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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadUn año negro

Un año negro

Aunque no me agrada la connotación racista del título de esta columna, cae como añillo al dedo. Se acaba el 2023, un año que pasará a la historia con pena y sin gloria; un año cuyo balance es muy negativo desde todos ámbitos y ángulos con que se mire. Pasan muchas cosas en 365 días, unas buenas y otras malas, pero el año que termina parece haberse ensañado con la humanidad. Estalló de nuevo el milenario conflicto del medio oriente. En la franja de Gaza un atentado sin precedentes a manos de milicianos de Hamás dejó 1.200 víctimas mortales y desató una ofensiva militar israelí que acumula más de 20.000 palestinos fallecidos. A raíz de este conflicto la agresión militar rusa en Ucrania pasó a un segundo plano y por consecuencia los aliados occidentales de ese país han comenzado a flaquear en sus apoyos. En junio, una contraofensiva de las fuerzas ucranianas lograron algunos avances pero los frentes de combate no han sufrido grandes cambios y esta guerra parece eternizarse.

El balance político en el planeta continúa con la agudización del choque entre derechas e izquierdas. En Europa Finlandia, Polonia, Eslovaquia, Países Bajos y Portugal dieron un viraje a la orilla contraria en medio de las convulsiones que atraviesa la Unión Europea por cuenta de las migraciones africanas que han convertido el Mediterráneo en la ruta migratoria más mortífera del mundo con 25.000 muertos en los últimos diez años. Graves conflictos armados se viven en Kosovo y Serbia, en Armenia y Azerbaiyán y en varios países de África. Las tensiones crecen entre China y Taiwán. El mundo es un polvorín.

En América el panorama no es distinto. Brasil regresa a la izquierda pero Argentina se va a la derecha. En Chile, Perú y Colombia se desdibujan y marchitan los recientes y sorprendentes triunfos de la izquierda y en Ecuador el indescifrable Daniel Noboa con apenas 35 años de edad obtiene el poder por tan solo 18 meses ante la renuncia de Guillermo Lasso. En los EEUU pareciera ambientarse la repetición de la contienda entre Trump y Biden, expresión de una política decadente y de la indiferencia de los gringos frente a nuevas opciones.

En Colombia la incertidumbre crece. El gobierno de Petro cae vertiginosamente en su popularidad y las reformas prometidas sufren estruendosos reveses. El segundo tercio de su mandato parece un camino de espinas en el que se observan mucha retórica y pocas acciones. Lejos se ven los sueños ofrecidos y el vivir sabroso.

Y aquí en nuestra patria chica no queda nada para aplaudir. Un alcalde mala leche impregnado de contagiosa mala suerte: llegó con la pandemia, lo azotó el invierno con deslizamientos en los taludes del aeropuerto y con inundaciones en las nuevas instalaciones de la nueva terminal aérea; se vio obligado a demoler barrios y a sortear dificultades por derrumbes en la variante de la Romelia, vivió un caos vial sin precedentes con la caída del puente del Alambrado, inauguró la glorieta de Corales (un adefesio sin duda), debió enfrentar el asesinato de un par de chimpancés con el que nos dieron terrible vitrina por todo el planeta y defendió sin argumentos obras inconclusas que pasan a la historia como monumentales elefantes blancos: el malecón del río Otún y la avenida de los Colibríes sobre la que pesan largos aplazamientos sin justa causa (siempre acudió al invierno aunque éste haya sido el año más seco de la última década) y enormes adiciones financieras. Adicionalmente sufrió una estruendosa derrota electoral como cabeza de los advenedizos que pregonaron el Cambio. Pero bueno, alguna cosa positiva nos queda: se acaban las fiestas del «chupe». Feliz año 2024.

3 COMENTARIOS

  1. Solo me queda un punto claro. El populismo que parece haber dominado al menos en el mundo occidental, ya sea de derecha o de izquierda, no es la solución y ahonda los problemas. No son las ideologías sino la ineptitud de los gobiernos los que extienden los conflictos, la falta de honestidad y el hambre del poder.

  2. Muy bueno sería ahondar en el origen de esos conflictos. Dilucidar los motivos reales y profundos. Ya los hechos están allí, los propagan a su visión unos y otros, y todo sigue. Saludos

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