jueves, febrero 5, 2026

PAÍS RICO, PAÍS POBRE

OpiniónActualidadPAÍS RICO, PAÍS POBRE

 

En su famoso libro Padre Rico, Padre Pobre, Robert Kiyosaki explica dos formas completamente opuestas de entender el dinero y la riqueza.

Su “padre pobre” veía la estabilidad económica como un empleo seguro, vivir con lo justo y depender del gobierno o de una pensión.

En cambio, su “padre rico” le enseñaba que la clave estaba en los activos, en construir fuentes de ingresos que generaran riqueza sin depender de terceros.

Esta misma lógica se puede aplicar a los países.

Algunas naciones han entendido que la riqueza no se crea con subsidios, regulaciones ni burocracia, sino con seguridad, justicia e infraestructura física de primer nivel.

Otras han seguido el modelo del “padre pobre”, expandiendo el gasto público, controlando la economía y aumentando impuestos para sostener un aparato estatal cada vez más grande.

El resultado es evidente: unos países prosperan, mientras otros siguen sumidos en la pobreza.

En Colombia, como en muchos países latinoamericanos, enfrentamos tres problemas estructurales: violencia, narcotráfico y corrupción.

El politólogo Benjamin Lessing aborda esta realidad a través del trilema de Lessing, que plantea que un gobierno no puede combatir estos tres problemas al mismo tiempo sin que uno de ellos se salga de control.

Si se prioriza la seguridad, se reducen los homicidios, pero a menudo se pacta con grupos criminales, lo que fortalece la corrupción y el narcotráfico.

Si el enfoque está en combatir el narcotráfico, la represión militar y la extradición generan una respuesta violenta de los carteles, aumentando la corrupción y la inseguridad.

Si el objetivo es erradicar la corrupción, se imponen controles estrictos, pero esto desvía la atención del narcotráfico y puede debilitar la seguridad, dejando el país más vulnerable.

Cada país en Latinoamérica sigue estrategias distintas, pero el resultado final es el mismo: el problema de fondo nunca se resuelve y la pobreza se perpetúa.

Para salir de este ciclo repetitivo, es necesaria la transformación del sistema político-estatista en el que vivimos, el mismo que ha impedido nuestra prosperidad y nos ha mantenido atrapados en el modelo del “padre pobre”.

El Estado debe actuar como el “padre rico”, garantizando las condiciones para que los ciudadanos prosperen y limitándose a sus funciones legítimas de Seguridad, Justicia e Infraestructura Física de primer nivel.

Sin seguridad, los ciudadanos viven con miedo y la inversión desaparece.

Sin justicia, los corruptos y criminales quedan impunes, perpetuando el caos.

Sin infraestructura física de primer nivel, la economía no puede crecer, pues el comercio y la producción dependen de un país bien conectado y con servicios eficientes.

Lo primero que hay que entender es el problema.

El modelo estatista y su expansión descontrolada en poderes, funciones y recursos económicos a través de los impuestos han llevado a nuestros países a una trampa en la que ningún gobierno logra solucionar los problemas de fondo.

Como decía el padre rico a su hijo en la enseñanza de Kiyosaki, también lo diría hoy a los países pobres de América Latina:


“El que mucho abarca, poco aprieta.”

https://x.com/fernancfortich?s=21


Por Fernan Camilo Fortich Barrios

Febrero 16 de 2025

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