Un grito a la bandera

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Ilustradora Valentina Aguirre: @agui.visual

Nota de la dirección: A partir de hoy, El Opinadero abre sus puertas a las nuevas generaciones de líderes de opinión en un espacio que denominaremos EL OPINADERO JUNIOR. Será nuestra cantera, el yunque donde se forjan las conciencias de las nuevas generaciones para aportar sus puntos de vista sobre el acontecer nacional y local, desde la óptica de una juventud que brilla por su inteligencia crítica.

Por: Natalia Cardona

Durante años desde mi infancia he escuchado un consejo muy particular, el cual no solo me dieron en mi familia sino también en mis aulas de clase y, creo que ese consejo trajo las negativas consecuencias del poco criterio político que tenemos en la actualidad, en muchas ocasiones como ya lo mencioné me aconsejaban mucho “Sobre política y religión no se discute” ¿Y entonces? ¿Sobre qué se discute? Por ahora dejaré la religión por fuera de la ecuación, lo que me interesa en este momento es preguntarle si por lo menos usted se ha cuestionado un poco de dónde viene la política de este país, aunque como yo, debe tener infinitas dudas.

Debo confesar que en el colegio poco me enseñaron sobre política e historia nacional, hasta que en algún momento de mis 16 años recién cumplidos, leí el libro “El olvido que seremos” del autor Héctor Abad Faciolince, y leí una frase que desde ese momento siempre que la recuerdo se me ponen los pelos de punta: “Lo que se escribe con sangre no se puede borrar” y así ha sido escrita la historia de Colombia. Matan jóvenes, niños, líderes y lideresas, defensores de derechos humanos, etc, etc, etc y, es un miedo predominante a la hora de opinar sobre cualquiera de las situaciones que vivimos, y no es algo nuevo, diferentes grupos armados hace más de 50 años ya hacían parte de los escritores, con fusil en mano, que redactaban la historia de un pueblo que por más que conociéramos lo que sucedía íbamos a repetir, porque lo único que tenemos a nuestro favor son las calles para alzar nuestra voz y diferentes espacios de discusión, por ejemplo desde nuestro semillero Gliglicos apoyamos todas estas ideas de crear una sociedad diferente; y aunque con bandera blanca marchamos, el Estado no permite que un pueblo quiera cambiar, ataca y destruye el futuro del país, los jóvenes, estudiantes, hacemos de las calles nuestro campo de guerra, nuestros voz la mejor arma, y unas ganas infinitas de cambio, el escudo más fuerte.

Ahora sí les quisiera preguntar, ¿No les parece prudente que es momento de discutir sobre política? Y no, no es por defender a Uribe o defender a Petro, o unos cuantos más personajes, los mismos de siempre; se discute de política porque es momento de plantear alternativas de cambio, políticas que nos permitan construir un pueblo fuerte y orgulloso de su bandera, porque bien conocemos el significado de esa tricolor que ha viajado a tantos países por motivo de orgullo, así que no podemos permitir que el azul de los mares se opaque de rojo, sangre regada por compatriotas que sigue llenando nuestras calles por conseguir una libertad que por ahora tenemos a medias, y tampoco es para que se sorprenda por la empatía que pedimos, aunque la sangre no sea de su familia o amigos, esto si tiene que ver con todos, esto tiene que ver con el estudiante, con el trabajador, con el pensionado, con el perro y con el gato, porque este país lo construimos a pulso entre todos, y entre todos gritamos a la bandera, el país es nuestro y no de los que quieren acabar con lo nuestro; y como también lo dice nuestro himno “Soldados sin coraza ganaron la victoria”

Eso sí, si usted es de los que dice que esto no tiene ver con usted, lo invito a que por lo menos no opaque los esfuerzos de los que luchamos por unas calles absueltas por completo del miedo a ser asesinado.

Twitter: @Natal07_ 

8 COMENTARIOS

  1. Esto puede ser el principio del cambio, que se rompan los paradigmas, y que lo público sea eso, público. Nuevas generaciones, nuevas banderas que enarbolar.

  2. El gran problema radica en la serie de paradigmas en los cuales nacemos y sobre todo en los cuales siguen creciendo nuestras generaciones, como madre y sobre todo como colombiana que me duele mi país este que con el paso del los años de deteriora más y más,me pregunto ahora ¿qué es bueno? ¿Que es malo?, la verdad me duele ahora no poder criar princesas en casa con fantasías como las que yo tuve de niña, ahora y la vida, la sociedad y sobre todo la maldad humana me toca criar y formar mujeres abiertas, sin fantasías sin tapujos, niñas que deben de crecer sabiendo que deben ser pujantes, fuertes y sobre todo consientes de que no son ellas, no soy yo, es todo lo que nos rodea quienes les exige y sobre todo las necesita centradas en la realidad, es triste despertar cada mañana y ver mi país más opaco ese país donde ya no se como explicar a los más pequeños que es bueno o que es malo, sinembargo lo mejor que podemos hacer es no enseñar y mucho menos obligar a nadie a callar, ! Hablen, expresen, gritamos¡ no importa el que dirán ni la cuna en que les obliga a callar!

  3. Excelente artículo que expresa como la apatía que paulatinamente nos han inculcado sobre la política ha hecho que cada vez estemos más lejos de una sociedad justa. Tengo fe en esta nueva generación pq definitivamente nosotros no pudimos.

    Giovanni Trujillo

  4. De acuerdo con lo que este artículo describe, nos han mantenido cayados durante años con la falsa premisa de que en política no se discute, es el momento de discutir de enpoderarnos, de dejar de criticar a unos o a otros para pasar actuar.
    En política se discute, se aporta y se hace

  5. Definitivamente me identifico con este escrito, el fomentar quedarnos callados para evitar disgustos a otras personas, en ser personas sumisas ante situaciones que nos afectan, directa o indirectamente, en este caso expones el ejemplo discutir de política o religión, son temas complicados, pero no discutirlo o no alzar nuestra voz ante un desacuerdo, es lo que tiene nuestro país manchado de sangre, perdiendo nuestros recursos naturales, entre otros.

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