Los acontecimientos se han sucedido a una velocidad impresionante. Luego de la criminal acción de guerra de D. Trump al ordenar el secuestro del presidente de la RB de Venezuela el 3 de enero/25, y asesinar a más de un centenar de militares y civiles, el jefe de la casa blanca arreció sus amenazas contra Colombia y nuestro presidente Gustavo Petro. El siniestro personaje calculó seguramente, que obtendría una ovación generalizada en el planeta por su criminal proceder contra una nación indefensa militarmente, pero lo que se encontró fue una ola de recriminaciones, los más tibios, hasta la condena abierta y los reclamos de ponerle fin a la agresión imperialista en la mayoría de jefes de Estado.
En nuestro país alcanzó a correr el rumor de un ataque artero contra nuestro país y de una acción directa contra el presidente. Pero “quién dijo miedo”, Gustavo Petro, un hombre valiente, con la dignidad de un jefe de Estado y el sentido verdadero de patria a flor de piel, convocó al pueblo soberano a manifestarse en las calles y él mismo, presidió la inmensa movilización en Bogotá el 7 de enero pasado. La consiga fue y es clara: “Por la democracia, la soberanía y la dignidad nacional”, y como muy pocas veces, el pueblo salió a manifestarse por un derecho esencial como es el de la autodeterminación y a la no agresión. También es la primera vez, y esto es totalmente nuevo, en que un presidente colombiano se levanta con la frente en alto ante el criminal del norte para decirle aquí defendemos nuestra soberanía y dignidad nacional, y ninguna fuerza extranjera por poderosa que sea, tiene derecho a pisotearlas. Es claramente una postura antiimperialista, bandera que hoy cobra mayor vigencia que nunca.
Al mismo tiempo corrió la noticia según la cual, el Juez que sigue el caso se encuentra con que la Fiscalía de EEUU, desestimó el cargo contra N. Maduro de ser el Jefe del denominado Cartel de los Soles, pues simplemente se ha tratado de un relato sin sustento material probatorio. Ese relato como tantos otros, fue orquestado muy seguramente por la CIA, y amplificado por los medios de comunicación corporativos al servicio de los mega poderosos del planeta. Petro lo ha sostenido, ese cartel no existe, es un invento para justificar la agresión contra Venezuela.
En la agresión contra nuestro país no sólo han participado las fuerzas más retrógradas de EEUU, no, en esa empresa apátrida, ha participado un puñado de líderes de ultraderecha pertenecientes a lo más rancio de la oligarquía colombiana. Han participado abiertamente personajes del CD empezando por el atávico y decrépito Uribe Vélez y sus fichas bien conocidas, y hombrecillos como quien hace gárgaras con la expresión “firmes por la patria”, pero que corre sumiso a hincar la rodilla ante el amo del norte y clama por una intervención inmediata contra Petro, su gobierno y por supuesto, contra Colombia.
Vino después algo inesperado y sorpresivo: la comunicación telefónica entre Petro y Trump y el acuerdo de una reunión en la Casa Blanca, lo cual saludamos, porque el diálogo se debe imponer por encima de la fuerza, pero conociendo al personaje de marras, nuestro presidente debe andar con todos los sentidos bien alertas y nuestro pueblo, como lo señala la sabiduría popular “Dormir con un ojo abierto”.




Buen día Don Fernando. Gran escrito.
Nuestro presidente Gustavo Petro no debe ir a los Estados Unidos. Que se reúnan virtualmente por meet, zoom u otra plataforma. No hay garantías con ese señor, además, en Estados Unidos el tema está también candente por las acciones dentro y fuera de la nación.
Las cosas malas caen por su propio peso y espero ese momento ya saben de quien estoy hablando.
Feliz día.