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LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

Actualidad¡Véngase a vivir feliz con nosotros!

¡Véngase a vivir feliz con nosotros!

El hábito de describirse a sí mismo es propio de todas las sociedades humanas. A partir de tradiciones e imaginarios se construye una idiosincrasia y esa singularidad se consolida con el tiempo. En Colombia tenemos muchas: el bogotano, el santandereano, el llanero, el pastuso, el paisa, el costeño y más. Incluso hay diferencias y matices en cada una de ellas. Todos reconocemos que entre los costeños hay guajiros, samarios, cartageneros, barranquilleros, cordobeses y sucreños, cada uno con sus acentos y costumbres diferentes. Revisemos un poco la nuestra.

Según Juan Camilo Escobar Villegas —profesor titular de la Universidad Eafit—: «Los intelectuales se inventaron la noción de raza antioqueña y le empezaron a hilar características particulares de la raza blanca, que tenía un vínculo fuerte con la familia y la religión, trabajadora, emprendedora, que colonizaba de manera pacífica. Y eso se convirtió en un mito en el cual el antioqueño se piensa a sí mismo como una raza homogénea que hace parte de las razas superiores.»

Las definiciones suelen obedecer a idealismos. Es imposible pensar que en Antioquia solo existen católicos, blancos, monogámicos, pacíficos y arrieros. Sin embargo hay rasgos y características en su población que sobresalen y que permiten hablar de «cultura». Quizás de allí proviene el concepto de «paisa» con sus particularidades bien definidas: es cantinero, aguardientero, tanguero y parrandero y en el imaginario colectivo se lo tiene como industrial, comerciante, minero, ventajoso y cafetero. Es sin duda la más singular y sólida de las idiosincrasias de la nación colombiana.

Los habitantes del Eje Cafetero somos híbridos. Un poco paisas y un poco caucanos. Así nació en 1905 ese esperpento llamado departamento de Caldas. Una fusión caprichosa de pedazos de los estados soberanos de Antioquia y Cauca. El norte como apéndice del primero y el sur como parte del segundo. Las profundas y evidentes diferencias dieron al traste con ese invento y el mapa colombiano se desgarró doce lustros después en tres pedazos.

A pesar de todo esto me atrevo a afirmar que a los pereiranos nos pesa más la herencia antioqueña, la del hacha y el machete, la de las mulas y muleras, la de alpargatas y carriel. Bien nos retrató el poeta con aquella descriptiva frase: «Pereira, querendona, trasnochadora y morena». Aunque este último calificativo está más ceñido a la caucanidad, el primero y el segundo son características clásicas de la antioqueñidad.

Nos resbala que nos critiquen por liberales —y no me refiero al pensamiento político—, abiertos y sinceros. Nos reconocemos amigos de la parranda, el güaro y la música popular. No en vano aquí se arraigaron y triunfaron el Caballero Gaucho, Oscar Agudelo y Alci Acosta. Nadie puede negar que Medellín, Manizales y Pereira son con exclusividad las capitales colombianas del tango. Con diferentes prioridades que los antioqueños los pereiranos somos comerciantes, cafeteros e industriales. En ese orden. Amantes también de las artes y de los valores comunitarios. Solidarios y generosos. Ávidos de riqueza quizás con desmesura. Madrugadores y trabajadores sin pereza. Amables, afectuosos. Y esa pléyade de virtudes se acompasa con la que mejor nos define, la que más nos reconocen, la que llevamos todos dentro: somos —en todos los sentidos— los mejores anfitriones de la patria: «Aquí no hay forasteros, todos somos pereiranos». Entonces no lo dude: ¡Véngase a vivir feliz con nosotros

7 COMENTARIOS

  1. Buena esta, como todas las columnas que escribe el querido exalcalde Ernesto Zuluaga. Es importante que en las escuelas y colegios se hable de la idiosincrasia de los pueblos para no perder nuestra identidad.

    Jaime Bedoya Medina

  2. Muy buen brochazo a nuestra cultura, de acuerdo con Juan Antonio profundizar sobre la Caucana.
    Ahhh y tampoco somos sesesionistas, como lo están pregonando paisas recalcitrantes.

  3. Yo, Como pereirano, no me siento paisa ( no soy de cultura traqueta , ni estrecho de pensamiento ) pienso que somos una cultura que ha evolucionado y que ha abierto su pensamiento como sociedad . Somos más que paisas , una versión mejorada de ellos .

  4. Excelente análisis. Si que vengan muchos. Pero que aprendan de civismo. Pereira los acoge ,pero que la cuiden . No queremos una ciudad sin orden.

  5. Muy buen artículo amigo @ErnestoZuluaga creo que en la creación del Departamento de Caldas también se incluyeron zonas del Departamento del Tolima según leí en algún artículo.
    Sin embargo el comentario va especialmente a reforzar las cualidades y calidades de las gentes de Risaralda y del viejo Caldas que enamoran a los visitantes junto con el verde de nuestras tierras

  6. Estupenda reflexión. Valdría la pena revisar un poco más sobre la herencia caucana, que sin dudas complementa y fortalece el arquetipo cultural Pereirano.

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