Por: Carlos V. Sánchez H. Cavisa
Recientemente circuló en redes sociales una queja por los recursos invertidos para la asistencia de algunos escritores risaraldenses a la Feria Internacional del libro de Bogotá en el 2024. Reconociendo y respetando como válida estas voces que están en su derecho de protestar y, dejando a un lado el estilo utilizado que no comparto, con el que se suele abrir este tipo de discusiones por parte de algunos gestores culturales para dar pie a la polémica, dejo los siguientes puntos a consideración:
-Es importante que los escritores risaraldenses vayan a la feria del libro de Bogotá y muestren su trabajo, para dar a conocer las obras literarias y el pensamiento que se construye en el departamento cada año. Estas formas de pensamiento pluriétnicas, diversas, incluso contradictorias, son necesarias para que se entienda que vivimos en una región productora de contenidos, fiel a sus principios de libertad.
-El gobernador Juan Diego Patiño mostró el año pasado voluntad y compromiso con esta tarea, abrió una convocatoria y algunos, varios escritores participaron activamente de este proyecto dando como resultado: 15 escritores, 1 stand de por sí costoso por las tarifas establecidas por la Cámara del libro (cuestión a revisar a nivel nacional), promotores y equipo logístico que asistieron a Bogotá y promocionaron las letras de Risaralda. Hubo fallas, por supuesto que sí, pero todos los procesos exigen mejoras y ajustes.
-Durante años hemos venido repitiendo la misma fórmula de participación en la FILBO, con algunos leves cambios, y la actual gobernación puede cambiar este sistema y mejorarlo sustancialmente.
– Es cierto que esta presencia de autores requiere de una curaduría y una selección rigurosa para que vaya lo más representativo del departamento en cuanto a producción literaria e intelectual, por tanto, es importante afinar los criterios de selección para que a la FILBO asistan autores y editoriales que tengan obras nuevas que mostrar, de calidad, y que deje de repetirse la presencia de escritores con los mismos libros de hace 3 años o que asistieron el año pasado y pretendan ir con el mismo título. Contamos con un programa de maestría y un doctorado de literatura, buenos editores locales, académicos e intelectuales que pueden hacer una selección más juiciosa en este aspecto y ayudar en la gestión.
-Haciendo una selección de autores más rigurosa puede brindarse una mejor presencia y calidad, así como una logística para la estadía, hotel y alimentación de los escritores, de acuerdo a la agenda programada. Menos autores, más calidad.
-Es necesario que detrás de la asistencia a este evento (que debe ser el resultado final de todo un proceso que vele por la producción literaria del departamento), se vislumbren los asomos de un ecosistema del libro risaraldense, aspecto fundamental para la construcción de un patrimonio bibliográfico válido y con ISBN, o de sentido oral y avalado por las comunidades que representan.
-Se requiere la participación activa y mancomunada de la dirección departamental de cultura y la secretaría de cultura de Pereira, para que asuman alianzas estratégicas para una mayor participación en la FILBO y gestión de espacios de intervención. Ambas entidades han mostrado en sus redes y comunicados que trabajan en equipo, esta es la oportunidad para dejar ver sus resultados.
-En la queja que se compartió en las redes se les olvidó mencionar por alguna razón, que es fundamental publicar y presentar las obras ganadoras de los premios de estímulos 2023 de Pereira (tarea que no se ha hecho por parte de la actual dirección), para que al menos estén en dicho evento en Bogotá, y que los autores ganadores de estos concursos asistan y expongan su trabajo. Así se puede establecer un criterio de participación. Si tenemos concursos literarios, entonces sí existe criterios de selección para estos espacios.
-No es necesario que un autor esté los 8 días de la feria, la cosa debe hacerse como en el Hay festival y en otros eventos importantes, en donde el escritor invitado, por importante que sea, está presente los dos días que se requiere en el evento, y luego pueda irse a su casa con la satisfacción del deber cumplido una vez cubierta la agenda diseñada. Ya será el escritor el que decida si desea quedarse más tiempo o no, y dependerá de él los gastos subsiguientes.
-La venta de los libros no debe estar en manos de los autores, sino de los promotores que disponga la gobernación durante los días del evento. Llevar autores a la FILBO para que vendan sus libros y no para hacer una promoción intelectual a través de conversatorios, o asistir a los eventos y talleres para aprender de otros con más recorrido internacional, es problemático e improcedente, y genera tensiones entre los mismos autores.
-Es bien sabido que pensar la cultura es complejo y requiere del apoyo estatal, pero ante todo políticas públicas aplicadas, por lo que se necesita trabajo en equipo entre consejeros culturales y gobiernos porque de lo contrario, el resultado esperado puede ser adverso; la destrucción de toda una gestión de años para tener presencia en la FILBO, tal como parece va a ocurrir. La invitación es que articulemos la institucionalidad con los consejos, instituciones y escritores.
-El consejo de literatura debe poner sobre la mesa estos puntos, pero no a través de recursos mediáticos que distancian más al sector, sino de comunicados serios y con criterio que muestre organización. El director de cultura Andrés García y el actual secretario Luis Eduardo Duque pueden abrir estas mesas de diálogo, tienen capacidad de escucha, y quiénes nos representan en el consejo pueden ejercer una interacción proactiva, respetuosa y eficaz, a la altura de su responsabilidad, realizando en conjunto veedurías y balances colectivos.
-Gobernador, por favor, mantenga el apoyo a este evento como lo ha hecho, mejoremos algunos aspectos y permita que la literatura risaraldense se manifieste en espacios nacionales e internacionales para que sus autores crezcan y se asuman como humildes servidores de la palabra que se gesta en Risaralda. Las críticas siempre van a existir, y más desde este sector tan complejo, pero que se debe defender a capa y espada, porque al final sus obras hablarán de nuestros tiempos.


