Universidades, lugares de vulneración de los derechos de las mujeres

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Por Eduardo Montoya Pérez

Escuchando la W Radio el día miércoles 22 de julio, el equipo periodístico entrevista a dos estudiantes de la Universidad Nacional, quienes aducen tener 30 testimonios que no son anónimos, además de material probatorio, sobre presunto un abuso sexual de las que fueron víctimas estudiantes por parte de tres docentes.

Oír:https://www.wradio.com.co/noticias/actualidad/estudiantes-de-la-universidad-nacional-denuncian-casos-de-acoso-sexual/20200722/nota/4056955.aspx

Tenía planeado escribir sobre otro tema para mi columna, pero me puse a pensar sobre este tipo de hechos de lo que, estoy seguro, nuestras universidades en el Eje Cafetero no están excluidas.

Para la Corte Suprema desde el año 2018, el acoso sexual es un acto verbal o físico que implica “acciones, tocamientos, señas o conductas de naturaleza sexual” (Tiempo, 2018), lo preocupante del asunto es que, en la mayoría de los casos, las mujeres y hombres no denuncian, porque de alguna manera sienten que no hay nada raro, o porque consideran que por ser el docente bacano o el de las mejores referencias del claustro educativo; él no comete este tipo de hechos.

También llama la atención, que existen algunos docentes que, escudándose en su figura de poder, hacen de las suyas con las estudiantes, y para lograr su objetivo las amenazan con las notas, otros se aprovechan de las situaciones de vulnerabilidad psico-afectivo de ellas.

Creo que en algunos casos las y los estudiantes no logran diferenciar que están siendo acosados por los docentes. En ese contexto y de acuerdo con la investigación “Violencia sexual contra las estudiantes” que realizó la Universidad de Caldas”, el cual cita a la Secretaría de la Mujer de la Unión de Personal Civil de la República del Argentina, la cual diseñó una clasificación de acoso:

  • acoso leve: chistes, conversaciones de contenido sexual, miradas o gestos lascivos, muecas.
  • acoso moderado: llamadas, cartas o invitaciones con intenciones sexuales.
  • acoso fuerte: manoseos, sujetar, acorralar.
  • acoso severo: presiones tanto físicas como psíquicas para tener contacto sexual.

En este sentido, la Corte Suprema de Justicia ha expresado que cuando se presentan situaciones de superioridad “la esencia del delito radica en las posibilidades que surgen de la asimetría entre la víctima y el agresor, en cuanto le permite subyugar, atemorizar, subordinar, amedrentar, coaccionar, intimidar”.

Me tomé la tarea de consultar algunas fuentes dentro de entidades como la Personería Municipal de Pereira y la Defensoría del Pueblo en Risaralda, quienes, de manera extraoficial, me expresaron su preocupación ya que son varias las instituciones donde se vienen presentando acoso y/o agresión sexual por parte de docentes a estudiantes.

De igual manera, pude conocer que las instituciones educativas deben tener formulado un manual o ruta de atención para prevenir y atender este tipo de casos, para lo cual la Procuraduría y la Corte Constitucional las han exhortado a:

  1. Se crea en su relato, se comprenda su reacción y no se emitan juicios de valor u opiniones, ni se minimice lo ocurrido.
  2. Se guarde confidencialidad sobre lo manifestado, incluyendo la reserva de su identidad.
  3. A que las acciones que se emprendan se adelanten con celeridad y debida diligencia.

En ese orden de ideas, las instituciones de educación superior no pueden seguir siendo cómplices de depredadores sistemáticos que abusan de su poder para aprovecharse de las estudiantes, convirtiéndose en lugares donde se vulneran los derechos de las mujeres sin que se tomen las medidas necesarias para proteger su integridad.

Así las cosas, la invitación es a denunciar, a no quedarse calladas por temor a perder una nota o el semestre o por la falta de confidencialidad frente a la denuncia, porque son las universidades quienes están obligadas a preservarla.

Si las instituciones educativas no les prestan atención, busquen apoyo en la Personería Municipal y la Defensoría de Pueblo, quienes están totalmente prestos a apoyarlas y protegerlas.

Las universidades y los centros de educación son los lugares para impartir sabiduría y conocimiento no para proteger a algunos docentes que son brillantes en la academia, pero que su brillantez es opacada por ser delincuentes y acosadores sexuales.

Referencias

Tiempo, E. (09 de 03 de 2018). Corte Suprema de Justicia. Obtenido de Corte Suprema de Justica: http://www.cortesuprema.gov.co/corte/index.php/2018/03/09/hasta-donde-llega-el-acoso-sexual-esto-dice-la-corte-suprema/

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