jueves, febrero 5, 2026

CARTA PARA LOS QUE SE DEJARON DE AMAR

OpiniónActualidadCARTA PARA LOS QUE SE DEJARON DE AMAR

Hoy, aplaudo con alegría porque ustedes dos, lograron llegar a un acuerdo. Lograron el acuerdo de no seguir juntos y sobre lo elemental en esta relación: sus hijos comunes.

El amor, que un día los unió, cada vez se ve más distante y deteriorado, y aunque por ahora, no puedan ser los mejores amigos, sí deberían seguir siendo los mejores padres para sus críos.

Cuando el amor se muere, los responsables son los dos.  Comportamientos que llevó al abandono, el olvido, a la indiferencia, al maltrato en cualquiera de sus expresiones, la exclusión en actividades que deberían ser compartidas, llegando al punto que, hasta la sola presencia y hasta escuchar la voz de ese ser que un día se amó y hasta se dejó todo por él o ella, estorba.

Así mismo, como se sentaron frente a frente, a finiquitar lo referente a la convivencia bajo el mismo techo, la cohabitación y lo demás, de aquí en adelante se van a reunir muchas veces, porque, el lazo con los chicos, jamás se romperá. Serán abuelos de los mismos nietos, disfrutarán los grados, matrimonios y muchas actividades en las cuales la presencia de los dos, será obligatoria.

Ustedes serán exesposos, excónyuges, excompañeros, pero, jamás serán expadres; ese término ni siquiera existe en el diccionario.  La responsabilidad emocional con los hijos permanecerá por siempre.

Al abogado conciliador, muchas veces le toca ser un poco duro o exigente con los dos, con respecto a las propuestas, pero su misión la debe tener muy clara, es buscar un acuerdo, en lo posible justo y equilibrado para ambas partes, evitando así que sigan creciendo las raíces de amargura y de odio que todo lo mata. ¿Por qué quitarle más al otro? ¿por qué disfrutar al ver sufrir y pasar trabajos al ex? Esto no tiene razón de ser. La justicia y la equidad deberían estar en el corazón de cada uno.

Estoy segura que a partir del momento que se toma la decisión y comienzan con los trámites notariales o judiciales, seriamente, que fijan su residencia separada para no invadir la vida del otro, cada uno de los individuos de la relación, comenzará a recuperar la paz que en los últimos meses y hasta años, habían perdido.

Tanto los padres, como los hijos mutuos, van a recuperar su espacio seguro en el corazón y la compañía de cada uno de los otros, al igual que en el entorno.

El corazón volverá a florecer con los bellos sentimientos de amor, hacia otras personas, pero, hoy le están enseñando a sus retoños que, cuando el amor se acaba, cuando el hastío y la indiferencia llega, es mejor dejar ese espacio hostil en aras de recuperar la paz interior y no perderse el respeto mutuo, generando violencia, rencor y cayendo, tal vez en comportamientos como las agresiones físicas, psicológicas, humillaciones, palabras que luego no se van a poder recoger, esas miradas cargadas de una ira contenida que no se puede disimular, lesiones personales u homicidios y, que a quienes más va a perjudicar es a los niños presentes, ellos seguirán el ejemplo y pasos de sus padres.

La separación definitiva es una gran solución, antes de hacerse tanto daño, mutuamente, y, sólo así, respetando los límites del otro, se podrá seguir luchando por los hijos. Sin vincularlos como si ellos fueran los culpables del desamor.

Con nadie, sea familiar, vecino, amigo o, conocido, hable mal de su excónyuge o excompañero, recuerden que, se amaron tanto que tuvieron hijos juntos, que compartieron techo y sueños, que decidieron andar por los mismos caminos.  Un poco de lealtad siempre funciona en bien de ese círculo que un día se llamó familia.

La única persona adecuada para conversar es el psicólogo o el terapeuta. Él sabrá que consejos dar, qué recomendar, que puertas abrir y cuales cerrar para que no repitan los mismos errores, las mismas fallas en las próximas relaciones.

No hagan más doloroso el duelo del divorcio o la separación, con el mal trato, las ofensas y los insultos.  Ya de nada sirve, nada soluciona. Lo único que hace es afectar más la herida que por alguna razón se comenzó a abrir.

No hay un solo responsable. Uno falló, el otro guardó silencio hasta que la situación se volvió inaguantable, tanto, que terminó con la separación definitiva. Las fallas se volvieron mutuas. Pero, ya el amor no estaba en ese círculo privado de dos.

Regularmente, se piensa en los últimos hechos, cuando lo que dio origen al desamor viene de mucho antes, de varios años atrás, tan imperceptible que, como una gota de agua, dio el primer paso para romper la roca de la unidad familiar, el respeto mutuo, la lealtad y hasta la fidelidad. Las promesas se olvidaron.

¿Se pueden volver a enamorar de ustedes mismos? Si, pero cuando los hechos que dieron paso a estas heridas se hayan superado a través del perdón real y verdadero. Si esto no se da, es más recomendable que cada uno sigua su propio camino. De nada vale mirar atrás donde ese lindo amor, como una copa de cristal, se rompió y aunque la “remienden” con el mejor pegante, la copa no volverá a ser la misma que un día fue.

Hoy es un día de fiesta. Cada uno está a punto de recuperar su propio espacio

2 COMENTARIOS

  1. El ser humano es tan complejo, que para entenderse y soportarse, se debe pasar por muchas variables, creo en el amor, creo en la sinceridad y el respeto, pero que también creo que imposible alcanzarlo y el tiempo es el medio para enterarse de la realidad, solo es asumir esa realidad y vivir con esperanza.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos