miércoles, febrero 4, 2026

“MI RINCONCITO”

OpiniónActualidad“MI RINCONCITO”

 

 

Desde hoy en adelante este será el nombre del espacio donde publicaré mis columnas. “Mi rinconcito” nos lleva a pensar en un sitio íntimo, cálido, ameno, solitario, donde nos podemos sentar a tomar un café, a escribir, a soñar, a leer a reír y hasta llorar. Desde “Mi rinconcito” me propongo escribir temas de amor, de desamor, de encuentros, acuerdos y desacuerdos. Desde este sitio deseo llegar al corazón de mis lectores, aprender a través de sus comentarios, aportar algo de claridad con mis investigaciones y hasta secar o activar lágrimas al traer a la memoria bellos recuerdos, evocaciones, vivencias y soluciones.

 

¿POR QUÉ ELLOS SÍ?

 

Mirando hacia lo lejos, buscando esa palabra que faltaba para completar la columna que tenía en la pantalla de mi computador, pues, ésta no llegó porque mi mirada se desvió a la tablita al frente de mi ventana que tenía un plátano maduro y una vasija con alpiste y agua que por el aguacero que había caído, se había convertido como en un caldo, algo así como sopa de alpiste.

No pude evitar entretenerme con una parejita de aves pequeñas, con colores azules brillantes en diferentes tonos, un poco de negro, amarillo claro, tan definidos que los podía distinguir. Al tiempo que las observaba, llamé a mi hija para preguntarle cómo se podrían llamar y me dijo “tángara real”, información que confirmé con un amigo experto en el tema y su respuesta fue: es una “tángara cyanicollis o tángara real”. El nombre coincidía, pero no lo que estaba viendo. Recibí una gran lección.

Dos pajaritos parados en la tabla acondicionada como comedero a cielo abierto, jamás los tendría en jaulas. Uno cuidaba que el otro llenara su pico de plátano maduro, en tal cantidad que se le desbordaba por los lados, a punto de caerse.

En un árbol adjunto, mostrando gran desespero aleteaba un pichón que se calmó al ver a uno de sus progenitores, cargadito de comida.  El otro seguía vigilante para que ese momento no tuviera ninguna interrupción.

Cuando el pichón terminó esta dosis, los padres volvieron al plátano, desplazando los otros plumosos que se alimentaban y se alternaron la responsabilidad del cuidado del crío. Uno de ellos comió y el otro se llenó de este alimento para entregársela al hijo.

Volvieron dos veces más donde el pichón, quien al parecer quedó tranquilo con el tamaño y frecuencia de la ración. Parecía como si esta tarea fuera normal, sencilla, rutinaria, natural. El deber ser. El pichón al ser de ambos, la tarea de su cuidado también.

Entre trino y trino me trasladé al momento en que Germán, un hombre de 40 años aproximadamente y padre de dos niños de 6 y 8 años, respectivamente, me buscó para revisión de cuota alimentaria tendiente a la disminución, pues consideraba que era muy alta.  Esta cifra sólo alcanzaba el 40% del salario mínimo.

El divorcio había sido de común acuerdo o sea aquel que se tramita en notaría; Germán había logrado comprometerse con una pírrica cuota, para nada buscando dignidad en la satisfacción de las necesidades de sus hijos.  Las razones para querer disminuir lo que aportaba a la madre de sus hijos, era que no iba a permitir que, de su plata, el novio de su ex, fuera a “comer”. Que ella había incumplido con lo pactado pues, no podía conseguirse con quién compartir su vida, so pena de ver desaparecer la “ayuda” que este progenitor le daba para sus hijos comunes. Como si fuera poco, tampoco cumplía con sus obligaciones de padre ya que no tenía tiempo para compartir con los menores y cuando “le tocaba”, se los llevaba a su mamá, abuela de los hijos y, desaparecía.

