0
90

Por GIANCARLO SOLER (Néstor Cardona)

Tú estás en mi camino detenida,

 en tu recuerdo anclado el pensamiento,

porque tu amor alimentó mis días,

del más puro y profundo sentimiento.

Tú fuiste la virtud, la siempreviva,

la redentora de mi esperanza yerta,

la llamita de luz siempre encendida,

que no dejó que me ilusión muriera.

Tú fuiste quien limpió mi corazón,

de amargura, dolores y derrotas,

y calmó el ansia de mi sinrazón,

Impregnando de amor todas las cosas.

Fuiste mi cielo, mi ángel de la guarda,

en mis adversidades e infortunios,

que con fe y devoción me liberara,

de crueles pensamientos moribundos.

 Tú diste rumbo cierto a mi destino,

y razón y valor a mi existencia,

Y te adueñaste de mi corazón,

tornando en alegrías mis tristezas.

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí