Todos estamos en “El Hoyo”

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Por: DAVID VILLEGAS OSORIO – EL OPINADERO JUNIOR

Una publicación del semillero Gliglicos

De nosotros depende ser espectador o accionista, todas las circunstancias que en nuestro entorno difieren nos involucran tanto directa como indirectamente, lo determinante es si en realidad las decisiones que tomemos sean las adecuadas, entendiendo que a pesar de tener la capacidad del libre albedrio, nos concierne inferir entre lo que está bien y lo que no lo está.

Desde las reflexiones del semillero Gliglicos, comparto con ustedes, estimados, el punto de vista que adopto referente a la película “El Hoyo”, filme que ocupó el top 10 en diferentes países y que causó un impacto no solo social sino también cultural. Dirigida por Galder Gaztelu-Urrutia, quien afirmó verse deslumbrado por el éxito tan rotundo, pues según él, “El Hoyo” estaba destinada a presentarse en el gran Festival Internacional de Cine de Toronto en el año 2019, como un filme de ficción, en donde desglosaría a través de situaciones y escenarios, diferentes aspectos que tienden a quebrantar el buen juicio de la sociedad, pero no suponía que la misma alcanzaría una fama sin precedentes, tanto así que una de las grandes plataformas de Streaming, mayormente conocida como Netflix deseara adquirirla. Esta película nos ilustra la triste realidad a la que estamos sometidos en sociedad, la desigualdad, el deseo de supremacía y la carencia de amor al prójimo nos hacen percatar a qué camino estamos destinados; siendo unos, “causantes” y otros “victimas”. A pesar de solo ser un filme de ficción, deja ver claramente los perjuicios que nos definen como seres adictos de la conveniencia, abandonamos el sentido común, la sinergia y la equidad, siendo participes indirectamente de un esquema cegado por el opio del logro individual.

Encaminada a dar un espacio de reflexión y de sentido a las dificultades por las que el ser humano se ve amedrantado en comunidad, esta película está destinada a cumplir el objetivo de concientizar, reinventar y redirigir nuestra conducta y pensamiento. Se basa en dejar ver sin censura las escalofriantes situaciones por las que el ente social, doblegado por un sistema que oprime el buen juicio, opta por abrazar el egoísmo y la frialdad, entregando a una especie humana, pero esta vez es distinta, nueva en este mundo, pues ahora conoceremos a un ser humano sin razón, desbordante de apatía y amante al odio.

“Veo humanos, pero no veo humanidad” (Exupery, 1998)

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