En Colombia, el sistema de salud enfrenta una problemática que afecta directamente a millones de pacientes: la discrepancia entre la cantidad de medicamentos prescritos por los médicos y las dosis efectivamente entregadas por las farmacias.
Los médicos de las EPS (Empresas Promotoras de Salud) suelen prescribir tratamientos para 30 días, pero las IPS (Instituciones Prestadoras de Salud) entregan medicamentos en presentaciones de 14 o 28 dosis, lo que genera un desajuste que pone en riesgo la continuidad de los tratamientos.
La normativa colombiana es clara: las EPS deben garantizar la entrega completa e inmediata de los medicamentos. Según la Resolución 1604 de 2013 del Ministerio de Salud y Protección Social, cuando no es posible entregar la totalidad de los medicamentos en el momento, las EPS tienen un plazo máximo de 48 horas para coordinar la entrega en el lugar de residencia o trabajo del afiliado y para pacientes con patologías crónicas, se establece que los medicamentos deben prescribirse por periodos no menores a 90 días, con entregas no inferiores a un mes.
La práctica muestra una desconexión entre la industria farmacéutica y las necesidades reales de los pacientes.
Las decisiones comerciales de empacar medicamentos en cajas de 14 o 28 dosis, parecen responden a intereses de mercado y no a consideraciones médicas o de salud pública.
Aunque legalmente no hay prohibición sobre la cantidad de dosis por empaque, sí existe un vacío regulatorio que permite que estas prácticas continúen.
Esta situación deja a los pacientes en una posición vulnerable y expone la falta de control efectivo por parte del Ministerio de Salud que con la responsabilidad de supervisar y regular el suministro de medicamentos, está priorizando otros aspectos del sistema de salud, como el control de precios o la reforma al modelo de aseguramiento.
La falta de acción podría también deberse a un desconocimiento de las implicaciones diarias de este problema para los pacientes.
El refrán popular “De grano en grano va llenando la gallina el buche” se aplica perfectamente a la problemática de las presentaciones incompletas de medicamentos.
Cada acto que parece insignificante por sí solo —como entregar cajas de 14 o 28 dosis en lugar de los 30 días completos recetados— contribuye a un esquema de aparente corrupción silenciosa que, con el tiempo, genera graves consecuencias para los pacientes y el sistema de salud.
Estos actos de presunta “pequeña” corrupción, cuando se acumulan, llenan el “buche” de los proveedores del sistema y crean un impacto negativo significativo en las instituciones.
La falta de supervisión, los intereses comerciales y los vacíos regulatorios alimentan un ciclo en el que los pacientes son los principales perjudicados.
La salud de los pacientes debe ser la prioridad, y garantizar la entrega adecuada de medicamentos es fundamental para asegurar tratamientos efectivos y continuos.
Colombia necesita políticas claras que obliguen a los fabricantes y proveedores de medicamentos a ajustar sus presentaciones a las necesidades reales del sistema de salud y de los usuarios.
Mientras esta situación no se resuelva, los pacientes seguirán enfrentando la incertidumbre de tratamientos interrumpidos y la carga de un sistema que parece priorizar intereses económicos sobre el bienestar de las personas.



Algunas Farmacéuticas que tienen conductas contrarias a la buena fe, solo dinero, no importa la gente. Una reflexiva columna
Cambié de EPS con la ilusión de recibir mis tratamientos a tiempo pero la verdad en ese aspecto creo que la situación sigue igual ya que mes a mes toca comprar los medicamentos para no afectar la salud. Hasta cuándo estaremos en esta situacion? Muy apropiado el escrito-denuncia, mil gracias!!
Negocio, socio.
Es el negocio el que impera para favorecer a todos, menos a los pacientes; lamentablemente ellos no importan. S saltan las normas y no pasa nada.
Excelente reflexión.