ActualidadTelecafé, ¿algo no huele bien?

Telecafé, ¿algo no huele bien?

  • ¿Cuánto ha cumplido su misión el canal público regional de televisión en su trayectoria de treinta años, para revisar en 2022 su prospectiva en medio de la política parroquial?
  • Telecafe a escrutinio público que haga posible establecer la realidad económica y administrativa de esta entidad pública mencionada en denuncias periodísticas sobre contratación no clara. 

Colombia tiene que construir política pública vinculante para formar un proceso consistente, participativo, limpio en la gobernanza de derechos fundamentales que convergen en la gestión de Estado para la formación de cultura desde el desarrollo de un ecosistema de medios públicos de difusión con acceso para la diversidad de audiencias, ciudadanía y comunidades representadas en los contenidos de plataformas de comunicación como la televisión pública que para la región significa Telecafé.

Los medios públicos, la televisión abierta, la radio estatal, las plataformas digitales de la institucionalidad, siguen obedeciendo a la lógica de poder que ejercen los mandatarios de turno en la función pública, quienes convierten todos estos canales de difusión en herramientas de propaganda para sus fines proselitistas y negocio para sus cercanos en diferentes tipos de intereses. El ecosistema de medios estatales, públicos, pertenecen a la comunidad no a los gobernantes que controlan el aparato del gasto público.

La televisión pública no es relevante para las audiencias masivas por distintos factores relacionados con la oferta de contenidos, calidad, pertinencia, participación de la gente, reflejo de sus intereses comunes específicos en sus entornos. Adicional hay un manejo cerrado en obediencia al control del negocio establecido por grupos de interés sobre la contratación con los recursos de erario para la comunicación y difusión de lo público.

Son múltiples las dimensiones y perspectivas para mirar en profundidad la realidad de un canal regional de televisión, empresa del Estado bajo control gubernamental, para establecer qué hay por dentro de ese organismo. En la conversación periodística mediática nacional hay menciones hoy, versiones de prensa que denuncian desnaturalización de la función, misión y operación del canal regional de televisión pública Telecafé, que cumplirá treinta años en 2022.  

A la sazón de una discusión gubernamental en el sector educación desde el ministerio encargado de este derecho, por un amarre de 23 mil millones de pesos utilizando para el efecto a Telecafé, sale a discusión el manejo de los gobiernos consecutivos en el control del canal y el gasto público ejecutado a través del mismo. “Que ha dejado de cumplir su misión de hacer televisión formadora de cultura y ciudadanía informada en la región, para convertirse en aparato operador logístico de eventos para negocios particulares” es una lectura posible de lo denunciado en medios de prensa regional y nacional.

 “En 2018 el canal firmó por $ 23 mil millones un convenio con la exministra de Educación Yaneth Giha, que lo dejó andando antes de dejar el cargo. Un lobista como Lennart Rodríguez, exgerente de TV13, puede quedarse hasta con un 7% del valor del convenio interadministrativo. Y su gran cliente en este momento es Telecafé.  La exgerente Sandra Aristizábal direccionó, de la mano de Rodríguez a Telecafé en esa ruta, bien lejos de la misión para la que fue creado, y dedicarse a servir de intermediario financiero con entidades del Estado para la ejecución de millonarios presupuestos en eventos, tiquetes, hoteles, publicidad, actividades logísticas, ayudándoles a ésta a evadir la Ley 80. Con estos convenios interadministrativos Telecafé se ha ganado solo entre 2018 y 2021 cerca de 40 contratos por más de $30.000 millones.  El lobista Lennart Rodríguez se ha quedado con una buena tajada”, denuncia en informe periodístico del portal Las 2 Orillas .

Asunto para instancias como la RAP Eje Cafetero que debe poner su lente sobre la formación de política pública consistente y seria en ejecución para sortear el vacío en la gestión de medios públicos regionales y sobre la emblemática entidad del canal regional de televisión pública, hoy instrumento de la infectada mecánica política en tiempo electoral.

Desde el tiempo en que fue fundado Telecafé, la televisión pública ha vivido de manera silenciosa inmersa en toda la cascada de corrupción que hizo metástasis en el Estado colombiano. La Señal Colombia del gobierno del 8 mil fue un espectáculo dantesco de corrupción en desmadre dentro de la liquidada Inravisión.  A comienzo de este gobierno hubo escándalo en RTVC que rápidamente fue sofocado. Todo está por ver para hacer claridad en tal turbulencia. Que algo hay para sanear, sin duda.  En toda esa degradación se gestó la escuela de los aventajados discípulos mencionados en este tiempo.

Escrito por Hernando Ayala M. Periodista     Mail   disnnet@gmail.com

Enlace Informe Las 2 Orillas

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1 Comentario

  1. No enloden el nombre de la instituciom, cuando sospechen algo de sus funcionarios. ELLOS SON TRANSITORIOS

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