La noción de semestre en el ámbito universitario representa mucho más que la simple división del año; es la medida que acompaña a cientos de estudiantes en su viaje académico, marcando hitos en su formación y en el avance de la institución hacia la consecución de su misión educativa.
100 semestres son los que se acumulan en la celebración de los 50 años de la Universidad Católica de Pereira (UCP), impregnados de dedicación a la enseñanza, formación integral y fortalecimiento del tejido social.
Durante estas cinco décadas, la UCP ha mantenido un firme compromiso con su misión. Los académicos, apasionados por la enseñanza, han sabido combinar su deseo de educar con el anhelo de los estudiantes por aprender, creando un ambiente propicio para el desarrollo personal y profesional. Este esfuerzo conjunto ha tenido un impacto significativo en la ciudad de Pereira y en toda la región, manifestándose en una cosecha constante de graduados que no solo buscan su propio éxito, sino que también están motivados para contribuir al bienestar de sus comunidades.
Al celebrar esta trayectoria medio centenaria, es pertinente recordar la sabiduría del lema adoptado por la Universidad de Salamanca en su octavo centenario: “Decíamos ayer, diremos mañana”. Estas palabras resuenan profundamente en el contexto de la UCP. Desde su fundación, la Universidad ha mantenido como uno de sus principales propósitos la transformación positiva de Pereira y su zona de influencia. Lo ha logrado a través de un modelo educativo basado en principios de humanismo, ciencia e inclusión.
En 50 años, la Universidad no solo se ha preocupado por formar profesionales competentes, sino que también ha fomentado la formación de ciudadanos conscientes de su entorno, capaces de generar un cambio significativo en su comunidad. Los frutos de esta labor son evidentes en el crecimiento y desarrollo de la región, donde la UCP ha surgido como un centro vital de cultura, investigación y conocimiento.
Sin embargo, el camino hacia esta celebración no ha estado exento de desafíos. Lograr que jóvenes de diversos estratos sociales elijan la educación como su principal vía de desarrollo es una tarea titánica, especialmente en un contexto donde las tentaciones del dinero fácil y las desigualdades crecientes pueden desviar a muchos de su rumbo.
En este sentido, la perspectiva cristiana que guía el trabajo de la Universidad se refleja en el trabajo permanente para que sus estudiantes, además de conocimientos técnicos, desarrollen una conciencia social que les permite ser agentes de cambio en un mundo que, a menudo, parece regido por la deshonestidad y el individualismo.
A medida que la Universidad Católica de Pereira avance hacia nuevos horizontes, los valores que ha cultivado durante estos 100 semestres continuarán iluminando su camino. Con el apoyo de sus egresados, académicos y la comunidad, la UCP está lista para enfrentar los retos venideros y continuar su legado transformador. ¡Por muchos semestres más!


