Sobre la amistad y algo más

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Felipe Nauffal

Uno de los temas, sobre los cuales se han ocupado de manera reiterada la literatura y la filosofía es este de la amistad. Ahora mismo recuerdo en especial dos piezas memorables sobre el asunto en mención, una es el tratado escrito por  Marco Tulio Cicerón, el célebre filósofo, escritor y orador romano en el año 44 antes de nuestra era, elaborada a petición de su amigo Ático, en la cual se razona con amplitud no exenta de belleza, sobre las relaciones humanas y los valores que deben primar en la amistad que se prodigan de recíproca manera los habitantes del planeta. Volver a esas páginas es sin duda alguna, enaltecer el alma.

La otra pieza memorable es el apartado que el poeta, escritor y pintor libanés Khalil Gibrán dedica al tema en su obra “El Profeta“, escrita en 1923, que se convirtiera en uno de los libros más impresos de la historia. Allí, por ejemplo, dice de manera poética el pensador de Bisharri:  “ Con los amigos encontrarás la satisfacción a tus deseos… Ellos son el campo que siembras con amor y cosechas con agradecimiento… “ . “…Los amigos están para profundizar en las cosas del espíritu…” Y agregó yo, para buscar apoyo, para encontrar consuelo, y también para reír o para llorar con ellos. Quien desee solazarse  un rato no tiene más que hacer que consultar la citada página del bardo del levante.

Sobre la amistad han escrito, con indiscutible acierto, además de los mencionados autores, innumerables plumas famosas : Aristóteles; Shakespeare; Emerson; el gran Miguel de Montaigne y un cantor argentino que no puedo dejar de citar porque compuso un “himno” que todos cantamos a una sola voz en celebraciones íntimas, el inolvidable Alberto Cortés y su canción “ A los amigos”, que tantas verdades entrañables expresa con el más diáfano y profundo sentimiento.

En fin,  no puedo hacerme interminable aquí. Estas palabras escritas el 22 de abril están inspiradas en una celebración virtual a que nos obligó la cuarentena propiciada por la nueva peste que ahora mismo agobia a la humanidad .

Ese festejo, es el del cumpleaños de mi querido amigo , Augusto León Restrepo, hijo predilecto de un pueblo caldense que es conocido como “Santana de los Caballeros“. Y a fe que este ciudadano hace honor al eslogan que distingue a su terruño natal. Es caballero a carta cabal. Eso nos consta a un puñado de amigos suyos que con él solemos celebrar la vida y contarnos las penas y las alegrías que la existencia misma depara en el  proceloso camino que su curso asume .

León,  como de manera abreviada lo llamamos con cariño sus íntimos, es escritor de buena pluma, hasta director fue del principal periódico de la comarca, pero además es poeta con obra impresa y dueño de una memoria privilegiada para los versos propios y ajenos, sobre todo cuando estos están bien regados por algunos aguardientes, porque es copa fina y a veces alargada.

Poeta, le digo yo a veces para enaltecerlo y él responde con cualquier frase guasona para minimizar, por modestia, su propia importancia. Pero además cuenta anécdotas con una gracia sin par. Y muchos episodios nacionales y locales son en su voz un bocado de cardenal, como de Cardenal sería su figura si no primara en ella su condición de Quijote sin mancha y sin escudero.

Nació godo porque godo y también poeta era su padre Agustin. Hasta candidato a gobernador de Caldas llegó a ser, en fecha reciente, pero visto está que esas alturas del poder no están propiamente reservadas para almas justas como la suya. En esa campaña coleccionó otra derrota, una más, que blasona con orgullo su espíritu de caminante existencial, admirador de Sartre y de Camus. Porque aquí debo aclarar que su conservatismo solo es de nombre, pues en realidad este León domesticado, es un librepensador, descreído,  que se burla de sí mismo con el mismo característico buen humor que derrocha para hablar de sus contemporáneos  y semejantes.

Tiene nombre de emperador pero me consta que no gobierna ni en su casa. Allí manda con tino e inteligencia su sensible esposa Sonia Cristina Londoño, para quien también va este modesto homenaje por ser quien es en la vida del bardo de Maraprá, como con gracia lo llama un amigo común.

León, bebámonos este trago cibernético que si el virus chino no nos mata, en mi casa te espero para que brindemos con un verso de Barba que tanto nos gusta: “ Ah de la vida parva, que no nos da sus mieles, sino con cierto ritmo y en cierta proporción “ .

¡ Salud y larga vida, Poeta !

1 COMENTARIO

  1. Con una prosa exquisita y entrañable Nauffal nos conduce por los caminos profundos y espirituosos de la amistad. Confirmado: Felipe es un poema confinado en cuarentena. Salud, Amigo !

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