Fundado el 9 de febrero de 2020
LUIS FERNANDO CARDONA
Director Fundador

ActualidadYa nada vale huevo

Ya nada vale huevo

A diferencia del terrible descache del congresista Gabriel Vallejo, pasó sin despeinarse la noticia de los 35 mil hogares que, al estar registrados en los indicadores de pobreza extrema del Dane, aguantan hambre y otras necesidades básicas en el área metropolitana Pereira-Dosquebradas-La Virginia. Aquí en nuestras narices.

Parece bien que ante semejante tragedia humana le echemos tierrita al asunto. Ni más faltaba que hiciéramos un escándalo con una vergüenza social de esa magnitud. Hay cosas más importantes, como el número diario de contagiados de Covid que algunos reportan con devoción macabra.

Desde cuándo el hambre de los demás y la marginalidad causada por la inequidad y la injusticia social nos quitan el apetito.

Eso fue en el palacio de Versalles cuando la gente pedía pan y la reina María Antonieta que no hablaba francés los mandó a comer tortas. Pero eso ocurrió en julio de 1789 y una revolución de esas no se vuelve a ver en la vida ¿cierto?

Y parece bien que los gobernantes no digan nada al respecto, ellos dicen cosas más importantes, como, “fui asaltada en mi buena fe”. Qué importa que sea evidente el deterioro de las costuras de la política social asistencialista. A quién le importa una verdad real que no requiere comprobación científica: la gente no está pidiendo sopa, la gente pide oportunidades. Encontrar un nuevo comienzo.

Hace muchas centurias se viene diciendo que al que tiene hambre no se le debe dar pescado; enséñale a pescar para que coma toda la vida. Pero esas son pendejadas de antaño, porque es claro que el negocio electoral no funciona así. No tiene gracia ni genera valor para los políticos utilitaristas que la gente salga de la pobreza extrema.

¿Justicia social? ¿Cuál es el político que invoca una tesis pública sobre justicia social, equidad y solidaridad social? Tan pendejos. Eso no da votos.

Debemos estar de acuerdo con que a los pobres hay que amarlos tanto que se debe procurar tener muchos más de ellos. Si, de acuerdo; que se reproduzcan como verdolaga en playa. Esa es la idea. Es impúdica, obscena y perversa, pero la idea de la sopa gratuita es genial. Por eso hay que invertir comprando más ollas para más sopa porque lo que habrá son pobres a la lata.

Y también hay que estar de acuerdo que frenar la corrupción es un error tan grave como recuperar los 70 mil millones de pesos para el Internet de las zonas rurales. La gente no tiene por qué saber que lo que castiga más a los pobres es la corrupción. Corrupción e inflación, son dos impuestos perfectos para los pobres. Por ahí es la cosa y en esas estamos.

Y ahora con las elecciones para congreso y presidencia de la República, pobres es lo que ciertos candidatos necesitan en las urnas, cuando habrá que prometerles ríos de miel y leche. Otra vez.

Hubo una época en que la proteína de un huevo revuelto con el carbohidrato de un plato de arroz y aguapanela eran solución en la mesa de los humildes más pobres. Ahora ya no se puede decir que algo “vale huevo” porque si algo es realmente caro, es un huevo, una libra de arroz y un atado de panela.

Ya nada vale huevo. Ni siguiera la reforma tributaria de Duque y el fatídico Carrasquilla quedó valiendo huevo. Ellos despertaron el león dormido del descontento social, los bloqueos, las primeras líneas y el paro nacional. Pasamos de Guatemala a guatepior, dicen los poderosos del Gea.

Recién escuché en la fila de un banco a dos amigos que hablaban de la carestía de los alimentos y la pobreza que coquetea con la miseria.

-Siempre ha habido y habrá pobres- dijo uno

-Si hermano, pero yo hablo de los pobres más pobres, esa gente que aguanta hambre- replicó el otro.

Se quedó mirándolo y muy serio, dijo:

– En el mundo hay más de 20 millones de personas que viven con menos de un dólar y una sola comida al día- y agregó: -hermano no sufra por eso mientras en tu mesa tengas los tres golpes.

 Y añadió:

-Eso no tiene remedio mientras en el mundo se sigan eligiendo a dirigentes políticos ineptos y egoístas.

Y cerró con este portazo verbal: mejor cambiemos de tema.

Alguien muy cercano, muy querido, muy católico y muy afecto a la filosofía solidaria y pragmática de Richard Rorty (quien era ateo consumado y socialdemócrata), me dijo esto:

-Cuando Dios quiere castigar a las personas individualistas, las vuelve indiferentes-.

Claro, digo yo, hasta que el problema les toca la puerta.

Como a María Antonieta, a quien todo le valía huevo, hasta que su cabeza conoció la guillotina.

@periodistalg

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5 COMENTARIOS

  1. Ocurre en nuestra Colombia como en la Francia de Mária Antonieta, los dueños del poder, que en nuestro caso son los votos, no entienden el idioma .

  2. Muy buena su columna Luis. Más pobres con menos cultura política para poder transarles el voto por migajas.

  3. Excelente Artículo, comparto las premisas del mismo; el individualismo del capitalismo salvaje ha dado sus frutos destructivos de la solidaridad, y la equidad (darle a cada cual lo que se merece), diferente a la igualdad que el sentido común de los no estudiosos creyentes de su propia apelación a la ignorancia, le llaman comunismo y no Social Democracia.

    • La social democracia de Venezuela o la de Cuba? O la China? Cuál es la que sirve? Bien lo dice Luis. Si no existiera la corrupción, hasta funcionaría bien la derecha y la izquierda. Pero es que los que tocan dineros públicos tienden a ver un tesoro perdido.

      • La socialdemocracia europea, doña Beatriz; que respetando el mercado y las formas democráticas, construye Estado Social y redistribuye la riqueza.

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