Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadUn episodio que se vuelve paisaje en Megabús

Un episodio que se vuelve paisaje en Megabús

Es Domingo, un día ideal para desconectarnos del diario acontecer y visitar pueblos. La temperatura rebasa los 29 grados centígrados. El cuerpo pide sol y playa, o al menos sol y rio, pues vivimos sobre la cordillera de Los Andes.  Junto con mi esposa abordamos un articulado del sistema integrado de transporte masivo Megabús, con destino a La Virginia.  El vehículo tarda en llegar porque los días festivos reducen el parque automotor según demanda.  Tomamos la ruta 1.  El vehículo está lleno.  Se desplaza velozmente sobre la Avenida Simón Bolívar, cruza el viaducto y toma la avenida del Ferrocarril con rumbo al intercambiador de Cuba.  Pocos lo advierten, pero un hombre entrado en años afronta una crisis de salud.  Aparenta estar dormido, pero no.  Tiene síntomas de haber sufrido un preinfarto.  Los pasajeros gritan.  Le piden al conductor que se detenga, pero no lo hace.  Tal vez no los escucha o está obligado a cumplir un extraño protocolo.  Llega a la estación más cercana.  Antes, una mujer se ha acercado al pasajero y con elementales conocimientos de primeros auxilios le ha golpeado el pecho buscando alguna respuesta favorable.  El hombre no reacciona.  Cae al piso.  Ya en la estación, los demás pasajeros lo auxilian.  Alguno, que se dispone a abordar el articulado, toma al hombre en sus brazos y lo conduce a la estación.  Otros lo acompañan.  El bus sigue su marcha.  El bolso de uno de los voluntarios ha quedado en el interior del bus.  Los pasajeros increpan al conductor.  La reclaman por su insolidaridad.  Critican que no se detuvo, no se apersonó de la situación.  Tampoco esperó a que todo volviera a la normalidad y los voluntarios pudieran retornar al vehículo o salir, según fuera su intención.  Todo ocurrió en minutos.  En medio de protestas el articulado llega al intercambiador de Cuba.  El conductor descomedido se baja a prisa.  Y nosotros sorprendidos le comunicamos la anomalía a la periodista que presta sus servicios de comunicadora a Megabús.  Ella, diligentemente, nos avisa que lo ha hecho saber de la parte operativa y la gerencia y nosotros nos ofrecemos, como cualquier ciudadano consciente y solidario, a respaldar lo dicho con nuestro testimonio cuando seamos requeridos.  Nunca sucede.  Preguntamos por Whatsap qué pasó y esta es la respuesta: “Hola Luis Fernando, buenas tardes. Lo que me estás pidiendo es la respuesta a un derecho de petición, que por ley la entidad tiene 15 días hábiles para responder, en este momento los ingenieros están verificando fechas y cámaras de seguridad para darle una respuesta concreta”.  Lo curioso es que nunca invoqué un Derecho de Petición. Sólo acudí a la colega, en mi calidad de simple ciudadano, para que le hiciera conocer a la gerencia de Megabús que su conductor estaba obrando de forma indolente, poniendo en peligro la reputación de la empresa y posiblemente la vida e integridad de un pasajero de tercera edad.  La pregunta, formulada el 7 de septiembre fue: “Tú sabes qué destino tuvo final mi denuncia sobre el conductor del articulado que dejó tirado al pasajero infartado en la estación Olaya y arrancó sin permitir que sus auxiliadores retiraran sus pertenencias. Es mi obligación como ciudadano y como periodista hacer esta incómoda averiguación”.  Los hechos en cuestión sucedieron el 27 de agosto del presente año y, como queda claro, nada sucedió.  Algo similar a lo que le ocurrió a mi esposa muchos meses atrás, esta vez en una cabina del Megacable, también operado por Megabús, que estuvo más de una hora suspendida sin que nadie de la empresa le diera una explicación a ella ni a los demás pasajeros.  Entonces, se apareció el gerente a tratar de desmentir su denuncia y ahí nos vimos frente a frente en la estación Olaya, yo dispuesto a respaldar mi denuncia con evidencias.  Muchas veces las organizaciones sólo son el reflejo de sus líderes.  Cuando no hay protocolos, o cuando estos no se cumplen y en vez de solucionar los líderes ocultan los errores debajo de la alfombra, las empresas paulatinamente van perdiendo el prestigio que mucho han tardado en ganar.  Así que no solo son las irregularidades denunciadas en El Opinadero por los columnistas Álvaro Beltrán, Carlos Alfredo Crostwhaite y James Fonseca con respecto a los manejos financieros y administrativos; es también con la parte operativa y la reacción de los conductores frente a las eventuales contingencias.  Ahí también estamos graves.  No hay que ocultarlo, es mejor solucionarlo.

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2 COMENTARIOS

  1. Es una lástima que el alcalde de Pereira no haya planificado el sistema en bien de los pereiranos. Con denuncias penales para el gerente de Megabus, el alcalde Maya y el gerente de Integra. Los medios de comunicación en un silencio fastidioso.

  2. La situación del Megabus es lamentable y de impacto negativo para la ciudad, sin embargo no me extraña el poco eco que han tenido las denuncias, firma del otrosi y las demandas en curso. Estamos en época electoral y ya sabemos cómo se mueve la política local.

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