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ÉTICA¿Tu «derecho» contra el mío?

¿Tu «derecho» contra el mío?

Por ERNESTO ZULUAGA RAMÍREZ

La secuela más grave que nos queda de todos los acontecimientos relacionados con el Paro Nacional es el escepticismo. Antes de que todo esto empezara la situación en nuestro país era grave pues los colombianos no teníamos confianza en los políticos ni en sus instituciones, tampoco en la justicia —culpable sin atenuaciones de una oprobiosa impunidad— y menos aún en la contratación pública asaltada y secuestrada por los corruptos. Ahora la situación se torna mucho más gris. Hay un sentimiento generalizado sobre «¿y ahora quien podrá defendernos?». Al país le quedó claro que tenemos una fuerza policial maniatada e incapaz de defender los derechos ciudadanos y la propiedad privada. Los jóvenes y especialmente una horda de vándalos que se camuflaron entre la gente buena que quería protestar descargaron su rabia y sus inconformidades sobre los inermes policías. Tuve la oportunidad de observar que en varios casos los uniformados soportaban con increíble estoicismo las agresiones de la turba. En algunos de ellos reaccionaron en legítima defensa. Cientos de marchantes enfurecidos querían asesinarlos. Los golpeaban con piedras y ladrillos, con varillas y palos, les tiraban papas bomba e incluso bombas molotov (gasolina y una mecha prendida) que en varios casos les causaron quemaduras graves.

No pretendo hacer apología del uso de la fuerza ni justificar los abusos —que también fueron evidentes— por parte de los uniformados pero le pregunto señor lector: si usted fuera uno de ellos y estuviera a punto de ser herido de gravedad e incluso de ser asesinado ¿cómo reaccionaría?, ¿respondería a las agresiones?. ¿Cómo debería actuar la policía frente a los bárbaros que ingresan en un banco o en un negocio particular para saquearlo y destruirlo? O contra los «suicidas» que se agreden a sí mismos al destruir la infraestructura pública que les pertenece? En nuestra Constitución Política el uso de la fuerza está reservado de manera privativa a la policía y al ejército. ¿Pero cuáles son las condiciones? ¿Cómo, cuándo y dónde hacer uso de ella? ¿Cuáles son los límites?.

Marchar y protestar es un derecho inalienable que los colombianos debemos defender a capa y espada, pero ¿creen ustedes que ese derecho otorga licencia para destruir y vandalizar todo lo que se encuentre al paso o para agredir a la fuerza pública?, ¿y será que también faculta a los protestantes a bloquear las vías, encerrarnos y limitar la libre movilidad de los ciudadanos? ¿Tienen culpa quienes hacen dichos bloqueos en vías que son estratégicas para la movilidad por el fallecimiento que le causan a un paciente que no alcanza a llegar a un hospital?,  ¿deben la ley y la justicia caer sobre esas personas y condenarlas por asesinato? Los derechos de cada uno de nosotros terminan donde empiezan los derechos de los demás. No somos una sociedad de caníbales y bárbaros con licencia para autodestruirnos. Es necesario llegar a un acuerdo sobre todos estos temas so pena de que sigan sucediendo hechos como los que hemos vivido.

Los colombianos aprendimos que las autoridades son incapaces de controlar una marcha pública que se descompone en un atropello a los derechos de los demás. De ahora en adelante cada gremio que se sienta inconforme —y en Colombia son casi todos— actuará de manera similar. Convocará una marcha pacífica, se dejará infiltrar y se hará el de la vista gorda frente a los desmanes y atropellos. Ese no puede ser el país que nos espera. No siento que la Constitución de 1991 sea un verdadero acuerdo sobre las cosas que nos desunen ni un pacto efectivo contra la inequidad. La explosión del pueblo así lo demuestra. Hemos hecho tránsito de una violencia política a otra doméstica y antropófaga.

