La Ley estatutaria 1475 que reglamenta la organización y funcionamiento de los partidos y movimientos políticos, y los procesos electorales, define la campaña electoral como el “conjunto de actividades realizadas con el propósito de convocar a los ciudadanos a votar en un determinado sentido o a abstenerse de hacerlo”, esto para los efectos de la financiación y de la rendición pública de cuentas, y establece que los mismos solo podrán realizar propaganda electoral y gastos durante los 6 meses anteriores a la fecha de la votación. Los candidatos, por su parte, sólo podrán hacerlo a partir de su inscripción. Las inscripciones para elegir nuevo Congreso se inician el 8 de noviembre de 2025.
En el momento político que vivimos, la inmensa mayoría de ciudadanos se quejan y reniegan de la gran crisis de valores y corrupción que azota nuestra nación. Están plenamente convencidos que la institución más desacreditada de nuestra organización política administrativa es el Congreso de la República. Millones de colombianos rechazan las decisiones y comportamiento de nuestros legisladores. No son pocos los miembros de Senado y Cámara condenados, y decenas más con apertura de investigación y juicio en la Corte Suprema de Justicia por casos de corrupción, paramilitarismo y otras fechorías. La causa es la ausencia de madurez y responsabilidad de gran parte del electorado, que concurre a las urnas, sin tener en cuenta si las personas por las cuales depositara su voto, cumplen con los mínimos atributos que un candidato debe tener para ocupar estos importantes cargos. La mayoría concurre para obtener algo a cambio, vendió su voto previamente, es víctima de engaño, o presión por funcionarios o electoreros.
Candidato que no cuente con cuantiosos recursos para financiar su campaña y no tenga un padrino en cargo público que le mueva la maquinaria oficial, los contratos y pueda ejercer presión indebida sobre el electorado, no tiene opción alguna de ser elegido. No pasa de ser un ingenuo y objeto de burla por muchos. Son muy pocos los candidatos elegidos con votos de opinión, gastando poco dinero y de origen lícito. La inmensa mayoría de los elegidos son consecuencia de poner la administración pública al servicio de la causa electorera, y ser apoyados por estructuras mafiosas.
En Risaralda esta práctica es conocida, y es causa del atraso, empobrecimiento, violencia y corrupción imperante. Nada ha cambiado, por el contrario, este abuso va en ascenso. Hoy, faltando 7 meses para que se inicie legalmente el periodo de campaña electoral, tenemos dos candidatos al Senado con maquinaria oficial propia y jefe de gobierno de la familia. Los candidatos María Irma Noreña (Partido de la U), cónyuge del alcalde de Pereira, y Gestora Social del Municipio, y Diego Patiño (partido Liberal), padre del gobernador de Risaralda, y actual Representante a la Cámara.
Es bueno que la gente recapacite sobre esta situación, este tipo de candidatos nada bueno le aportan a nuestra enferma democracia. La democracia electoral supone competencia política, pero en esas condiciones no la hay. Los dados están cargados por la maquinaria y es una política de “burro amarrado”. La alcaldía de Pereira está siendo utilizada de manera abusiva por la candidata Noreña en su aspiración. La publicidad de los programas y eventos en vallas y redes sociales se diseñó para posicionar su imagen. La gobernación no se queda atrás. Se denuncia que obligan a contratistas y funcionarios a asistir a los actos públicos de campaña y firmar asistencia. Los partidos alternativos no pueden seguir siendo ilusos de que van a tener garantías en esas elecciones, los van a moler a palo, contratos, plata y violación de la ley. Recuerden la APP KONTACTO. Es hora de levantar nuestra voz, en Risaralda no hay justicia, toda ella está al servicio de los que mandan, debemos recurrir a las autoridades en Bogotá y alertar a nuestros amigos y simpatizantes. Se violentan impunemente los Mecanismos de Participación Democrática, establecidos en nuestra constitución. La ley estatutaria electoral no deja de ser una hoja, cuyo único es destino es el reciclaje.



Clientelismo osea la política ‘profesional’ a la orden del día
No hay nada que hacer ante una ciudadanía desinteresada y apática, pero resisten sectores de opinión, prestos al debate y la confrontación política
Presas del facilismo el pueblo se regocija con la miseria impuesta
Reflexión y educación crítica único antidoto
Gracias por el artículo
Ingeniero muy bien articulo, en los actuales momentos y circunstancias político electoral, es más que necesario recabar sobre éstos procesos democráticos, desde luego, que de democrático sólo tiene el enunciado enmarcado en la Constitución y las leyes.
El que dice aspirar para representar al pueblo, de muchos años atrás, olvido o se desligó de su función y misión que incumbe a los Senadores y Representantes, hoy sólo representan los oligopolios y todo un entramado elitista, lo cuál constituye un engaño, tradición y fraude al elector, es lo que nos espera en el 2026, de ahí la urgente necesidad de reformar el sistema electoral que nos rige, ya que como está estructurado se presta para regateo de votos y la perpetuación de la corruptela electoral que surge desde adentro de la organización electoral, empezando con la compra venta de los famosos y cacareados paquetes electorales. AGD
No solamente el clientelismo, que en forma descarada, como lo describes en el artículo, ya desde la alcaldía de Pereira y la gobernación de Risaralda engrasan toda la maquinaria en pos de candidatos al congreso, sino que se movilizan recursos de distinta procedencia en pos de dichas candidaturas. Muy difícil para que los aspirantes de sectores democráticos y alternativos logren acceder al congreso en esas circunstancias, ante lo cual dichos sectores deben cerrar filas, no solo denunciando dichas prácticas sino realizando un trabajo con los diferentes sectores sociales que logren derrotar a dichos candidatos del establecimiento.