Estas conductas estaban enmarcadas dentro de varios tipos de violencia, la intrafamiliar económica y psicológica y en ésta, veíamos cómo aparece la clara manipulación para el beneficio propio como es el benching, pues Germán no quería rehacer su relación con su ex, sólo tenerla cerca de alguna manera, así fuera a las malas. Era tal el deseo de “control a través de la culpa”, que el que otrora fuera su compañero de vida, estaba amenazándola con la pérdida de la cuota alimentaria dirigida a sus hijos y que hacía parte del deber con ellos, para que ella, que ganaba menos por su trabajo, tuviera que seguir dependiendo de su “ayuda” como llamaba a la “cuota de alimentos” pero además, que padeciera la angustia de ser ella la responsable de la reacción del padre biológico y obligado a cumplir.  La carga de la crianza en su totalidad estaba sobre los hombros de su excónyuge. Germán, hombre apuesto, profesional y muy decente al hablar, no tenía idea de qué era ser padre, qué era realizar la tarea de la crianza junto con la madre, como los pajaritos de la historia.

Esas bellas aves cumplían la función paternal sin necesidad de ICBF, Juzgados de Familia, Comisarías de Familia, ni ninguna autoridad que los obligara. No suscribieron acta alguna con la suma que debía aportar mensualmente, y cada mes, también insistirles a estas entidades que los obligaran a cumplir en el tiempo estipulado para que respondiera con su deber de padre o madre. No ponían condiciones, sólo participar en su día a día con el pichón.

¡Qué lindo fue ver a las tángaras reales!

Olga Cecilia Trejos Buriticá – Abogada investigadora en temas de familia

 

9 COMENTARIOS

  1. Tanto por aprender de la naturaleza. A diario se regenera, no desperdicia. No malgasta y adecua sus modos a las condiciones. Y leerte es saber de una sensibilidad encantadora. Gracias por la tangaras y por ti

  2. Olguita, qué bella descripción de la responsabilidad natural que ejercen las criaturas de Dios, donde los humanos no clasificamos por el egoísmo, la poca empatía con el dolor humano y en general la falta de amor hasta con nuestros congéneres, casos que mencionas con propiedad en tus consultas jurídicas. Vil reacción por ejemplo de los israelíes, bombardeando niños y jóvenes que se aglomeran a recibir las ayudas humanitarias en medio de la hambruna que los azota, aprovechando la condición de vulnerabilidad y la oportunidad de encontrar una gran masa para cumplir su objetivo de exterminio de los palestinos… el Papa Francisco murió atolondrado de ver semejante atrocidad pidiendo más compasión y solidaridad por los emigrantes y en una entrevista habló de “la globalización de la indiferencia”… una frase que nos concierne a todos desde tiempos inmemoriales.

  3. Un artículo muy tierno y educativo, sin extravagancia, en un lenguaje refinado y poética llama la atención sobre las situaciones que viven muchas mueres qué se atreven a disolver su relación conyugal. Bien Olga Cecilia. Me encantó. Un abrazo

  4. La responsabilidad de los Padres es «eterna» así suene a compromiso , dicen muchos, ni lo uno ni lo otro, no está en leyes ni códigos, ni en juzgados ni en pulpitos; se lleva en el corazón, en el amor, ese si eterno por los hijos que acompañan al creyente y al que no.. Tenerlos al lado y cubrirlos siempre será una bendición.
    Siempre Dra Olga estaré pendiente de sus columnas, las comparto mucho en Flia, ya que su sensibilidad,, humanismo, conocimiento, , coherencia y actualidad dejan profundas enseñanzas y reflexiones.
    Gracias por ellas.

  5. Muchas gracias por sus bellos comentarios que me motivada seguir metida en Mi Rinconcito, estudiando para compartir con todos ustedes. Abrazos

  6. Me sorprendí más con la real historia de la familia Tangara . La historia de humanos me da escozor opinar ; lo viví hace 45 años y nada ha cambiado a hoy .

    • Lastimosamente es verdad. Los cambios deben ser desde el corazón. Ahí esta el amor, la justicia, la equidad, la solidaridad y todos los demás valores. Si el molde no cambia, el producto saldrá igual. Gracias Luz por tu comentario.

  7. Ufff…que tema tan difícil, pero tan real, para donde mire, ahí está presente, me pasa y me hago el desentendido para no pensar, para no recordar, solo se guarda en el corazón y continuar con peladuras, bordón o cualquier apoyo….uff…tema difícil!!!!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos