El rosario de denuncias, chismes, “fuego amigo” entre los funcionarios del régimen e investigaciones lentas de corrupción, hacen que el baúl de los asombros sea inagotable, y que trae consigo la maldición de incertidumbre y la inexistencia de brújula calibrada que señale el norte a seguir de la Nación. Esos acontecimientos se agregan a la inviabilidad de la “paz total” convertida en factor aumentativo de la violencia y pérdida de territorios, ceses de fuego en pleno plan pistola, crisis fiscal y de tesorería como no se veían en muchas décadas; derroche, imprevisión, mal manejo por venalidad, subsidios desbordados sin política social; las dudas del “efecto Trump”, el embeleco de una costosa consulta popular, a la insistencia de reformas ausentes de convergencia; en fin, casi que al desplome institucional que inyecta grosería, odio y polarización.
Así y todo, no se está al borde de una recesión inmediata, aunque hay tensiones, que el FMI prevé mundialmente “a través de precios de los productos básicos, así como [en] los canales financieros y comerciales”. Por su lado, el Dane indica que el crecimiento anual fue de 1.77, registro bajo, previéndose un estimado este año de 2.4 por ciento, si no surgen sorpresas desagradables. Lo cierto es que no hay dinero en caja, prácticamente la administración está paralizada en planes e inversiones, pero ojo, el mínimo desarrollo se dio principalmente en dos áreas: entretenimiento y sector público, siendo este último de gasto oficial, que para los inversionistas internacionales no es atractivo. En el mundo y en Colombia hay temor por una “sequía financiera” y piden a EUA llegar a acuerdos “para reestructurar su balanza comercial.”
Al Gobierno solo le interesa llegar a las elecciones con el fin de garantizar ideológicamente influencia. Todo esto desemboca en el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) que afecta sin remediar necesidades de 3.2 millones de compatriotas en las cabeceras del país, entre las que se encuentran salud, educación, empleo, techo digno. Sumando el conglomerado dicho, según el Dane, aparece en el registro del IPM algo más de 6 millones de personas en tan dramático estado. Centros de pensamiento anuncian que, entre los riesgos si resulta el entuerto político de la consulta popular, están: más informalidad, pérdida de alrededor de 450 mil empleos formales, lo cual elevará la pobreza multidimensional y el rebusque. Agréguese que la inseguridad jurídica reinante no ayuda mucho; los privados no ven decisiones enmarcados en políticas creativas; la inversión foránea se redujo 34.4 por ciento al comienzo del año. La angustia crece porque el piso en que se mueve la administración pública está deteriorado por incompetencia, la preferencia por el grito insultante en vez de acciones conjuntas, el sector productivo está en vilo ante la invención de emergencias que buscan impuestos y contribuciones para cubrir las malas orientaciones, el despilfarro y la corrupción. El mero anuncio de aumentar las tarifas de retención de este año, hace pensar en una tronera fiscal en el 2026 así diga el director de la Dian que está dirigido a “los grandes contribuyentes”, calculando una entrada de $7.38 billones con lo cual paliaría algunas urgencias. A todas estas falencias, y teniendo en cuenta las nuevas retenciones que afectarán a las petroleras, la SHELL (calificada de “Clase Mundial”) se va del país por “la falta de previsibilidad, incoherencia y barreras adicionales [que] impiden que los proyectos se desarrollen”. Agrega que el Gobierno no dio reglas sobre el transporte de gas a la red respectiva. Es el mismo camino tomado por EXXON, CHEVRON, CANOCO PHILLIPS, BRITISH. Para colmo de males, la suspensión de una línea de crédito disponible por US$8,100 millones otorgada por el FMI anula “el mejor seguro que tenía la situación de Colombia”, dice el exministro Mauricio Cárdenas. Para reagendar su vigencia tiene que diseñar el Gobierno un severo ajuste fiscal. No hay que olvidar que por decir eso, salió el pasado ministro de Hacienda. El editorialista de El Tiempo, sirve de epílogo: “La crisis fiscal no da muestra de mitigarse y las estrategias para encararla no generan confianza en los actores del mercado y de la economía”.
El Gobierno insistirá en otra reforma tributaria.