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4 COMENTARIOS

  1. Dr Ernesto
    Cordial saludo: No es cliché la diferencia social o de clases, es muy grande y nos hemos anestesiado al respecto, juventud con un futuro incierto.
    Pero la reaccion de nuestra fuerza pública no tiene parangon, y excede y enerva más los ánimos, muertes sin ningun centido, total anticonstitucionalidad, concentración de poderes, que originan lo que vivimos, falta de liderazgo total, faltando más alcaldes como el de Santa Rosa.
    Infiltrados de… Que causan caos, investigaciones para tapar desafueros, que no llegan a ninguna parte, se observa un alto mando policial, argumentando la valides de un procedimiento, mientras un video muestra lo contrario
    Que falta de dirigentes…..

  2. De acuerdo, me gusta esta reflexión.

    Ante la pregunta, frente a una amenaza, el ser humano responde con agresión, bloqueo o huída, es como funciona el cerebro, muy pocas veces utiliza el raciocinio para darle una solución inteligente a ese acto que lo amenaza, así que en mi caso particular, siempre buscaría protegerme y a los mios: estoicismo es una muy buena palabra para describir la actitud de muchos de nuestros policías.

    Creo que hay una confluencia de factores que se han preparado estratégicamente como caldo de cultivo para que mentes siniestras lleven a nuestro amado país a un estado de confusión colectiva de la cual ellos quieren sacar provecho personal; que nada de esto es espontáneo y responde a intereses mezquinos para empoderarse de la moral, de la esperanza, del futuro:

    1. La inconformidad generalizada que sentimos ante la inoperancia, la corrupción y tantos vicios que se practican y que estamos en mora de empezar a erradicar, incluso desde nosotros como base de la sociedad.

    2. La desinformación, ya sea por carencia de ella o por error inducido (fake news).

    3. La pasión propia del colombiano

    4. La intervención de organismos internacionales que tienen una visión evidentemente sesgada sobre los valores que deben regir un país. No entiendo cómo la ONU aprueba los bloqueos como medio legítimo de protesta, según la CGT.

    5. La pasividad de la enorme mayoría de nosotros que nos quedamos esperando a que las cosas pasen, que el gobierno actúe y que todo se resuelva solo porque sí, rayando con la negligencia o con la inmadurez moral que nos lleva a que sea otro el que resuelva.

    En fin, pareciera que estamos en manos de alguien que solo necesita encender la mecha, chasquear los dedos, para rápidamente incendiar el caos que hemos estado presenciando.

    Hace poco escuché una entrevista a un asesor de seguridad de alto nivel en Chile y hablaba precisamente sobre el grado de sofisticación al que de manera meticulosa y muy juiciosa han debido llegar para determinar los niveles de agresión expresados en las marchas y cómo legalizar la respuesta, por parte de la fuerza pública, en términos de proporcionalidad. Ojalá aprendamos un poco de eso que ellos han venido avanzando en el camino, pero que nosotros también hagamos lo necesario como país, para evitar que esto se vuelva crónico. Hay que aprender y encontrar nuevas y mejores formas de expresarnos eficazmente ante un gobierno que deshonra la confianza depositada en él.

  3. Es un hecho verdadero el desequilibrio que existe entre derechos y deberes. La gente sale a la calle a exigir derechos pero ninguno se cuestiona sí como ciudadano ha cumplido o no con los deberes.
    Se celebra la promulgación de los Derechos Humanos. » pero y donde están los deberes? Nadie habla de ellos. De tal manera que lo que ha hecho escuela es un desequilibrio en el comportamiento humano y de las sociedades.
    Mientras todo el mundo siga luchando y reclamando por los derechos, pero no tengan el mas mínimo interés de cumplir con sus deberes, es obvio que seguiremos como estamos.
    » Deber cumplido, derecho adquirido. Esa debiera ser la consigna.»

  4. Qué buena columna, completamente de acuerdo. Marchas si pero pacíficas y sin ningún bloqueo, los derechos de todos deben prevalecer.

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