Vuelve un cántaro al agua

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Por Vigía CIVICA

No nos sorprende que en los pliegos de la Licitación Pública N°039/2020, abierta por el municipio de Dosquebradas, para contratar el mantenimiento de sus vehículos y maquinaria pesada, hayan aparecido condiciones excluyentes que a potenciales proponentes y a esta Corporación VIGÍA Cívica, les despierten sospechas de direccionamiento indebido.

Es incongruente que para el “Estudio del Sector” se tengan en cuenta contratos similares de los municipios de Choachí, Cundinamarca, La Unión, Antioquía y el Departamento de Guaviare, territorios con condiciones incomparables a las locales.

Lo que si resultaba sospechosamente congruente eran las exigencias que inicialmente fijó la administración municipal para los eventuales proponentes: el índice de rentabilidad del capital y los de liquidez y endeudamiento era iguales a los obtenidos, a diciembre 31 del 2019, por la firma SALUDCAR Operación Colombia S. A. cuyas cifras hacen parte del estudio del sector, junto con otras cuatro empresas de Pereira.

Preguntamos: ¿en qué forma afecta la salud del contrato que se pretende negociar, el que los accionistas de las empresas proponentes tengan más, o menos, rentabilidad por sus aportes?

Ante la avalancha de observaciones bien fundamentadas, de personas y empresas interesadas en la licitación, el gobierno de Dosquebradas, advirtiendo que no había estaba tratando de favorecer a ninguna empresa, aceptó cambiar las condiciones, sin embargo, mantuvo la exigencia de una superficie de 1.000 metros2 para talleres del proponente, aunque ahora puede cumplirse con dos segmentos de 500 metros2, pero, paralelamente, cambio la posibilidad de que el taller estuviera situado en el Área Metropolitana y restringió su ubicación al municipio de Dosquebradas.

El área exigida y la ubicación, son parámetros que, fuera de excluir a un alto porcentaje de talleres automotrices del Área Metropolitana, no son indicativos de la mejor, o menor, calidad de los servicios que prestan esos establecimientos, puesto que un taller de 300 metros2, con la mitad libres porque cumple con la programación de su trabajo, puede ser más eficiente que otro de 2.000 metros2, sin espacio para ingresar más vehículos, por estar lleno de carros desarmados.

Pero mecanismo de exclusión, de requerir un área desproporcionada para el taller con el que contratará el mantenimiento de sus vehículos, no es nuevo en el municipio de Dosquebradas. En 2017, exigió una superficie de 2.000 metros2 que equivalen a la mitad del espacio que ocupa una cancha de futbol de dimensiones normales, en un contrato para reparar cuatro vehículos, más una “retroexcavadora” y una “motoniveladora”, que juntos, no ocuparían más de 300 metros cuadrados.

Como era de esperarse las fórmulas de exclusión rindieron sus frutos, pues al cierre de la licitación N°039/2020, solo apareció un oferente, la “Unión Temporal Dosquebradas 2020”. Cuando se publique el contrato sabremos quienes son sus integrantes, pero, seguramente no nos sorprenderán sus nombres.

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