El presidente Petro nos sorprendió con el anuncio de la designación del General Pedro Sánchez, como nuevo Mindefensa. Las reacciones no se hicieron esperar, tanto en el campo del Pacto Histórico y otras fuerzas alternativas, como de la Derecha. Esta última, sale a predicar de todo: Que habrá una desbandada o renuncias masivas de altos oficiales de las distintas fuerzas, que las tropas se verán desmoralizadas o bien, que se rompe con la tradición de ministros de defensa civiles desde 1991, cuando César Gaviria Trujillo nombró a Rafael Pardo Rueda, todo porque esta designación supuestamente rompe con la línea de mando, ya que por delante de Pedro Sánchez hay otros generales “con más soles y más antiguos que él”.
Omiten deliberadamente varios detalles los delirantes voceros de la derecha, entre ellos la exministra de la Operación Orión y la “escombrera”, Martha Lucia Ramírez.
En primer lugar, el anuncio de la designación del nuevo Ministro no es lo mismo que nombramiento y posesión, por lo que antes de sucederse esto último, Pedro Sánchez habrá dejado de ser orgánico de las FFAA, pasando a ser un General ®, y técnicamente será un civil más. Claro está que será un civil con las habilidades y competencias especiales que demanda hoy el cargo de Ministro de Defensa.
Ahora bien y más allá de las formalidades, repasemos el desempeño de algunos de esos “ministros civiles”. Fue Rafael Pardo, quien al frente del Mindefensa, en diciembre de 1990, comandó el asalto a “Casa Verde” en la Uribe, Meta, donde esperaban encontrar la cúpula de las FARC EP, en momentos en que aún se presentaban posibilidades de una negociación política con esa guerrilla, fue un Mindefensa civil, quien en 2005, firmó la Circular 029, con la que se reglamentó el pago de recompensas de hasta $3.800.000. por cada baja de guerrilleros en combate, pero que en realidad sirvió para enmascarar uno de los capítulos más dolorosos en medio del conflicto armado, como fueron los crímenes de Estado mal llamados “falsos positivos”, política que se consolidó bajo el “ministro civil” Juan Manuel Santos; fue otro “Mindefensa civil”, Diego Molano Aponte, en tiempos del títere Iván Duque, quien ordenó bombardear a la población civil en el Putumayo, o campamentos guerrilleros a sabiendas de que allí había menores de edad, reclutados a la fuerza por los grupos armados ilegales, y fue este ministro, junto con el fascista Zapateiro, quien comandó todas las operaciones de barbarie y represión del ejército, la policía y el entonces ESMAD, contra la población civil, especialmente jóvenes, movilizados en los paros nacionales de noviembre de 2019 y el estallido social de abril y meses siguientes de 2021. Asesinatos, desapariciones forzadas, detenciones masivas arbitrarias, todo un coctel de graves violaciones de los DDHH y el DIH.
En síntesis, los tales ministros civiles han sido guerreristas, militaristas y violadores de los DDHH como si se tratara de cualquier matón al frente de esa cartera. Entonces, no se trata de la ropa que se ponga, civil o militar; se trata de la concepción correcta del papel de las FFAA en un Estado Social de Derecho, que debe ser en dirección a la protección de la vida de todos y todas en Colombia.
Eso esperamos del nuevo Ministro de Defensa: Que sus saberes, inteligencia, capacidades y habilidades, las direccione en desarticular estructuras criminales y corruptas, que hoy se siguen campeando incluso entre gentes que se reclaman “de bien”, y no permita, encubra o promueva acciones donde los perjudicados sean los civiles.


