Tributo a Walt Whitman – PENSANDO EN VOZ ALTA.

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Por JAIME DIEGO BEDOYA

Después de ese proceloso viaje del nuevo presidente de Estados Unidos, el liberal demócrata Joe Biden, con su fulgurante vicepresidenta, me pareció oportuno acudir al más grande poeta de su tierra, Walt Whitman, con su bello y extraordinario poema dedicado, en otras circunstancias, a uno de los tres más grandes personajes de la historia de esa nación, Abraham Lincoln. Los otros, dicen, son Washington y Luther King:

“¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido;

El barco capeó todos los temporales, el premio que buscamos se ha ganado;

Cerca está el puerto, ya oigo las campanas, todo el mundo se muestra alborozado;

la firme quilla sigue con sus ojos, el adusto velero tan audaz.

¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;

levántate –por ti la enseña ondea– por ti suena el clarín;

por ti son las guirnaldas y festones –por ti se apiñan gentes en la orilla;

El barco sano y salvo ha echado el ancla, el periplo por fin ha concluido;

Del azaroso viaje, el barco victorioso regresa logrado el objetivo.

¡Exultad, oh, costas!, y ¡sonad, oh, campanas!”

El impresionante discurso del presidente en su posesión, con profundo contenido humanista empezó a marcar el santo y seña que esta administración va a seguir para recuperar la grandeza de esa poderosa nación. Llamar al perdón, a la unidad nacional, a sanar las heridas que en mal momento un fanático criminal de extrema derecha infligió al pueblo estadounidense, detener la deportación y la construcción del muro en la frontera, regresar al Acuerdo de París y a la Organización Mundial de la Salud, son señales inequívocas de que cosas grandes para ese pueblo.

Vale la pena recitarle al presidente Biden las proféticas palabras de José Acevedo y Gómez, el 20 de julio de 1810:

“Si dejáis perder estos momentos de efervescencia y calorsi dejáis escapar esta ocasión única y febril, antes de doce horas seréis tratados como sediciosos; ved los grillos, los calabozos y las cadenas que os esperan”. Y así sucedió por no escucharlo y trenzarse en discusiones estériles.

Tiene la palabra, mister president, porque el criminal y despreciable peluquín no dará tregua en su intento por recuperar el poder en 2024 y tomar venganza. A favor de su causa están los procesos penales que rodean al subversivo autor intelectual del asalto al capitolio y allá, la justicia no cojea y llega. Por favor, save you América.

Jaime Bedoya Medina.

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