde los ámbitos más cercanos para consolidar la posibilidad de un segundo paso hacia la sostenibilidad con el rescate de un modelo de gestión monetaria que permita garantizar un servicio confiable a los ciudadanos. 

El momento de la libertad de prensa es adverso, con pronóstico reservado y en sala de espera para acceso como elegible a UCI, para recibir cuidados intensivos en factor económico, si primero que todo comienza a oxigenar con periodismo limpio, potable, creíble para la gente, su viabilidad como servicio de verdad. La prensa corporativa y gubernamental cree que con papá cajero todo está garantizado para ellos y en el mediano plazo van a correr peor suerte.  La Libertad de Prensa está en grave riesgo por el acto costo de los errores de sus responsables, periodistas que incrementaron su vulnerabilidad a extremo en medio de la pandemia y todas las crisis desatadas. Diagnóstico y pronóstico nada fácil. Dura tarea, pero posible.

Proceso #EMPATE_21 Integridad Juego Limpio #EticaDiversidad. Humanizar humanidad. 

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista Proceso DISNNET SOCIEDAD PARA TODOS 30_DS.  

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